+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario Diario Córdoba:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
   
 
 

novela

Periodismo cultural

 

No es habitual que dos autores se unan para escribir una novela. En este caso ha ocurrido eso. El origen de El hacedor de titulares está en un reto que planteó Álex Oviedo (Bilbao, 1968) y que aceptó Elena Sierra (Bilbao, 1978). En la novela también se produce una colaboración entre sus dos protagonistas.

La historia narrada se inicia con dos entrevistas: las que realizan dos periodistas, cada uno para el periódico en el que trabajan, a un escritor de éxito con motivo de la publicación de su última novela. Poco después de ello, el escritor aparece muerto en la habitación de un hotel y los dos periodistas inician una investigación sobre las causas de ese fallecimiento: parece un suicidio, pero, a la espera de la autopsia, la Policía cree que se trata de un asesinato.

El escritor muerto había publicado varias novelas sin éxito hasta que decidió cambiar su nombre y su personalidad: «Los lectores necesitaban un personaje para creer en una obra o en un autor».

Los pasos que los dos periodistas van dando en su investigación les llevan a descubrir una posible relación entre la muerte del escritor y las irregularidades (desfalco, mala gestión del dinero público, corrupción política) cometidas en un Museo de Arte Contemporáneo y en el proyecto de un Museo de la Moda. También surgen otras opciones para explicar la muerte del escritor: la venganza de su esposa (a la que él abandonó), la venganza de un grupo guerrillero (su última novela trata sobre ese grupo) o una muerte planificada por el propio escritor para que se vendan más ejemplares de sus obras. En El hacedor de titulares hay intriga, pero sobre todo humor y sátira, en lo que constituye una historia sobre cómo es el periodismo cultural y en qué condiciones se desarrolla (los dos autores son periodistas culturales). La imagen ofrecida es irónicamente desoladora: precariedad económica, devaluación del trabajo periodístico, desinterés de las instituciones públicas por la cultura y concepción de la literatura como un mero negocio.