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crítica / concierto extraordinario de la orquesta de córdoba

Primavera en otoño

 

Carlos Domínguez, dirigiendo la Orquesta de Córdoba. - FRANCISCO GONZÁLEZ

Manuel Pedregosa
01/10/2018

La expectación y el reencuentro se respiraban a la entrada del concierto del sábado en el Teatro Góngora: la nueva dirección, la rica programación y la ausencia de programa de mano -aunque los autores sí eran conocidos- alimentaban esa sensación de inicio de curso, de incertidumbre gozosa. No fue la falta de previsión la causa de la ausencia del programa de mano, sino la voluntad de acercamiento a su público del flamante director, Carlos Domínguez-Nieto, que lo desgranó con espontaneidad, conocimiento y asertividad. El concierto fue una aproximación tangente a toda la temporada, aludiendo a ella desde las obras que interpretó, construyendo una suerte de programa de programas que no huye del gran repertorio sinfónico pero que no se apoya exclusivamente en él, abarcando músicas y gustos que puedan alcanzar a todos los públicos posibles.

Tuvo Domínguez-Nieto la delicadeza de comenzar con la primera obra que interpretó hace veintiséis años la formación cordobesa en su concierto inaugural, la Fanfarria para el hombre corriente, de Aaron Copland, y esculpió con la percusión y los metales un homenaje lírico y pétreo, imponente en sus silencios.

La asertividad se lleva bien con la ironía y el humor, y de todo ello tiró el nuevo director -además de paciencia- para amonestar a los asistentes que entraban tarde en la sala o a los que usaban su teléfono móvil.

La orquesta empastada, las secciones a una, la afinación, todo fue encajando en versiones fluidas, articuladas, que se sucedieron sin intermedio, solo jalonadas por los comentarios de director. El concierto continuó dando muestra de la calidad y versatilidad de programa, director y orquesta: lúdica y ligera la versión de la primera de las Ocho danzas eslavas, de Dvorak; narrativa, casi escénica la Oración del torero, de Turina; dulce en su dolor, honestamente sentido, liviano e íntimo resultó Mache dich, mein Herze, rein, de la Pasión según San Mateo, con un Javier Povedano excelente, con una hermosa voz y contenido sentimiento; ágil en el Intermezzo de Viva Córdoba, zarzuela de J. Valverde, que conectó inmediatamente con buena parte del público. A la altura de La ginesta, de Toldrá, el buen manejo de las dinámicas y los tempi, la atención a matices y expresión habían conquistado ya al público, cuyas ovaciones iban en aumento, pero fue quizás en la Obertura-fantasía sobre Romeo y Julieta donde la concurrencia se terminó rindiendo: la gravedad y oscuridad, casi tenebrismo del comienzo, sobrecogedoras, dieron paso a una juvenil energía envuelta en un velo de tragedia que oscilaba entre la ensoñación y la terrible realidad. Bárbaro.

Entre aplausos el director pudo anunciar una propina, el Huapango, de Moncayo: ante semejante suministro de endorfinas y energía supe que esa noche no conciliaría el sueño hasta más tarde de lo habitual. Al salir a la calle observé los rostros de los asistentes, escuché sus comentarios y supe también que no sería el único con un agradable insomnio.

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1 Comentario
01

Por Ataulfo Fernández Casas 13:37 - 01.10.2018

Bueno, Sr. Pedregosa. ¿Insomnio, dice? Pues a mí me parece que ya puede Vd dormir tranquilo, al menos durante los próximos dos años. ¡Cuánto nos alegramos los aficionados de que por fin sea Vd feliz y disfrute de la música y de que por fin pueda Vd hacer gala de su amplia cultura musical, desgranando un vocabulario que, por prescripción facultativa, tenía Vd prohibido usar con el anterior titular. Al que por cierto se han esforzado por enterrar bien bajo una capa de olvido y falta de gratitud, los músicos, sus amigos, Vd, y los responsables políticos, después de todo cuanto hizo por salvar la orquesta en su etapa más oscura. Lorenzo Ramos ya es historia. y ya pueden salir sus amigotes y Vd a celebrar con champán la boyante nueva etapa que comienza ahora, gracias a los desvelos de aquel pobre hombre. Esperemos que no sea todo un espejismo pasajero. Mucho prometen con la ambiciosa programación. Cómo sonarán Bruckner, La Consagración o La Pasión según San Mateo es lo que muchos nos preguntamos, dentro y fuera de la propia orquesta. De dónde van a sacar el dinero es lo que se preguntan los músicos, pues nada ha cambiado a nivel presupuestario. Entonces, ¿por qué no se le dieron los mismos recursos a Lorenzo Ramos, que llevaba años pidiéndolos? A mí, personalmente, aunque la opinión de los abonados no importe un comino ni sea experta como la suya, el programa me pareció un pastiche de hilo musical, sin pies ni cabeza y los tempos muy lentos (¡por fin estará Vd contento!). La orquesta sonó bien, sí, claro. No puede ser de otra manera cuando se ensaya un programa durante tres semanas seguidas, cuando lo habitual es ensayar una. ¡Habrá que ver si suena igual de bien el resto de la temporada! Y por cierto, no se perciben esas mejoras acústicas de la sala que se nos prometieron. Seguimos igualito que siempre. ¡Pero Vd es feliz, que es lo único que importa! ¡Pues Aleluya y Amén!