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POesía

Heterodoxo, provocador e incómodo

 

Heterodoxo, provocador e incómodo -

Francisco Onieva
27/06/2020

‘Cuaderno de verano’. Autor: José María Cumbreño. Editorial: Ediciones Liliputienses. Cáceres, 2019.

Heterodoxo, provocador e incómodo son los tres adjetivos que primero me vienen a la cabeza después de leer y releer Cuaderno de verano, del escritor y editor José María Cumbreño (Cáceres, 1972). Este «cuaderno ególatra» ha sido editado por Ediciones Liliputienses, un proyecto editorial que, desde la periférica isla de San Borondón, realiza una encomiable labor de difusión de apuestas estéticas marginales e iconoclastas.

El tono de este inquietante y líquido volumen viene marcado por la imagen de la portada, un sacapuntas metálico que es, en sí mismo, un poema visual que, además de remitirnos al mundo escolar de los cuadernillos de repaso veraniegos, nos sugiere el oficio y la apuesta estética de un poeta que afila el lápiz para escribir unos textos puntiagudos con los que delinea un laberinto de dudas, incertidumbres, contradicciones, desengaños y misterios.

El volumen, así pues, adopta el discurso de una heteróclita libreta a medio camino entre el bloc de notas en tiempo de ocio de un escritor-docente y los cuadernos de vacaciones, en los que se recopilan ejercicios y actividades útiles para poner en práctica lo aprendido a lo largo del curso, y se concibe como un proceso de aprendizaje que nace de un profundo «desaprendizaje», a través del cual un sujeto desengañado y crítico pone en duda todo aquello que sabe y, sobre todo, la manera en que lo ha aprendido.

Los elementos mediante los cuales el poeta traza un mapa de la sociedad actual son el humor, el compromiso político, el lenguaje incisivo, la concesión de un papel activo al lector, auténtico configurador de sentidos, y el intento de liberar el poema de las connotaciones y limitaciones del lenguaje, abriéndolo a la semántica de lo visual al explorar las posibilidades significativas de la tipografía, de las imágenes o de la disposición del espacio y del blanco en la página, a lo largo de sesenta y tres unidades textuales (veintitrés, exclusivamente verbales; cuarenta, mixtas) en las que el sentido ha de ser captable por los ojos.