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POESÍA

Ventanas de luz en el laberinto

«Confuso laberinto», la última propuesta literaria de Javier Sánchez Menéndez

 

Javier Sánchez Menéndez. - FIRMA FORTO

Javier Sánchez Menéndez. - FIRMA FORTO

Julián Cañizares Mata
29/11/2016

No sé si antes de Calderón de la Barca alguien unió, a la palabra confuso, la palabra laberinto. No importa. Lo que importa es que Javier Sánchez Menéndez lo ha hecho en este quinto libro de su proyecto literario Fábula, para dar nombre a un libro que ofrece una belleza nada confusa, sí laberíntica. El título declara la respiración del libro, la sangre que va a recorrer sus páginas. Va a imponer la esencia de lo que quiere mostrar su autor por encima de todo. Nos presenta la luz que tiene intención de entrar a través de la ventana.

Confuso laberinto es un libro amplio, donde existen, y se confunden, muchos géneros: memoria, ensayo, poema, diario, biografía. Hay aforismos: «Los libros no se leen: se desmenuzan». Hay trozos de postales. Ficción y axioma: «Amanece de nuevo. Hoy sale el sol dos veces». No está claro, se podría argumentar, el género del libro. En realidad esto forma parte de la «desavenencia» que nos presenta JSM. Esa identidad confusa, buscada, matizada en cada frase del libro. Y un libro que confunde la identidad de su naturaleza es un libro que nos prepara para una lectura distinta, no parecida, multiplicada por muchos matices.

Confuso laberinto contiene, ante todo, un libro de poesía. Por dos razones, básicas: la primera, porque tiene un código de barras (poético) incluido, aquello que te hace percibir que hablamos de poesía por encima de todo. Si pasáramos un lector de barras poético, así se leería en la pantallita de la caja registradora poética. El verso «Las nubes han gritado con fortificación» es su código de barras (o uno de ellos): nunca imaginarías, salvo en poesía, la unión de nube con fortificación. Dos sustantivos ofreciendo el pensamiento del poema. Separados por un verbo, la emoción de ese verso: has gritado. Ya está. Lorca estaría contento con el misterio surgido de esas dos palabras. Y nosotros, como lectores, también. Sobre todo porque hay muchos así. Sobre todo porque así se han escrito. La segunda razón básica para entender la poesía del libro de JSM es que cada frase del libro tiene la intensidad del verso. Verso es igual a intenso. Se puede coger cualquiera, separarlo, unirlo a otro también separado, y de nuevo un pensamiento y una emoción, y de nuevo un matiz, una extensión más en la lectura. De nuevo poesía.

Las primeras páginas de Confuso laberinto ofrecen la clave de su lectura. Identidad. Yo. Una referencia al matiz continuado, que podría ser confuso, pero no lo es, porque esa matización continua de nuestro yo es lo que nos hace ser yo. Hay una idea de desavenencia, y hay un pájaro que recorre todo el libro; hay una necesidad de encontrar dónde un yo es más yo, o dónde se es igual, siempre igual, si en el tiempo se mantiene nuestra identidad, o más allá del tiempo todo se confunde. Ideas que JSM nos presenta utilizando todo tipo de registros, y con una dosis muy alta de filosofía, de referencias literarias, de vivencias personales. Vida, al fin y al cabo. Vida misma. Laberinto sencillo porque el final es el conocido, pero el camino no. Y ese camino es el que fortificamos con nuestra necesidad de ángel, y de diablo, con nuestra necesidad de conocer nuestros matices, nuestra razonada confusión.

Y para hablar de esta matización del yo, JSM emplea su propio yo, «una lupa grande para mirar la luz». Conocemos sus lugares, sus viajes, sus anotaciones a propósito de algún libro. Incluso su tiempo, sus fechas. Hay un episodio argentino. Hay un porche de casa. Hay un pueblo de infancia. Una tía Juana. Otros escritores. La vida es concreta, es visible, está llena de huellas. De presencia exacta. Los matices están ahí, confusos o no. «Dice el corazón que todos los archivos están actualizados». Los textos buscan ese yo que falta, que siempre falta, como «siempre faltan palabras en el diccionario para escribir un verso». Ese verso incluido en la voz, la consciencia, el viaje o la parada en el porche de cualquiera de nosotros.

Confuso laberinto es un libro diferente. De un autor que busca en la poesía una nueva identidad para la poesía: «la poesía no es social: es verdadera: Debe ser desavenencia». Es un libro que ofrece numerosas líneas de lectura, riesgo, originalidad, investigado lenguaje y misterio laberíntico. Dentro de una clarividencia poética benditamente confusa. Escribir así nos permite una lectura de descubrimiento siempre, porque cada frase mantiene ese «algo» que se nos escapa. Eso que ocurre con el misterio. Eso que ocurre con cada uno de nosotros.

‘Confuso laberinto’. Autor: Javier Sánchez Menéndez. Editorial: Renacimiento.

Sevilla, 2016