+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario Diario Córdoba:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
   
 
 

LA CRÓNICA

Arreglos y mutaciones

Un Córdoba con mucho balón, poca profundidad y graves problemas defensivos cae derrotado en El Molinón

 

Aguza se lamenta tras consumarse la derrota del Córdoba con las miradas perdidas al fondo de Joao Afonso, Javi Lara y Javi Galán. - LOF / AURELIO FLOREZ

Ignacio Luque Ignacio Luque
07/01/2018

Hace menos de 20 días, se le preguntó a Jorge Romero en sala de prensa su opinión sobre la actual plantilla blanquiverde. En otras palabras, se le planteaba al joven y debutante entrenador del Córdoba qué pensaba sobre el plantel. Romero no se salió ni un ápice del guión que a su vez recitaron Carrión, Merino y hasta Oltra. La misma pregunta, unas semanas después, tuvo una respuesta muy diferente y, lógicamente, más acorde a la realidad que en su primera valoración, en la que nadie esperaba el cambio que se iba a producir en la planta noble: Romero respondió que, obviamente, debía plantear esas mejoras en el plantel «a los nuevos», en clara referencia a la necesidad que tiene este Córdoba de una mutación y, además, por la vía de urgencia. El tiempo se le acaba a este equipo y cada hoja de calendario que cae es un soplo de vida menos en Segunda División. El poder que ha de salir valoraba reforzar al equipo con tres hombres, uno por línea. Eso, en el mejor de los casos. El poder al que aún no se permite entrar solo se armó una vez más de razones ayer --por desgracia-- a la hora de proyectar una mutación en el plantel, principalmente en la zona defensiva.

Pero quien vea en el Córdoba de ayer un único problema, el defensivo, yerra. Evidentemente, un equipo que termina la primera vuelta con 39 goles encajados (una proyección de 78 al final de Liga) sufre un gravísimo problema que sólo podrá resolverlo en el mercado invernal de fichajes. Pero el conjunto blanquiverde tiene otros. El Sporting dejó hacer al Córdoba y éste lo agradeció tomando el balón, pero este equipo tiene un alarmante problema de profundidad. Por cierto, mal que se agravará si la lesión de Jovanovic toma el mismo rumbo de las que tuvo anteriormente. Intermitentemente, el serbio y Javi Galán se encargaron durante varias fases del encuentro de que este Córdoba, que quería llegar, quería competir y deseaba ganar, se reflejara de alguna manera sobre el campo. Porque por dentro, poquito --por no decir nada-- y dentro del área rival, teniendo en cuenta todo el balón del que dispuso, también muy poquito. Tan poco, que en los últimos minutos, con los locales con la mosca detrás de la oreja por el gol de Sergi Guardiola, los blanquiverdes no lograron ni tan siquiera disparar entre los tres palos durante casi media hora y, cuando lo hizo, ya al límite del tiempo, Sergio Aguza se topó con Mariño. Es decir, poco se puso a prueba al portero rival para la cantidad de balón que se consiguió tener o para la posesión que le consintió el enemigo. Necesitará este Córdoba, sí, una línea defensiva nueva. Pero también le será imprescindible mayor velocidad --sobre todo en bandas-, mucho más juego por dentro --y más cercano a zonas comprometidas-- y, sobre todo, muchas más alternativas. Y para conseguir todo eso apenas dispone de 23 días. No parece que se le vaya a facilitar el trabajo, precisamente. Pero, por lo visto, es lo que hay. Es desesperante ver cómo este Córdoba intenta al menos transmitir una buena imagen y buscar competir con sus limitadas armas para que en 20 minutos, las dos primeras llegadas del adversario se transformen en sendos goles. Pero a este equipo la buena imagen no le sirve para nada. Necesita puntos, por lo civil o por lo criminal. Y, al menos por ahora, con Romero consigue no descomponerse después de encajar dos golpes como los sufridos en el primer cuarto de partido en El Molinón. Pero no nos engañemos. El Córdoba transmitió esas bondades de imagen en el terreno de juego asturiano, pero la realidad dictaba, al descanso, que los blanquiverdes habían teniendo una opción de Caballero, otra de Joao Afonso y un disparo cruzado de Sergi Guardiola.

El Sporting, por su parte, anotó por medio de Santos y Castro, tuvo una opción clara de Rubén García que desbarató Kieszek, dispuso de otro cabezazo de Santos y de otra ocasión de Barba, sobre la raya, que incomprensiblemente no introdujo en la red. En el juego, con el balón, en lo que se ofrece al espectador, el Córdoba ganaba claramente. En las áreas, en competitividad y en ocasiones, el Sporting superó a al conjunto blanquiverde. Y apenas necesito tener el balón.

