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UN PASEO POR LA PROVINCIA

Coronavirus: el confinamiento en la Córdoba vaciada

Los vecinos de los pueblos del norte de la provincia, los más deshabitados, han roto sus rutinas para cumplir con el encierro obligado

 

Un vaquero atiende su vaquería en Dos Torres. - RAFA SÁNCHEZ / E.M.H.

A.M.C. / E.M.H.
22/03/2020

La pandemia global del coronavirus es motivo de preocupación en todos los rincones de la provincia y, por tanto, también en los municipios más pequeños, en la llamada Córdoba vaciada, principalmente en el norte de Córdoba. Allí, los vecinos coinciden comprando en la tienda de comestibles, que estos días sigue abierta, paseando o sentándose en la plaza, que ahora está desierta. A la preocupación general se une la elevada edad de muchos de sus habitantes, que constituyen el sector de población más vulnerable y que peor puede afrontar un contagio. Nos hemos acercado al día a día del estado de alarma en algunos de estos municipios.

En Fuente la Lancha (350 habitantes) hay dos tiendas de alimentación. Gema Aranda tiene su comercio en la Travesía y señala que estos días notan cómo algunos vecinos, «en lugar de salir fuera a comprar a otros pueblos, realizan sus compras aquí». Su tienda tiene productos de alimentación y droguería y señala que los clientes comentan las noticias «y todos están, y estamos, impactados». En la calle Calvario tiene su establecimiento Gema Cano y el lunes optó por abrir solo por la mañana, «pero la gente nos demandaba abrir por la tarde y eso terminamos haciendo». En su establecimiento, su marido, que es carpintero, ha colocado una zona de protección con madera y metacrilato.

Rutas de reparto

En El Guijo (353 habitantes) se encuentra el almacén de droguería y perfumería Lofi, en la avenida de Andalucía, que distribuye sus productos por toda la comarca, incluidas residencias de mayores. Ana López relata que «no todas las rutas de reparto se pueden cumplir, aunque estamos haciendo un gran esfuerzo». El papel, la lejía o los geles de aseo son de lo más demandado, «aunque también los guantes y los geles hidroalcohólicos, que están prácticamente agotados». También en El Guijo, en la plaza de la Constitución, se encuentra Autoservicio Castro, cuyo encargado, Daniel Castro, señala que «los clientes siguen viniendo a comprar con normalidad», aunque asegura que cierra por las tardes «hasta que se pase todo esto».

Rubén Nuñez, con su piara de cerdos.

Alimentación San Gregorio está en Conquista (400 habitantes) y hace referencia a la calle en la que se ubica, San Gregorio 16. Su responsable, Javier Osorio, comenta cómo «los vecinos de Conquista vienen a hacer aquí sus compras de alimentación y desde el primer momento cumplen a rajatabla la distancia de seguridad y las normas que hemos puesto». Además, enseguida se marchan a casa «a seguir cumpliendo con la obligación de cualquier buen ciudadano en estos momentos».

En todos estos pueblos pequeños la población es muy mayor. Muchas de las tiendas de alimentación se prestan a llevar a casa los encargos de los vecinos más mayores o con dificultad de movilidad. Es lo que hacen también las farmacéuticas de Villaralto (1.150 habitantes) y Fuente la Lancha, María Isabel García y Lucía Romero, respectivamente.

Pepe Agredano cuida de sus ovejas en La Coronada.

El pan

La actividad sigue en el sector del pan. La panadería Pan con Tiempo está situada en la calle Retamal de Villanueva del Duque (1.490 habitantes). Antonio Moya, que cuenta el estricto cumplimiento de las normas sanitarias en el proceso de fabricación y en la venta al público, dice que «los vecinos comentan cada mañana la situación» cuando coinciden al comprar el pan, un producto que también llevan a algunos domicilios.

