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POESÍA

Poeta de la existencia

Sánchez Menéndez publica antología en Chamán Ediciones

 

Javier Sánchez Menéndez. - CÓRDOBA

Javier Sánchez Menéndez. - CÓRDOBA

Francisco Onieva
01/12/2018

‘También vivir precisa de epitafio’. Autor: Javier Sánchez Menéndez. Editorial: Chamán Ediciones. Albacete, 2018.

También vivir precisa de epitafio. Antología poética (1983-2017), recientemente publicada por Chamán Ediciones, viene a sumarse a otras tres selecciones de la poesía de Javier Sánchez Menéndez (Puertorreal, 1964) aparecidas en los últimos siete años, evidenciando el interés que suscita la obra del poeta, ensayista y editor, fundador de la editorial La isla de Siltolá: Faltan palabras en el diccionario (Madrid, Libros del Aire, 2011), Por complacer a mis superiores (Sevilla, Ediciones en Huida, 2014) y Cuarenta y tres poemas (Colombia, Gamar Editores, 2014). Ahora bien, lo que distingue a la que nos ocupa de las precedentes es el rigor y la solvencia del antólogo, José Luis Morante, quien, además de firmar un esclarecedor prólogo, realiza una acertadísima selección de textos.

Convencido de que toda su obra es un único poema, reescrito a lo largo de más de tres décadas, el escritor puertorrealeño, lector inquieto y exigente, que ha configurado una voz propia a partir de una tradición nutricia, apuesta por una poesía que convierte al yo en materia -aunque no exista vinculación entre el yo poético y el personal, merced al proceso de decantación de las palabras en el cajón- de unas composiciones que nacen del merodeo en torno al desconcierto y de la fuerza fertilizadora de la mirada extraviada, capaz de ver más allá de la realidad. En este sentido, aunque el poema pueda surgir a partir de una experiencia anecdótica, filtrada por la cultura literaria del autor, es la observación reflexiva la que consigue unir emoción y concepto, sugerencia y hondura, siendo este el límite en el cual lo escrito se convierte en sacudida, en electrocardiograma de un latido que busca la esencia del mundo.

UNA VOZ SINGULAR

En su opera prima, Motivos (Moguer, Ayuntamiento de Moguer, 1983), se vislumbra una voz singular dentro de la poesía española de los primeros años ochenta, sustentada en un proceso de ahondamiento y depuración para llegar a lo esencial de la propia existencia.

La defensa de esta singularidad frente a la dominante «poesía de la experiencia» es más evidente en Derrota y muerte a los héroes (Valencia, Abalorio, 1988), su libro más culturalista, escrito desde la conciencia de la opresión que la sociedad ejerce sobre un yo íntimo.

En 1991 se produce un salto cualitativo, marcado por la publicación de dos libros: El violín mojado (Barcelona, Seuba, 1991; segunda edición, Madrid, Libros del Aire, 2013) e Introducción y detalles (Madrid, Betania, 1991). Tomando como sustrato el amor, el poeta articula el primero como un único poema fragmentado y explora, de la mano de Nicanor Parra, el verso libre, cuya cadencia enunciativa le permite indagar en las contradicciones del sujeto enunciador y en la inestabilidad de una historia de amor.

En esta misma línea escribe Última cordura (Madrid, Betania, 1993), que, junto con los dos anteriores volúmenes, conforma un interesante e intenso tríptico sobre el amor, concebido desde la perspectiva de que «el amor como el aire llena al hombre de humo».

Pero el carácter efímero de la existencia y del propio ser se impone. De la cruel y terrible constatación de la nada que somos y del vacío que nos espera brotan los poemas de La muerte oculta (Córdoba, Ateneo de Córdoba, 1996; segunda edición, Sevilla, Vitela, 2014), cuyo desengañado título se sustenta en la revelación y en la celebración de la herida, fuente de creación y vida.

Definida una poética fundamentada en una profunda erudición y en un culturalismo vivencial, que acude al trayecto biográfico propio como fuente inagotable de materia prima, Sánchez Menéndez siente la necesidad del silencio para crecer y profundizar en las líneas de fuga planteadas. Así, en 2011, tras quince años, ven la luz dos poemarios: Una aproximación al desconcierto (Sevilla, S.M. Libros, 2011) y Cartoons (Sevilla, La isla de Siltolá, 2011).

Una aproximación al desconcierto aborda la confusión de la que nace su poesía con la mirada maravillada de quien desconoce el mundo. El libro se reeditó meses después con abundantes modificaciones; sin embargo, en palabras de Morante, «la renovada versión destila una perspectiva estética continuista. A pesar del silencio no hay rupturas en el corpus múltiple de la obra».

Cartoons, por su parte, no es un simple juego culturalista postmoderno, sino que supone una exploración de las contradicciones que sustentan la existencia humana, tomando como motivo algunos personajes de dibujos animados.

En el breve poemario Perdona la franqueza (Córdoba, Detorres editores, 2015) vuelve al versículo del creador de la «antipoesía», cuya huella es evidente, además, en el uso de la ironía, en la dicción y en el sustrato emocional. El verso libre marca el ritmo del pensamiento del discurso al tiempo que sirve para explorar, de modo fragmentario, la realidad.

La penúltima estación es El baile del diablo (Sevilla, Renacimiento, 2017), escrito entre 2004 y 2017, donde se traza el itinerario de un hombre que contempla con sorpresa lo que le rodea -aunque acuda, como contrapunto, al paraíso perdido de la infancia- y decide dar testimonio de sus dudas y de su fragilidad.

Se cierra el conjunto con cuatro poemas «de un libro inédito en preparación», con lo que se refuerza la idea de obra en marcha y se cumple con el objetivo propuesto por el editor de la presente antología, que «pretende ser una guía suficiente del recorrido poético de Javier Sánchez Menéndez entre 1983 y 2017», mostrando la orografía de una poesía nihilista y desencantada, austera y directa, irónica e inconformista, que nace de la contemplación asombrada y reflexiva para adoptar un molde narrativo -aunque sin abandonarse a la coloquialidad- y que descree de verdades inamovibles, por lo que muestra, más que las respuestas, las dudas y las preguntas que sostienen la existencia, fundamentadas en la intuición de la verdad última: «detrás de todo no hay nada».