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ensayo

Solos ante el cine

 

Solos ante el cine -

‘Solos ante el cine’. Autor: Pedro García Cueto. Editorial: Anaya Multimedia. Madrid, 2020.

Pedro G. Cueto es ensayista, poeta y novelista. Aquí vamos a analizarlo como crítico cinematográfico por su reciente obra Solos ante el cine, que lleva como subtítulo Cuando se apagan las luces y empiezan los sueños, y que tiene a la soledad como hilo conductor de su narrativa y como auténtico protagonista. Cine, cine, cine... más cine por favor, cantaba Aute. Cuando contemplamos una película, todos estamos solos. Nos dejamos llevar por lo que la historia en la pantalla nos revela. De cineastas como los Bertolucci, Fellini y Passolini, a Fritz Lang, Scorsese o Truffaut. De R. Alltman a Polanski, de Welles a Buñuel.

Cueto examina de manera brillante todos estos autores, además de actores y actrices que han puesto en escena esa soledad que siempre nos acompaña en toda trayectoria existencial humana. Desde el Tadzio de Muerte en Venecia de Visconti, Taxi driver o los hombres solitarios de W. Wilder. A través de las obras de estos grandes directores, este ensayo nos sumerge en una visión múltiple y certera de la soledad humana en y a través del cine.

Una soledad en relación con toda experiencia vital que siempre está jalonada de pasiones, anhelos, grandezas y bajezas como las que aparecen significativamente en los personajes atormentados del llamado cine negro. Cueto ha buscado en las películas algo mejor que la propia vida, porque la vida que aparece en las pantallas es otra cosa. El séptimo arte ha hecho una radiografía de esta realidad como lo hizo la literatura o la filosofía. Una soledad como la de esos detectives solitarios y solidarios que acaban enamorándose de mujeres fatales porque llevan la soledad en su alma. Aunque sea una soledad paradójica que les acompaña.

Cuando estamos solos en una sala de cine nos sentimos acompañados por esos personajes de ficción cuya trama y acción nos hicieron muy felices. El prólogo es de Sol de Diego, que considera que estamos ante un extraordinario libro de cine, donde la soledad en el cine es, a la vez, punto de partida y punto de llegada. En lo esencial, el alma humana está sola.

Vamos a centrarnos en la figura de Luchino Visconti, a través de dos de sus obras más prestigiosas: Muerte en Venecia y La caída de los dioses. La primera, protagonizada por Dick Bogarde, parte de la obra de Mann para transformar al personaje en otro distinto, convirtiendo su soledad en más trágica, más angustiosa, haciendo de él la encarnación de la soledad misma. La impotencia de poseer al adolescente Tadzio, ángel y diablo, tiene algo de nabokiano, como objeto de deseo permanente y paradigma de la belleza joven. La segunda es una adaptación libre de la novela de Mann Los Buddenbrook (1901), el inicio de su trilogía alemana. Cuenta la historia de una familia de industriales del acero en la Alemania de los años 30, cuando Hitler empieza a ejercer su omnímodo poder. El patriarca de la familia pacta con el nuevo régimen de terror para salvar su industria, aunque como viejo aristócrata detesta a los nazis. Es asesinado, como en Los hermanos Karamazov, porque hay que aniquilar al padre. Es una película eminentemente teatral, con un reparto de grandes actores. En un ambiente mortuorio, la estética refleja depravación e inmoralidad. Una tragedia de personajes solitarios y ambiciosos que, faltos de escrúpulos, se devoran entre sí como lobos. Fiel a una crítica al capitalismo más feroz del dinero, que financia los planes militares y de exterminio del III Reich. Asistimos al descenso a los infiernos de unos personajes que son meros títeres en manos del nuevo régimen criminal que acabará con todo y con todos. En esta compleja obra de 1969 en plena era de la revolución sexual, trata de la ambición desmedida por el poder, la traición, la homosexualidad, la prostitución y el incesto.

Libro esclarecedor para aquellos que amamos el cine con verdadera pasión.