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ENTREVISTA

«Hay mucho misterio aún en torno a la figura de Lorca»

Juan Carlos Rubio, dramaturgo y director teatral

 

Juan Carlos Rubio, entre las butacas del Gran Teatro. - A.J. GONZÁLEZ

Carmen Lozano Carmen Lozano
04/03/2017

El dramaturgo cordobés Juan Carlos Rubio vuelve hoy con uno de sus montajes al Gran Teatro de Córdoba, esta vez dirigiendo a Histrión, una compañía a la que conoce bien. Federico García Lorca es el protagonista de este nuevo espectáculo, y en él se muestra la dualidad del poeta, que interpretan los actores Gema Matarranz y Alejandro Vera, en un texto basado en la correspondencia inédita del autor granadino, situando la acción una hora antes de su muerte, cuando, encerrado entre las cuatro paredes de una celda, deja volar su desbordante imaginación, recordando los principales momentos de su vida. Así, Lorca. la correspondencia personal es un recorrido poético, alegre y triste, vital y desesperado, amargo y dulce, donde las cartas que envió a sus seres amados son el hilo conductor.

-¿Qué vamos a conocer de Lorca a través de esta obra?

-Muchísimo. Es la correspondencia personal que él mantiene con familia, amigos, amantes... Se desvela un Lorca por momentos muy humano y por momentos muy divino. Realmente, es la conexión perfecta entre su obra y su vida, y nos damos cuenta de que detrás del poeta hay un ser humano con dudas, con sueños, frustraciones, ansias de triunfar, preocupaciones por la sociedad que le rodea… Es un material interesantísimo y estoy muy feliz de habernos atrevido a hacer este montaje.

-Nos sitúa en la última hora de su vida. ¿Se palpa el drama?

-El hecho dramático en el que sitúo esta función, tremendamente poética, es esa última hora. Él echa mano, en ese momento de horror, de su arma más poderosa, que no es la pistola, sino la imaginación. Comienza a aferrarse a sus recuerdos para poder afrontar esa situación, y en ese ejercicio rememora su adolescencia, cuando se enamora, sus crisis, pero es una función que combina momentos muy alegres con otros más dramáticos. Federico era, por la gente que le conoció y todo lo que hemos leído, un ser tremendamente capaz de llegar a momentos de lo más alegres y también a los de profunda pena. Era una persona muy dual, de hecho, en esta función hay dos actores, un actor y una actriz, que interpretan a Federico, en parte, por mostrar esa dualidad que siempre le acompañó.

-¿Cómo surgió este trabajo con Histrión Teatro?

-Ya colaboré con Histrión en Arizona, una obra que aún tiene en gira porque, por desgracia, la subida de Trump al poder en Estados Unidos ha vuelto a colocar de actualidad este texto que habla de fronteras y tolerancia. Me propusieron dirigirles en un texto de Lorca, pero a mí me pareció mejor, en vez de un texto de Lorca, hacer a Lorca y hablar de él y de su poética desde su vida, desde sus problemas. Y releyendo toda su obra encontré su correspondencia y me pareció un material inédito en los escenarios y un tema interesantísimo.

-¿Cómo ha enfocado la escenografía?

--No quiero contar muchas cosas porque tiene truco. El patio escénico que ha diseñado maravillosamente Curt Allen, con quien ya he trabajado, es una caja de sorpresas. Empieza de una manera, luego se transmuta en otra, y recoge muy bien las necesidades del espectáculo, que va saltando de un año a otro y va recorriendo toda su vida.

-¿Queda mucho por saber de Lorca?

--Muchísimo. Es un personaje inagotable, su talento es descomunal y, por desgracia, muchas circunstancias de su vida también siguen enterradas como él mismo, en un lugar desconocido. Hay mucho misterio aún en torno a la figura de García Lorca, mucha reticencia a decir las cosas por su nombre y, aunque ha habido labores de investigación fabulosas, como la del hispanista Ian Gibson, siguen quedando muchas lagunas. Muchas de sus cartas siguen estando sin leer y sin ser analizadas por estudiosos, y me parece uno de los pilares fundamentales en la cultura de España del siglo XX. Estamos muy felices de haber creado un espectáculo en torno a él y espero que el público lo disfrute hoy en el Gran Teatro.

-Esta obra también cuenta con el trabajo de otro cordobés, Miguel Linares, que ha compuesto la música.

-Así es, y es maravillosa. Miguel es un compositor con mucho talento y ya he colaborado con él en otros montajes. Es un creador capaz de llevar al escenario todos los sonidos, porque, además de música, hace espacio sonoro, músicas que yo necesitaba en esta función, porque el aspecto musical en esta obra era muy importante. Miguel ha sabido captar la esencia del espectáculo.

-Es una producción en la que colaboran tres teatros, algo no muy frecuente.

--Hoy en día, cualquier puente que se tiende hacia el arte y, desde luego, hacia el teatro es bienvenido. El hecho de que confíen en las trayectorias de Histrión y en la mía para apoyarnos y cedernos el espacio para estrenar la función en Córdoba, Sevilla y Málaga, que es la colaboración que nos tendieron, ha sido para mí es un honor. Como andaluz y cordobés, que confíen en nuestro trabajo es maravilloso.

-Últimamente le hemos visto mucho trabajando en Córdoba. ¿Le satisface hacer cosas en su tierra?

-Cómo no. Yo soy de Montilla, pero Córdoba es mi ciudad de adopción. El Gran Teatro siempre me ha abierto sus puertas y yo siempre me he sentido profeta en mi tierra. Casi todas mis obras han pasado por aquí.Humo se estrenó en Córdoba hace doce años y desde entonces no he parado de venir, o con espectáculos míos o a dirigir galas como la del Concurso de Arte Flamenco. A mí me da mucha alegría. Y ya que Córdoba me está dando tanto, estoy dispuesto a hacer cualquier cosa por esta ciudad.