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LA MUESTRA REÚNE A Antonio Algaba, Raymond Prestia y Manolo Portero

Una exposición colectiva rinde un homenaje a los cines de verano

‘Jardín Cinema’ podrá visitarse en la Taberna Bolero de Montilla

 

Manolo Portero posa junto a tres de las obras de la muestra colectiva. - JOSÉ ANTONIO AGUILAR

Juan Pablo Bellido Juan Pablo Bellido
30/06/2020

Los artistas Antonio Algaba, Raymond Prestia y Manolo Portero se han unido en la Taberna Bolero de Montilla para rendir tributo artístico a aquellos míticos cines de verano de los años sesenta. Y lo hacen en Jardín Cinema, una exposición colectiva que podrá visitarse hasta el próximo mes de septiembre en ese templo erigido en honor al Dios Baco que regenta Carlos García Santiago.

Los característicos collages con estructuras lineales de Manolo Portero, que evocan aquellas hileras de sillas de madera que había en esos patios al aire libre donde se instalaban los cines estivales, se unen a las acuarelas sobre papel de morera de Raymond Prestia que, con sus flores, recuerda las típicas macetas que colgaban de las paredes de aquellas improvisadas salas de cine al aire libre.

Por último, Antonio Algaba expone dos técnicas mixtas sobre papel en las que el mero divertimento, los juegos de color y los toques de expresionismo abstracto conforman los ingredientes principales.

«Volvemos de nuevo al espacio expositivo del Bolero en estos tiempos difíciles, raros, complicados e inciertos», apunta Manolo Portero, quien reconoce, no obstante, que los artistas tienen la «obligación» de seguir creando «para las personas que nos saludan todos los días» y para los parroquianos de la taberna montillana por antonomasia, enclavada muy cerca de donde abrió sus puertas el cine de verano Jardín Cinema.

«Con esta exposición queremos rendir un pequeño homenaje a esa escuela que eran los cines de barrio, donde se convivía, se compartían las chucherías, se aprendía a ver el cine de una época y a evadirnos del trabajo diario», subraya Manolo Portero quien, parafraseando a Pepe Galisteo, defiende que estos lugares eran propicios para «los amoríos, la diversión y el descubrimiento de los mitos».

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