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AL MARGEN

La favorita

 

La favorita -

Cine excesivo, deformado, extraño e interesante. Y no sólo me refiero a esas ópticas fotográficas que amplían tanto el encuadre que llegan a marear, la perturbación de la imagen a través del súper gran angular, también se podría acusar cierta manipulación de la Historia a través de los personajes que componen el triángulo protagonista del relato de época que se nos cuenta aquí sobre la lucha de poder en la corte. El griego Yorgos Lanthimos, autor que ha firmado inquietantes películas como Canino (2009), Langosta (2015) o El sacrificio de un ciervo sagrado (2017), suele realizar ejercicios cinematográficos de lo más personales invitando a la reflexión y no dejando al espectador igual que antes de acercarse a su obra.

En el caso de La favorita, cinta nominada a diez premios Oscar, el director se zambulle en el cine de época gracias a unos magníficos decorados, vestuario, maquillaje y peluquería, para presentarnos una morbosa historia de atracción fatal entre una reina débil y castigada por la enfermedad física y mental, completamente manipulada por su íntima amiga, que ve peligrar su influencia cuando aparece su prima, una recién llegada que invita a desviar la mirada de Ana Estuardo hacia ella. Sin duda, el trabajo interpretativo de las tres actrices es admirable, sobre todo Olivia Colman en el papel de la monarca influenciable que, rodeada de conejos, sustitutos de sus 17 hijos muertos, debe decidir el futuro de las tropas británicas en la Guerra de Sucesión Española mientras se debate entre disfrutar de la compañía de los personajes que encarnan Emma Stone y Rachel Weisz, ambas en lucha por seducirla.

Y alrededor, todo un catálogo de absurdos y caóticos ejemplos del sinsentido como lazo de unión entre poder y humillación. Entretenimientos frívolos en la corte mientras alguien se juega la vida en otros ámbitos, en la guerra, y el pueblo sufre completamente fuera de campo. Nada nuevo.