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MÚSICA

Renacimiento en una noche de calor

El concierto del Coro Garoé de Majadahonda se cierra con un homenaje a Córdoba y Galicia de la mano del Coro Martín Códex

 

Vista parcial del concierto dirigido por Raúl Barrio Alonso, ya con los integrantes de ambos coros. -

M. OLMO / Córdoba
24/06/2017

Son las 20.30 del viernes y los abanicos llenan la capilla de la Asunción del IES Góngora en un murmullo expectante ante la actuación del Coro Garoé de Majadahonda (Madrid), que llega a Córdoba invitado por el citado instituto y por el Coro Martín Códax de la Casa de Galicia. Su director, Raúl Barrio, profesor del Conservatorio Superior de Música de Madrid, se dirige al público para encuadrar brevemente cada pieza, su momento histórico, sus características, la letra de la canción. Lo hace de forma rápida, amena, apasionada, y eso nos permite a los menos versados distinguir entre la música sacra y la popular, especialmente en la primera parte del concierto, con obras del siglo XVI y XVII en la que la dulzura de las voces nos impediría discriminar el villancico del requiebro a la moza -"vente al huerto", dice la copla pese a sonar igual que la que alaba al Altísimo- o el chismorreo sobre la alegre casada.

La música vence al calor mientras Garoé se adentra en canciones profanas renacentistas y populares españolas --'Se equivocó la paloma', de Guastavino sobre el poema de Alberti- para terminar, como un caramelo, con adaptaciones de ritmos irlandeses, del 'Aleluya' de Leonard Cohen o de música africana. Termina el concierto de Garoé y se incorporan las voces del Coro Martín Códax de Córdoba para ofrecer juntos desde la delicia del 'Ave María' de Tomás L. de Victoria hasta, para cerrar la actuación, dos homenajes a Córdoba y Galicia: 'A la fuente del olivo' de Luis Bedmar y 'O voso galo comadre', de Miguel Groba. Maravilloso final para un lujo de concierto que, si se hubiera celebrado en otra estación menos agobiante y con otro horario hubiera tenido una gran repercusión. Aun así, los que afrontamos el calor salimos felices a buscar la merecida cerveza o el refresco, sabiendo que la batalla la habían ganado las exquisitas voces del Renacimiento.