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¿Dónde está Alicia?

'La noche a través del espejo', de Fredric Brown

 

¿Dónde está Alicia? -

Antonio Garrido
22/03/2014

En todo el libro. El gato sonríe con la media luna de su boca y mira fijamente con ojos de fuego. El hombre, ángulos de geometría de matón, sostiene la pistola con firmeza, está dispuesto a todo. Las balas han atravesado el espejo de la realidad o de la ficción y los mundos se comunican.

Hace tiempo que no disfrutaba tanto con una novela del género policíaco que trasciende el género para quedarse sin adjetivos, una más que excelente narración. Se trata de La noche a través del espejo , de Fredric Brown, editada por Reino de Cordelia.

La crítica considera que es su obra maestra. El autor nació en Cincinati, ciudad que conozco bien, consiguió fama como escritor de novelas populares de misterio y de ciencia ficción, algunas fueron adaptadas con éxito al cine y a la televisión. No me interesa la biografía pero me ha encantado saber que cuando no tenía ideas cogía un autobús sin saber su destino.

Una de las cosas más aburridas del mundo es una pequeña ciudad de USA, allí nunca pasa nada, la gente se mueve con una lentitud y una rutina que te abre la puerta a todas las enfermedades mentales imaginables. Si esto es así y lo es, ¿qué puede hacer el director del semanario local? Se puede pegar un tiro pero se necesita mucho valor. Lo más común es que vegete, va de las noticias de los natalicios a las defunciones, de las tómbolas benéficas a la cosecha; en fin, noticias apasionantes; también puede beber en el bar de un buen amigo.

Doc Stoeger es ese editor, aficionado al ajedrez, especialista en la obra de Lewis Carroll, lector vocacional y bebedor. La presencia del alcohol y del tabaco, dos vicios tremendos que te llevan directamente al infierno, es clave en la novela; como debe ser, es mucho más cruel un asesinato sin una copa y un cigarrillo.

La cualidad más notable del texto es la perfecta estructura que sostiene la tensión narrativa de manera admirable, son las palabras que quiero usar. Esta arquitectura precisa y preciosa va envuelta en un fantástico sentido del humor y en una capacidad notable para la sorpresa; todo ello sostenido por un estilo rápido y brillante al mismo tiempo.

Nunca pasa nada y en una noche trepidante va a pasar de todo, hasta el extremo de considerar que el conjunto de las acciones es inverosímil pero no, se ajustan a una lógica que es el envés de la realidad a partir de esa misma realidad y es, en último extremo, un guiño al lector. Brown fue corrector de pruebas y el eje del texto es la composición del periódico y las modificaciones de las páginas en función de los contenidos.

El ritmo acelerado contrasta con la lentitud de las conversaciones en el bar de Smile, con esa perspectiva a cámara lenta que se quiebra, como el espejo, con el episodio de los dos asesinos que raptan a Doc y a Smile con las peores intenciones del mundo como es de suponer. El coche, a toda velocidad, el salto, la trampa y el desenlace tienen claras cualidades fílmicas.

Son varios los episodios en los que Doc se ve envuelto y no es el menor el que la policía encuentre dos cadáveres en su coche. Leyendo la novela me he acordado de las comedias de enredo del XVII: entradas y salidas, persecuciones y, sobre todo, nada es lo que parece aunque lo sea. Doc pasa delante del banco y observa que la luz de la caja está apagada, un robo y tiene un palo a mano, pero no podía imaginar quién es el delincuente y, claro, el lector, ni idea.

¿Y la visita del extraño personaje que sabe tanto de Carroll y que bebe de una manera tan original? Un hombre insignificante que ofrece al narrador una cita con algunos desconocidos en una casa abandonada. La curiosidad mató al gato; es decir, a Doc y allá van los dos y suben la escalera y llegan a una gran habitación y una mesa y un bebedizo y el hombrecillo se lo echa al coleto y-

Una posible noticia es la de un divorcio, en el que la mujer ha vertido tremendas acusaciones sobre su marido. ¡Por fin! El periodista va a satisfacer su necesidad de informar pero su amigo el abogado, el mismo que desaparecerá después, lo convence para que deje el tema en una simple nota.

Una y otra vez se caen las noticias y la acción discurre. Todo se aclarará y el final será otra sorpresa, dramática sin duda, un muchacho, hijo natural; bueno, no es menester seguir. El rompecabezas se va completando hasta que se ofrece nítido. El gato sigue sonriendo.