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Palma del río / Feria de las Artes Escénicas

Un maravilloso viaje por los sentidos

 

Una imagen de ‘Nocturno’. - GERARDO SANZ

Juan Antonio Díaz
04/07/2019

La cita escénica de Palma del Río dio comienzo, el pasado martes, en la Sala Reina Victoria con Nocturno, un espectáculo de danza y flamenco que dirige y coreografía Leonor Leal, además de poner la parte de baile. Inicio la crónica diciendo que me ha parecido un espectáculo portentoso. Sobre el escenario, Leonor comienza sus pasos de baile mientras, en un segundo plano, Alfredo Lagos a la guitarra y Antonio Moreno con la percusión acompañan a la danzarina. Sin embargo, no transcurre mucho tiempo para que todos rompan estos planos y brillen en todo su esplendor, acercando al público un formato de danza centrado básicamente en el lenguaje del cuerpo de la bailaora, que funde el flamenco con otro tipo de sonidos que van desde la guitarra, que en ocasiones parece clásica, hasta danzas africanas o jazz de Nueva Orleans.

Con el fondo de la no menos magnífica percusión, los tres artistas crean momentos mágicos en los que se establece un diálogo entre todos los sonidos que envuelven nuestra realidad, diálogo que escuchamos entre el taconeo de Leonor, que muestra una magnífica técnica corporal, la guitarra y los variados sonidos de percusión que surgen de los más variados objetos, que van cayendo al suelo como una metáfora en la que aprender que mientras exista un artista importa poco que se le arrebaten las herramientas: el arte seguirá fluyendo. Un espectáculo muy serio que el trío termina con una ráfaga de humor que pone fin a este Nocturno, un maravilloso viaje por el mundo de los sentidos y el lenguaje de los sonidos.

Ya en el Coliseo, Atalaya presentó su Rey Lear. El montaje sigue la línea de la compañía en este texto de Shakespeare, que en algunos momentos roza, para bien, lo cinematográfico. Todo está muy medido en la función: presenta un vestuario atemporal acorde con los temas de la obra: la vejez, la locura, la ingratitud filial o la venganza que se pueden encontrar desde los tiempos de Roma hasta el día de hoy. La iluminación está muy bien diseñada y contribuye tanto a arropar el texto como a describir los distintos ambientes en que se desarrolla el drama. Estos son tan variados que es necesario cambiar constantemente de escena, algo que Atalaya consigue con una cámara negra en la que los actores van construyendo las distintas escenografías en base a mover de mil maneras distintas unos módulos, todos iguales, que van adoptando formas desde almenas a puertas, de bosques a rampas o escaleras, desde salones de palacio a campos de batalla. La dirección de Iniesta muestra su sello personal y buena interpretación de actores y actrices.

Bajo la dirección y coreografía de Ana Rando se presentó el espectáculo de danza contemporánea Azul Prusia, Azul Berlín, que obtuvo el Premio Lorca Revelación de danza. Frente al espectador se desarrolla la historia de un ser humano, centrada en la vida y obra del pintor de origen ruso Marc Chagall desde su juventud hasta la muerte de su esposa. La función muestra sus códigos, observa su obra y su historia, mientras aborda el tema del holocausto desde la pintura, a la par que dialoga con el lenguaje corporal como si de un lienzo sobre el que pintar se tratara. Excelente la interpretación, precisamente, por la entrega que aparece en todo momento mezclando pensamiento y realidad en un viaje desde la tierra al éxodo y regreso a la tierra en este diálogo magnífico coreografiado por Ana Rando.

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