En el ámbito de la ganadería, Tobías Madueño, ganadero de vacuno de leche de Dos Torres, y Juan Francisco Sánchez, veterinario y presidente de Afrido, coinciden en señalar que esta situación «está poniendo en valor la acción del ganadero y del agricultor» y sigue con atención lo que pasa sin detener su tarea, con las máximas medidas de salud y seguridad, porque «a las vacas hay que ordeñarlas todos los días y hay que suministrar productos de alta calidad a la sociedad».

Una vecina hace sus compras en la tienda de Conquista.

El Guadiato

En la comarca del Guadiato, aunque la situación se vio alterada el pasado viernes tras conocerse el fallecimiento de un vecino de Belmez y el primer caso de la enfermedad en Peñarroya-Pueblonuevo, la tónica general de los habitantes de los núcleos de población más pequeños de Fuente Obejuna, que cuenta con 14 aldeas, es la tranquilidad. Solidarios por naturaleza, los lazos de unión se refuerzan en estos días, como explica Paqui Vicente, que reside en Alcornocal, un núcleo de población que apenas cuenta con 90 habitantes. Ella afirma que «no hay tanta diferencia, hacemos prácticamente vida normal y lo distinto es que nos hemos dejado de hablar físicamente -pero lo hacemos por teléfono-, y que se evita el paseo por el campo». Continúan abasteciéndose en Ojuelos Altos, que se encuentra a unos 4 kilómetros, y «le traemos la compra a los vecinos que no cuentan con vehículo». Igual ocurre con las medicinas. «La farmacéutica de Ojuelos Altos se las lleva a sus propios domicilios a las personas que la necesitan».

Alrededor de 15 personas habitan en Los Pánchez. Entre ellos, Javier Agredano. Se hacen las compras «los unos a los otros» y a la aldea ahora solo van el panadero de Ojuelos Altos y el cura. Los domingos «vamos todos a misa y, como siempre, estamos en familia, aunque ahora más retirados». En Los Pánchez se vive principalmente de la agricultura y la ganadería, por lo que Agredano destaca que «nuestra vida sigue normal, porque vamos todos al campo, la única que ha cambiado, es la de los estudiantes».

La farmacéutica de Ojuelos Altos entrega medicinas a un paciente.

Fátima vive en Los Morenos y es una de sus 55 vecinos. Su médico pasa visita en La Cardenchosa, que se encuentra a 0,5 kilómetros, lugar donde adquieren los alimentos y al que, en condiciones normales, se desplazan habitualmente a pie. Fátima manifiesta que «a nosotros no nos ha cambiado la vida, tenemos una gran ventaja viviendo aquí, las casas son grandes, con patios, donde sales y hay campo». Y subraya que «ahora no salimos, pero si lo hiciéramos, no nos encontraríamos a nadie».

Una vida que también ha variado poco para José Antonio Agredano, que el jueves se encontraba en su explotación ganadera de La Coronada con su ganado ovino, y para Rubén Núñez, que cuidaba a su ganado en Alcornocal. Ellos adoptan las medidas establecidas por el Gobierno en relación a la pandemia del coronavirus y, junto a los proveedores de medicinas y alimentos, hacen que sus vecinos tengan todo lo necesario para vivir.

Dos mecánicos trabajan en la reparación de un automóvil en un taller de El Viso.

También hay que destacar que, en los primeros días de la crisis, a estos vecinos les acompañan otros de Córdoba o Madrid en las aldeas. Sus vidas también son más fáciles gracias a la iniciativa que el Ayuntamiento puso en marcha el pasado sábado, mediante la cual, dirigiéndose a los alcaldes pedáneos o a cualquier miembro del equipo de gobierno, les llevan a sus propios domicilios las compras o las medicinas necesarias.

A ese respecto, la alcaldesa de Fuente Obejuna, Silvia Mellado, ha especificado que «las peticiones hasta el momento no han sido muchas, pero se espera que aumenten a partir de los próximos días, conforme se les vayan agotando las provisiones a los vecinos».

Los miembros de Protección Civil también se han sumado a la iniciativa.

Una vendedora de Fuente La Lancha, con su mascarilla.

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