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CRÍTICA / CONCIERTO DE LA ORQUESTA DE CÓRDOBA

Crescendo sinfónico

 

Actuación de la Orquesta de Córdoba, el pasado jueves. - SÁNCHEZ MORENO

Manuel Pedregosa
30/03/2019

ORQUESTA DE CÓRDOBA
DIRECTOR: Eduardo Portal
PROGRAMA: Obras de C. Monteverdi, J.B. Lully, A. Scarlatti, W.A. Mozart y J. Hydn

El sexto concierto de abono de la Orquesta de Córdoba fue concebido como un selecto paseo en torno al nacimiento de la sinfonía tal y como la conocemos, un recorrido en progresión cronológica en el que las obras crecían en complejidad y la orquesta ampliaba sus efectivos en cada pieza interpretada. El joven director Eduardo Portal comenzó con una contrastada Tocatta de L´Orfeo de Monteverdi -muy incisiva en la obertura-, de arcaico sonido desnudo, a la que siguió la elegante pero no afectada obertura de Alcidiane de Lully. Tras las dos breves citas del momento germinal de la sinfonía, llegó el turno de Scarlatti (padre), autor de la Sinfonía de concerto grosso nº 12 en Do menor para cuerdas y flauta, La geniale, en la que la cuidada y atenta dirección ejercida por Portal dio excelentes resultados en los delicados equilibrios entre los elementos concertantes, para lo que contó con la buena actuación de la flautista Laura Llorca, solista de la formación cordobesa.

Aunque estaba anunciada para después de la pausa, la Sinfonía nº 1 en Mi bemol mayor, KV. 16 finalizó el primer tramo del concierto y lo hizo comenzando con un ágil y vibrante Molto Allegro: la concienzuda construcción de esta obra que ejecutó Portal venía anunciada desde Scarlatti, pero aquí se hizo clara y evidente: articulación, tempi e intensidades se modulaban al servicio de una firme versión -cuajada de matices y sentido- de esta pieza escrita por un genial niño de ocho años.

Tras la Pausa, fue en la Sinfonía nº 104 en Re mayor, Hob. I:104, Londres donde el concierto alcanzó su cenit: el oscuro Adagio comenzó lento, cargado de expectación e incertidumbre antes de estallar en el luminoso Allegro que le sigue. La minuciosa dirección, la firmeza y claridad en la concepción de la obra y el excelente sonido de la orquesta alumbraron una imponente 104 que acabó con un indómito Final–Espiritoso.

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