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FESTIVAL DE LA GUITARRA / CRÍTICA

Rozalén, magia y humanidad

La cantante manchega enamora a un público que llena La Axerquía

 

Rozalén, acompañada en el escenario por la intérprete de signos Beatriz Romero, como es habitual en sus conciertos. - CHENCHO MARTÍNEZ

José Nevado T.
08/07/2019

La magia y personalidad de Rozalén enamoró a un público entregado que rozó el lleno en el el Teatro de la Axerquia en una de las mejores noches que se recuerdan del Festival de la Guitarra.

Nada importó que fuese domingo parar llenar el Teatro de la Axerquia ante una de las citas más importantes de esta edición del Festival de la Guitarra. La cantautora manchega dio un auténtico recital de música, de humanidad y de cómo hablando las cosas -tal y como ella recalcó- se pueden curar heridas. Desde el primer minuto, se ganó a las más de 3.000 personas que ayer abarrotaron el teatro al aire libre.

Cercana, dinámica y a veces algo cómica, Rozalén fue de menos a más, sin dejarse nada en el tintero. El concierto pasó por varios momentos, a cual más emotivo y reivindicativo, mostrando su lado más personal y familia, esa faceta que le hizo componer El Hijo de la Abuela, Justo o Amor Prohibido, plasmando la historia de su familia y la de muchas más, recordándonos que aún hay algunas que no pueden llevar flores a los suyos porque no saben dónde descansan sus restos.

Los sueños se cumplen y hay que luchar por ellos fervientemente, y eso lo dejó claro con los primeros compases de Antes de verte, canción compuesta con su gran amigo argentino Kevin Johansen. Pero no solo pudimos escuchar temas de su último disco, sino que también rescató otras como el bolero La Llorona o La belleza, de Luis Eduardo Aute, mostrando esa voz tenue y al mismo tiempo desgarradora que erizó la piel de los que escuchaban atónitos a la artista manchega. Se llegó a la última parte del concierto con un publico conquistado, al que terminó de enamorar con Bajar del Mundo, Comiéndote a besos o Dragon Rojo.

Lo mejor se deja para el final y esta vez pasó igual. No es casualidad que su vestido fuese violeta, un color reivindicativo que ella lleva por bandera y además comparte titulo de canción. La interpretación de su Puerta Violeta, uno de los himnos del feminismo actual, fue uno de los momentos más emotivos del concierto. Levantó de los asientos a un público embrujado por su voz, para acompañar a la manchega en un final de concierto emocionante que culminó con Girasoles.

La cantante estuvo acompañada en el escenario, como es habitual, por la intérprete de signos Beatriz Romero, fusionándose hasta tal punto que, por momentos, parecían una misma persona, todo ello arropada por una espectacular banda compuesta por Ismael Guijarro (guitarra y percusión) Samuel Vidal (guitarra), Goyo García (bajo), Oliver Martín (guitarra eléctrica), Tete Moragón (batería) yÁAlvaro Gandul (teclado y acordeón).

Rozalén, en el concierto que ofreció en el Teatro de la Axerquía. Foto: CHENCHO MARTÍNEZ