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historia

Una intrahistoria de Madrid

Juana Vázquez aborda la vida cotidiana de la capital de España durante el XVIII

 

Juana Vázquez. - CÓRDOBA

Una intrahistoria de Madrid - CÓRDOBA

Alberto Monterroso Alberto Monterroso
12/01/2019

Mucho se ha escrito sobre el siglo XVIII español, pero muy poco, en comparación, sobre la vida cotidiana de sus gentes, su día a día, las fiestas, tertulias, modas, incluso maquillaje, comidas, jerga juvenil de la época, restaurantes, fondas, comentarios sobre calidades y precios, la vida social, el teatro, las comedias, ocio y diversión nocturna, es decir, la vida del ciudadano dentro y fuera de su casa. Este ensayo histórico lo hace, centrándose en el Madrid del siglo XVIII, no desde la erudición sino cediendo la palabra a los hombres y mujeres de aquel tiempo, a través de crónicas de la época y otros testimonios populares que convierten este libro en una inmersión gozosa en aquella época en que se quiso modernizar el país al abrigo de la Ilustración naciente en Europa. Asistimos también al «tímido nacimiento de la sociedad laica» (pág. 176), un laicismo que trae la minoría progresista y que será caballo de batalla y motivo de crítica por parte del sector más tradicional, añorante de la época de los Austrias.

No es fácil presentar aquel cuadro con amenidad y rigor. Pero lo consigue Juana Vázquez Marín en El Madrid cotidiano del siglo XVIII, publicado por Sapere Aude, 2018. Profesora, poeta, periodista y ensayista, ha publicado dos novelas, Con olor a naftalina y Tú serás Virginia Woolf, y participado en revistas, antologías y suplementos culturales de los primeros periódicos del país. Ahora, en esta obra, nos presenta el Madrid vivo y palpitante del siglo XVIII, desenvolviendo este atractivo ensayo histórico con habilidad y discreción, porque la voz de la narradora casi desaparece para citar fuentes de la época y dar la palabra a los testigos de aquellos tiempos. Así, consigue sumergirnos en aquella sociedad con veracidad, rigor y amenidad. Son los propios críticos, intelectuales, cronistas y escritores del siglo XVIII los que exponen con su lenguaje castizo, fluido e irónico los vicios de aquella época y la pintoresca sociedad en toda su exultante variedad.

A través del ambiente de las tertulias, los usos sociales, las diversiones y costumbres se observa cómo Madrid se va modernizando desde arriba, a impulso de las élites ilustradas, sin que la religión deje de tener la influencia y capacidad intervencionista que ya detentaba en el siglo de los Austrias. La autora describe la transformación social tras la llegada de la monarquía borbónica y la reacción tradicionalista; no desde el frío manual del historiador, sino dando voz a los autores de la época, a las coplillas populares o las críticas anónimas. Aporta así una nota de color y espontaneidad al tiempo que se hace la mejor radiografía de los usos y costumbres de aquellos tiempos. A través de todos estos documentos vivos logra mostrar con claridad la transformación social, política y cultural de forma vívida y atractiva. Es el Madrid más variopinto y divertido el que aparece en sus páginas, los lugares emblemáticos, los escritores costumbristas, las anécdotas más curiosas, la vida social y política, la intrahistoria, las fiestas, en suma, un caleidoscopio ameno y vivo de la vida cotidiana en aquel siglo.

Aparecen en estas páginas la resistencia a la modernización en tiempos de Carlos III, la añoranza del pueblo y el clero por el siglo de los Austrias, el día a día de los habitantes de Madrid y muchos más detalles de aquel siglo que no dejan de asombrar al lector. Es la pluma de Juana Vázquez la que da forma a toda esa información coordinando los abundantes testimonios que aporta y dando coherencia a las contradicciones de la época, porque «la capital con su ambiente moderno, con sus paseos, que resultaban ser escaparates de modas, con sus tertulias y saraos, aparece como responsable de que sus jóvenes adopten un código social falso y frívolo, pero al mismo tiempo exquisito y refinado» (pág. 141).

Este completo retrato de la sociedad de a pie del Madrid dieciochesco termina con la descripción pormenorizada y amable de las fiestas más representativas del Madrid del XVIII, en una perspectiva amplia y completa; desde las fiestas profanas como los carnavales, las ferias, los toros y las fiestas de los barrios, hasta las fiestas religiosas de San Isidro, la Nochebuena, Semana Santa, El Corpus o la de San Juan y San Pedro; todo ello es el reflejo ameno de «la vida ajetreada y peculiar del siglo XVIII en Madrid, ya dentro de casa, ya fuera de ella, ya en escenas típicas, ya en tipos representativos de tal centuria» (pág. 235).

‘El Madrid cotidiano del siglo XVIII’. Autora: Juana Vázquez Marín. Editorial: Sapere Aude. Oviedo, 2018.