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CASTILLOS DE CÓRDOBA

Castillo de Miramontes de Santa Eufemia: el vigía de los caminos

Desde un escarpado risco de la Sierra de Santa Eufemia, el Castillo Miramontes sigue vigilando la comarca de Los Pedroches. Hoy se encuentra en estado ruinoso, pero aún mantiene en pie una imponente torre que da idea de la importancia que tuvo la zona ya desde época romana

 

Del castillo queda el lienzo septentrional y la torre del homenaje, también llamada de la Cárcel, lo que da idea del uso que tuvo en otros tiempos. - FRANCISCO GONZÁLEZ

Lucía Abad
19/07/2020

FICHA

Construido sobre un castro romano, fue reconstruido en el siglo XI por los árabes y abandonado en el siglo XV. Declarado BIC en 1985.

La visita
El castillo se encuentra en ruinas, pero puede verse su exterior.

Características
Se trata de una fortaleza de planta poligonal del que se conserva un lienzo y la torre del Homenaje o de la Cárcel.

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El Castillo de Miramontes hace honor a su nombre dominando desde un escarpado cerro de la Sierra de Santa Eufemia la comarca de Los Pedroches. Por desgracia, hoy se encuentra en estado ruinoso, a pesar de ser Bien de Interés Cultural (BIC), pero en tiempos controló el camino hacia Toledo y Almadén.
Su origen se remonta a época romana, cuando se construyen varias fortalezas para vigilar lo que posteriormente se conocerá como la Vía del Azogue, si bien de esa época apenas queda algún vestigio.

Los restos que hoy contemplamos responden a los de una fortaleza árabe del siglo XI-XII. En el año 1155, Alfonso VII El Emperador conquista el castillo y da lugar a una leyenda, la que otorga a los santaeufemianos el apodo de calabreses. El cronista oficial de la villa, Miguel Torres Murillo, cuenta que según esta leyenda, entre las huestes del rey se contaban 33 caballeros italianos de Calabria, lugar de fuerte veneración a Santa Eufemia. Ellos, arengados por el rey al grito y advocación de «¡Por Santa Eufemia!» tomaron por asalto el castillo, apoderándose de la población e imponiéndole dicho nombre. De aquí el gentilicio de calabreses con el que se denomina a los naturales de Santa Eufemia y de aquí la hermandad de la Santa, fiel reflejo de esta tradición, respondiendo a la tipología de cofradías militares.
El castillo quedó parcialmente destruido en esta conquista y sería reconstruido y, de nuevo, destruido en varias ocasiones, hasta que fue destruido definitivamente en el año 1478 por orden más que probable de los Reyes Católicos, para castigar los excesos del entonces arisco señor de Santa Eufemia, Gonzalo Mejía II.

Su estado actual es completamente ruinoso aunque se aprecia su prestancia de otros tiempos.De planta poligonal, aunque de tendencia cuadrangular, es difícil distinguir el castillo de la propia roca sobre la que se asienta. En la actualidad se conserva el lienzo septentrional y parte del amurallamiento oriental, en el que se aprecian diversas torres prismáticas de piedra, la mayoría de ellas derruidas, aunque todavía se conserva prácticamente entera la que fue torre del Homenaje, llamada también de la Cárcel, así como restos de un espacioso aljibe en el patio de armas -con restos de bóveda de ladrillo- y abundantes restos de la residencia de los señores y sirvientes (sobre todo cerámicas y tejas medievales). También hay vestigios de una posible torre hecha de tapial en el patio, correspondientes tal vez a la primitiva construcción árabe.

El castillo se ubica en una atalaya desde la que se domina la comarca de Los Pedroches y desde la que se pueden ver, incluso, los Montes de Toledo. FRANCISCO GONZÁLEZ

El castillo se ubica en una atalaya desde la que se domina la comarca de Los Pedroches y desde la que se pueden ver, incluso, los Montes de Toledo. FRANCISCO GONZÁLEZ

El Castillo de Miramontes está construido en tapial revestido por ambas caras de mampostería, hecha a base de ripios del lugar y trabada con una fuerte argamasa o mortero de cal y arena. Ocasionalmente también aparece el ladrillo como elemento constructivo. Se cree que parte de sus artesonados se utilizaron en la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación.

La fortificación domina ampliamente el entorno y desde ella se posee enlace óptico con otras fortalezas, como el Castillo o Torre de la Nava (Montoro), el de Vioque, también en Santa Eufemia, el de Madroñiz (El Viso), el de Gelices o Felices y el del Mochuelo (Ciudad Real), además del propio pueblo de Santa Eufemia, que queda al sur. Asimismo, el gran dominio visual que posee Miramontes hace que desde él se divisen, incluso, los Montes de Toledo y parte de la sierra norte sevillana.


RECOMENDACIONES

NTRA. SRA. DE LA ENCARNACIÓN

El visitante no puede marcharse de Santa Eufemia sin visitar la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación. Se trata de un bello conjunto morisco-mudéjar, de recia fábrica y albañilería de piedra y ladrillo rojo del lugar. Su construcción se remonta a la primera mitad del siglo XIV, añadiéndose el ábside, las capillas laterales del crucero y la torre campanario en las postrimerías del siglo XV. En el centro de la techumbre de madera decorada destacan dos artísticos mocárabes dorados y policromados, típicamente mudéjares.

RUTAS POR LA SIERRA DE SANTA EUFEMIA

La Sierra de Santa Eufemia encierra numerosos atractivos naturales y paisajísticos, no en vano está catalogada como Lugar de Interés Comunitario (LIC). Ésta da asiento al Peñón del Horcón, que con sus 853 metros de altitud, es una de las cumbres más altas de la comarca y lo convierte en una extraordinaria atalaya desde la que divisar gran parte de Los Pedroches y del vecino Valle de Alcudia. Para disfrutarla se puede recorrer la ruta de senderismo, para ciclistas y caballistas, señalizada por el Ayuntamiento.

UNA RICA GASTRONOMÍA

Dentro de la rica y variada gastronomía de la localidad destacan algunos platos típicos como el asadillo -ensaladilla de pimiento-; el relleno, que es un entrante hecho con jamón y huevos; el revuelto de espinacas y criadillas; las achicorias; las cachorreñas -hechas con bacalao salado-; el potaje de garbanzos; los rabos de borrega; el ajo cano, que es un plato preparado con conejo, y las albóndigas, sin olvidar la repostería con las castañas fritas, las gachas y los mantecados para poner fin al banquete.

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