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LUCENA

Los humedales presentan un estado óptimo para esta época del año

La Junta destaca que se ha producido un repunte en la reproducción de aves. Las lluvias de la primavera han permitido que algunos continúen inundados

 

Juan de la Cruz, Lucas Gómez, Francisco Algar y Juan Pérez, ante la laguna Dulce. - J.A.F.

Juan A. Fernández Juan A. Fernández
31/08/2018

El delegado territorial de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta en Córdoba, Francisco de Paula Algar, hizo ayer un balance del estado actual de las lagunas que componen las Reservas y Parajes Naturales de las Zonas Húmedas del Sur de Córdoba, que «constituyen un verdadero oasis de biodiversidad y un auténtico bastión para la conservación de la riqueza natural del entorno de la provincia», dijo mientras visitaba la Laguna Dulce de Lucena acompañado por el alcalde, Juan Pérez; el concejal de Agricultura, Lucas Gómez, y el director de las lagunas, Juan de la Cruz.

Algar informó de que «se han analizado los datos que hay en cada una de las lagunas, tomando como referencia las escalas de nivel graduadas que hay instaladas en cada una de ellas, y, a modo de resumen, han dado como resultado que el estado actual de nuestros humedales es óptimo para este periodo de tiempo». El responsable de Medio Ambiente indicó que «la primavera y el inicio del verano, con altas precipitaciones, han ayudado a que las lagunas temporales de la Campiña, que son alrededor de una veintena, hayan permanecido inundadas hasta finales de julio». Además, añadió que «aún se mantienen inundadas las lagunas de La Quinta, en Baena; Donadío, en Santaella; Tíscar, en Puente Genil, y la Laguna Dulce, en Lucena».

Conocidas estas cifras, Juan Pérez destacó que «un tercio de las lagunas y parajes naturales de la provincia están en Lucena», y señaló «la importancia de conservar la biodiversidad y el medio ambiente en perfectas condiciones como señal de que avanzamos en un desarrollo sostenible donde los paisajes tengan cabida también como un recurso turístico y económico». En cuanto a las lagunas permanentes, el delegado afirmó que «sostienen las profundidades de 15,70 metros la laguna de Zóñar, 5,3 metros la Laguna Amarga, y 4,1 la laguna de Rincón». Asimismo, los informes provisionales de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio indican que la reproducción de aves acuáticas en la provincia ha sido «adecuada a los niveles óptimos de inundación alcanzados en la primavera». En esto ha influido la variedad de hábitats presentes, la gestión de las presiones y otros factores influyentes, como la vegetación lagunar y la actividad cinegética.

Mientras, el delegado destacó que «se ha producido un repunte en la reproducción de aves en algunas lagunas estacionales, como la Laguna Dulce, Donadío y La Quinta. A esto hay que sumar las buenas cifras en los humedales que suelen albergar buena reproducción, como son las lagunas del Rincón, General y Zóñar, así como en el paraje natural del embalse de Cordobilla». Entre las especies, sobresale la reproducción de especies amenazadas como la malvasía cabeciblanca, con once pollos en las lagunas de Zóñar, General, Rincón y Tíscar, además del éxito del zampullín cuellinegro en Rincón, el porrón común en Zóñar y el aguilucho lagunero en Jarales, Zóñar y Rincón.

VEGETACIÓN PERILAGUNAR / Algar subrayó que «estos buenos datos también se deben a que la humedad existente en estos hábitats permite la existencia de unos cinturones de vegetación perilagunar de especies vegetales como eneas, carrizos, cañas y tarajes, que son utilizadas por las aves acuáticas para cobijarse en caso de sentirse amenazadas, y sobre todo para establecer en ellos sus nidos en la época de reproducción».

Asimismo, añadió que «junto a esta vegetación es fundamental la existencia de vegetación sumergida», dado que «es la principal fuente de alimento de las aves acuáticas y filtradoras que albergan de manera permanente, e incluso otras aves migradoras que utilizan estos humedales de campiña como cuarteles de invernada o lugares de reproducción». Igualmente, Algar recalcó que «la conservación de estos lugares es una responsabilidad compartida, donde la ciudadanía juega un papel clave para velar que se cumplan los objetivos que motivaron su protección».

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