El segundo acto no pudo comenzar mejor para los blanquiverdes tras la galopada de Jovanovic y el gol de Sergio Aguza desde la frontal. La debilidad general de este Córdoba se comprueba en que, justo tras el gol, lejos de poder generar más dudas en el adversario, las encajó él: un balón al palo de la portería de Kieszek y el tercer gol de los rojiblancos, de un gran cabezazo de Santos que, todo hay que decirlo, también tuvo su ayudita blanquiverde.

Sergi Guardiola sí mantiene el nivel. Sí es un acierto. Lo triste es que un delantero que ha batido récords goleadores en el Córdoba no sea suficiente para este equipo, lo cual deja a las claras de cuál es el listón. Llegó el jumillano a tiempo de anotar su gol número 12 en la primera vuelta y, al menos, acercar al conjunto blanquiverde a la esperanza de puntuar. Pero el Córdoba ya no daba para más y el Sporting quería que se acabara el encuentro ya. Así que tiró de oficio: interrupciones, más trabajo en el centro del campo y... Ahí, por desgracia, murió el encuentro. Un error tuvieron los locales, a dos del final, pero Aguza se topó con Mariño. Ejemplo claro de que a este Sporting se le podía meter mano. Pero faltó una defensa nueva, mayor competitividad y velocidad en los costados, más juego por dentro y más continuidad. Y eso no se soluciona con unos arreglos, sino con una mutación.

Sporting-Córdoba (3-2)

Sporting: Mariño, Calavera, Álex Pérez, Barba, Isma López, Álex Bergantiños, Sergio Álvarez, Carmona, Carlos Castro (Moi Gómez m 56), Rubén García (Pablo Pérez, m 75) y Michael Santos (Nacho Méndez, m 83)

Córdoba: Kieszek, Fernández, Caro, Joao Afonso (Jonás m, 80), Javi Galán, Edu Ramos, Jovanovic (Alfaro, m 50), Caballero (Aguado m, 74), Javi Lara, Aguza y Guardiola.

Goles: 1-0, m.10: Carlos Castro. 2-0, m.18: Michel Santos. 2-1, m.48: Aguza. 3-1, m.58: Santos. 3-2, m.63: Guardiola.

Árbitro: Varón Aceitón. Mostró tarjetas amarillas a Fernández (m, 69), Santos (m 72) y Alfaro (m, 77).

Incidencias: 16.120 espectadores en El Molinón.

REDES SOCIALES

Síguenos en Twitter en @Cor_Deportes

Únete a la última hora de la información deportiva y los reportajes más destacados ...

Toda la actualidad del Córdoba C.F. en el Área Blanquiverde.

Servicios

   
2 Comentarios
02

Por ACastroG 11:50 - 07.01.2018

... Y es que una defensa puede fallar o puede tener un mal día, pero lo que no es admisible sin tomar medidas es ver como un partido y otro, la zaga en general -y ayer el centro- permite que los atacantes contrarios lleguen y rematen con toda tranquilidad. Cierto es que, a pesar de los dos goles conseguidos, y aunque el equipo generó más juego que en otras ocasiones, no se logró llevar el peligro inminente ante la meta del Sporting, pero se consiguieron dos goles, y eso en ante un rival de cierta enjundia, tiene su mérito. El demérito viene por la parte defensiva que, repito, no es que falle puntualmente, sino que se muestra remisa, impotente, lenta y permisiva. No se afronta la jugada del contrario con decisión, con la agresividad necesaria para anular el peligro, que siempre llega, no tanto por la habilidad o capacidad del atacante como por la blandenguería de los centrales. ¿Tendrá esto remedio o será algo que nos llevará definitivamente a la B?

01

Por ACastroG 11:41 - 07.01.2018

Cuando un equipo que ha jugado uno de los mejores partidos de la temporada; cuando es capaz de reaccionar después de un 2-0; cuando algunos jugadores -especialmente el todoterreno Javi Galán- son capaces de demostrar que pueden competir en esta Segunda, cuando todo esto se da y, al final, se pierde por 3-2, hay que buscar la razón de por qué ha ocurrido tal cosa. Y creo yo que no es difícil llegar a la conclusión del desaguisado, que está en la mente de todos aquellos que seguimos a nuestro equipo. No es otra que la tan denostada -con razón- defensa. Hay goles que son inevitables, porque el contrario es mejor; porque la jugada es excelente o porque hay un fallo puntual, pero ayer no fueron esas las razones por las que se produjeron dos de los tres goles del Gijón...