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TERRORISMO

Los yihadistas usan la Mezquita-Catedral de Córdoba como reclamo

Manuel Torres Soriano, experto en ciberseguridad, analiza el uso propagandístico de este monumento por los terroristas islámicos

 

Interior de la Mezquita-Catedral de Córdoba. - EUROPA PRESS / CÓRDOBA

EUROPA PRESS / CÓRDOBA
27/10/2017

El profesor de la Universidad Pablo de Olavide y experto en terrorismo, Manuel Torres Soriano, ha analizado este jueves en Córdoba el desarrollo del yihadismo y su propaganda en Internet, ámbito éste en el que "la Mezquita de Córdoba o la Alhambra de Granada son símbolos que usan los yihadistas para legitimar el terrorismo contra los 'ocupantes'".

Según ha informado el Instituto de Seguridad y Cultura, que ha organizado la celebración en Córdoba de la ponencia que ha ofrecido Torres Soriano, este experto ha señalado que es en Internet donde "la Mezquita de Córdoba o la Alhambra de Granada son imágenes poderosas que permiten a los terroristas reforzar su discurso victimista sobre la pérdida del esplendor y el poderío islámico del pasado".

Internet, según ha explicado el profesor de la Pablo de Olavide, "supone la materialización de un sueño para el yihadismo, el de poder comunicarse con su audiencia sin la necesidad de intermediarios que puedan desvirtuar su mensaje", pues, "gracias a Internet, los terroristas pueden dirigirse a su público cuándo, cómo y en la extensión que ellos deseen".

Esta capacidad ha derivado en el surgimiento de lo que se ha denominado "Califato Virtual, que ha adquirido una especial relevancia tras la derrota del autodenominado Estado Islámico en Raqqa, considerada por los terroristas la capital de su califato", mientras que ahora el citado "Califato Virtual es la extensión en el ciberespacio del proyecto político-religioso que Daesh ha intentado crear desde Siria e Irak".

Torres Soriano ha aclarado que, "a medida que el grupo va perdiendo control territorial, necesita en mayor medida conservar este patrimonio virtual, que le permite seguir gozando de una imagen de fortaleza y relevancia, aunque la realidad sobre el terreno sea muy distinta".

En el contexto de dicho Califato Virtual "la Mezquita de Córdoba o la Alhambra de Granada son imágenes poderosas que permiten a los terroristas reforzar su discurso victimista sobre la pérdida del esplendor y el poderío islámico del pasado", pues "son símbolos que se agitan en el presente para denunciar una supuesta ocupación 'cruzada'", ahondó Torres, para así "empujar a la comunidad de creyentes a extender las fronteras del Califato hacia estos enclaves" y "legitimar la violencia terrorista contra dichos 'ocupantes'".

Uno de los recursos más frecuentes en el discurso yihadista, según ha explicado este experto en terrorismo, es el de España, ya que "Al-Andalus se contempla como una herida abierta que debe ser reparada", dado que, "no solo es el paraíso perdido, sino que su pérdida es interpretada como el inicio de todos los males que afligen al mundo musulmán, así como de la obligación individual de acometer la yihad", de forma que "esta particularidad de nuestra historia otorga a España una sobre-exposición a la amenaza yihadista que no sufren otros países".

En este sentido, este experto ha ahondado en las medidas a adoptar para atajar dicha amenaza en España, poniendo especial énfasis en el control de las mezquitas, de modo que, "más allá de la necesaria labor de control que realizan las fuerzas de seguridad para evitar que en estos espacios se puedan llevar a cabo actividades tipificadas como delitos, debe exigirse una transparencia radical por parte de estas comunidades".

No en vano, el profesor Torres Soriano ha recalcado que "el islamismo en Occidente supone un problema de mayor dimensión que la propia violencia yihadista", explicando que "mientras el terrorismo es un problema de seguridad que puede ser gestionado en el largo plazo, la extensión de ideologías que niegan los principios básicos de convivencia puede generar un problema de cohesión social con unas consecuencias mucho más graves".

Por ello, ha advertido sobre "algunos estados con un considerable músculo financiero que han aprovechado el marco de libertades y pluralismo religioso de nuestras sociedades para extender unas doctrinas que suponen una negación de esos mismos principios", con lo que "es perfectamente legítimo y necesario que el Estado impida que la financiación e influencia de algunos países termine envenenando el islam en España".