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REPORTAJE

Los últimos maquis

Familiares del guerrillero antifranquista José Centurión buscan en Rute sus restos mortales para trasladarlos a Nerja, su pueblo natal H Piden la ayuda de la Dirección General de Memoria Democrática

 

Familiares de José Centurión, con un cartel de represaliados en Rute. - PADILLA

MANUEL PADILLA
04/01/2018

La historia de los maquis continúa viva en los familiares que aún siguen buscando los cuerpos de estos guerrilleros antifranquistas. Es el caso de la familia de José Centurión Jiménez, que murió en un escarceo con la Guardia Civil, en el término de Rute. Sus nietas, Carmen Centurión Sánchez y María Luisa Sánchez Centurión, llevan años indagando sobre la historia y la localización de su abuelo y en repetidas ocasiones se han desplazado a Rute y a su cementerio para recabar información. En la localidad han contado con la colaboración de Pascual Rovira, que ha trabajado en la recuperación de la memoria histórica local, y del historiador lucentino Arcángel Bedmar. Así han podido reconstruir buena parte de la historia de Pepe Centurión, tanto con testimonios orales como con el sumario de su causa.

Este militante comunista, natural de Nerja, se unió a la guerrilla antifranquista en el año 1945, sobre todo en las serranías malagueñas y granadinas. Vida clandestina en la que estuvo hasta el año 1950, cuando con un grupo de 16 guerrilleros fue interceptado por la Guardia Civil a orillas del Genil, en la zona del Pamplinar, de Rute. En este enfrentamiento también fue detenido el guerrillero ruteño Miguel Borrego del Cabo, que fue torturado y fusilado.

Cuentan las nietas de Centurión que no está claro cómo fue la muerte de su abuelo, ya que apuntan a un posible suicidio cuando se vio rodeado por los guardias. El episodio continuó con una imagen que lamentan sus familiares, ya que el cadáver fue paseado en un mulo por Rute y posteriormente enterrado en una fosa común junto a un perro de la Guardia Civil que murió en este escarceo.

Este «episodio infame», cuentan, llegó a oídos de sus primos, en el bando franquista -Ángel Centurión, oficial del Ejército del Aire y Antonio Centurión, capellán militar-. Ambos obligaron a desenterrar el cuerpo de su familiar junto al perro y enterrarlo de forma más digna en una tumba. Ahora, sus nietas han solicitado ayuda a la Dirección General de la Memoria Democrática para localizar esta tumba y llevar los restos junto a sus familiares en Nerja.