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ENTREVISTA.

Antonio Alamo ESCRITOR Y DRAMATURGO : "Con esta obra viajamos al pasado de Córdoba, pero también a su futuro"

 

CARMEN LOZANOCARMEN LOZANO 28/12/2009

LUGAR Y FECHA DE NACIMIENTO CORDOBA (1964).

TRAYECTORIA DESDE 1991 HA RECIDIDO NUMEROSOS GALARDONES LITERARIOS. ENTRE SUS OBRAS FIGURAN NOVELAS, RELATOS Y TEXTOS TEATRALES. DESDE EL AÑO 2004 ESTA AL FRENTE DEL TEATRO LOPE DE VEGA DE SEVILLA.

A pesar de su juventud, este cordobés amante de los clásicos y de la historia tiene ya una gran lista de premios literarios en su haber cosechados gracias a una prolífica obra en la que tienen cabida todos los géneros. Estudió Derecho, lo que curiosamente le sirvió para adentrarse en el teatro, un mundo mágico donde construye y dirige sus propias historias. Hoy y mañana, el Gran Teatro acoge el estreno de una de sus obras, La ciudad de todos los tiempos , en la que, junto a Juan Carlos Rubio, recrea el esplendor de la Córdoba Omeya y hace un viaje al pasado, al presente y al futuro de la ciudad.

--¿Ha sido especialmente complicado escribir una obra de teatro con Córdoba como telón de fondo?

--Cuando nos hicieron el encargo a Juan Carlos Rubio y a mí, nos dio un poco de susto. Comprimir la historia de una ciudad en una obra de teatro parecía un poco una locura. Pero encontramos a Fátima, escriba y calígrafa en la Córdoba Omeya, un personaje poco conocido pero que representaba muy bien el espíritu de la ciudad. En Córdoba, en aquella época había una intensa actividad cultural y Fátima era la responsable de las bibliotecas de la ciudad. No era solo un lugar donde se almacenaban libros, se copiaban, se transmitía información. Córdoba se distinguía por su tolerancia y convivencia de culturas, y Fátima nos pareció muy representativa. No obstante, viajamos al pasado, pero también al futuro. De una forma un tanto mágica tocamos distintas épocas.

-- ¿Qué pretenden usted y Juan Carlos Rubio con este texto?

--Nada especial. El teatro no es un lugar para dar lecciones de historia. Al teatro se va a soñar, a identificarse con determinados personajes.

--Está claro que Córdoba tuvo un glorioso pasado, pero ¿cómo ve su presente?

--El presente está hecho de pasado. Lo que no tiene pasado son los parques temáticos. Esperemos que Córdoba consiga la capitalidad cultural. Eso queremos todos y creo que reúne todas las condiciones para conseguirlo. Estaría muy bien que la gente se implicara.

--Durante la presentación de la obra habló de la difícil tarea de elegir a los actores por su alto nivel. Si tenemos buenos actores y buenos dramaturgos, ¿por qué no se habla más del teatro hecho en Córdoba?

--Hay bastantes actores cordobeses integrados en la profesión. No sabría contestarte sin meterme en terrenos pantanosos. Quizá sigue existiendo un cierto centralismo cultural, pero lo que veo en los actores cordobeses es que están muy acostumbrados a trabajar agarrándose al texto. No siempre se encuentran actores tan versátiles. Elegí a cuatro, pero podía haber elegido a dieciséis. En la Escuela de Arte Dramático de Córdoba se trabaja muy seriamente.

--Si tuviera que elegir otra época para vivir, ¿viajaría a la Córdoba de los Omeyas?

--Después de haber estado tantos meses trabajando en esta obra, la verdad es que me gustaría meterme en una máquina del tiempo y darme un paseíto por allí. Apenas dura un siglo, pero es impresionante.

--A juzgar por sus obras de teatro, es usted un apasionado de la historia. ¿Hay algún hecho sobre el que le gustaría escribir y aún no lo ha hecho?

--Lo que procuro en mis obras es viajar al pasado para hablar del presente. Me he fijado siempre en momentos más que históricos, míticos, como la construcción de la bomba atómica o contar las aventuras de Hitler, que más que un personaje histórico es un mito. Son momentos que ya rebasan la historia, que están en el imaginario colectivo. Es hablar de iconos atemporales.

--¿Por qué se fijó, por ejemplo, en la historia de Millán Astray y Unamuno en Cantando bajo las balas ?

--Soy un apasionado de Unamuno. Surgió por casualidad. Yo tenía noticias de una serie de reuniones entre Unamuno y Franco y sentía mucha curiosodad. Me adentré en los periódicos de la época y me encontré con el famoso enfrentamiento.

--¿Por qué un escritor y autor teatral estudió Derecho?

--Fue un cúmulo de circunstancias. Derecho es como un cajón de sastre. Nunca lo ejercí, pero lo cierto es que allí monté mi primer grupo de teatro y la experiencia fue muy positiva.

--¿Qué clase de literatura hay sobre su mesita de noche?

--Ahora mismo, historia cordobesa. Y también algunos de mis maestros, a los que releo habitualmente.

--¿Prefiere dirigir sus propias obras?

--La verdad es que dirijo muy poco, pero con La ciudad de todos los tiempos lo estoy pasando muy bien. Por otro lado, mi tarea al frente del teatro Lope de Vega de Sevilla no me deja mucho tiempo.

--¿Se considera más autor teatral que escritor o viceversa?

--Me considero, sobre todo, escritor, un contador de historias.

--Fue usted casi un niño prodigio.

--La verdad es que tuve suerte. Empecé a ganar premios muy joven, con mis primeras obras. Yo pensaba que no se podría vivir de la literatura antes de los cincuenta años.

--¿Por qué le diría a los cordobeses que deben ir a ver esta noche La ciudad de todos los tiempos ?

--Se lo van a pasar muy bien, porque van a ver a cuatro grandes actores cordobeses, una historia muy bonita y van a vivir una experiencia mágica.