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la lucha contra el cambio climático

Videojuegos cordobeses contra el calentamiento global

‘President’s Float’ es un juego en el que hay que ‘sobrevivir’ en las montañas a la subida del nivel del mar H Para ganar hay que gestionar bien los recursos y usar con eficacia las energías renovables

 

Alfonso Barona (i), Almudena Bastida y Alfonso Pérez, tres de los cinco integrantes de RBS. - Foto: SÁNCHEZ MORENO

Hipólito Fernández
06/10/2019

Ya lo apuntaban los expertos y todos los estudios relacionados con el cambio climático. En un futuro no muy lejano la subida del nivel del mar a causa del calentamiento global ha obligado a la población a refugiarse en bases creadas en las entrañas de las montañas más altas donde hay que gestionar los recursos adecuadamente para que la comunidad perdure, aunque sea bajo tierra.

Este es el planteamiento inicial de President’s Float, el primer videojuego creado por el equipo de cinco jóvenes emprendedores cordobeses, de entre 21 y 29 años, que conforman Roman Bridge Studio (RBS), constituido el pasado mes de marzo y ubicado actualmente en El Patio, la aceleradora de empresas de Andalucía Open Future en Córdoba.

No en vano, el objetivo de esta empresa es el diseño, desarrollo y distribución de videojuegos «con un alto interés en el componente social», como explica Alfonso Barona, director creativo de RBS, que junto a la directora de arte, Almudena Bastida, los programadores Alfonso Pérez y Alejandro Beltrán, y el modelador 3D, Miguel Vázquez, conforman esta firma.

Así, y desde el entretenimiento, estos jóvenes intentan acercara al público el cambio climático con la intención de «educar y concienciar sobre los actos que nos han llevado a esta problemática y sobre las repercusiones de los mismos», apunta Barona.

Bajo esta premisa, y en una concentración de diseño de videojuegos, surgió la idea de este juego virtual con la lucha contra el cambio climático como telón de fondo, a través de un videojuego dirigido a niños y jóvenes de entre 7 y 13 años de edad, que deben convertirse en los líderes que gestionan los recursos naturales para que la comunidad perdure, «convertirse en el flotador al que toda la población se agarra», de ahí el nombre del videojuego, diseñado para plataformas móviles.

En President’s Float, el jugador se adentra en un futuro no muy lejano, «con ciertos toques post apocalípticos», donde la contaminación provocada por el hombre afecta a la subida del mar y se ofrecen alternativas para combatirlo, «como el uso de energías renovables», explica el director creativo de este grupo de emprendedores.

En esta línea, el videojuego permite controlar la emisión de gases de la comunidad, vigilar el nivel del mar, gestionar a los nadadores -poniéndolos a trabajar donde sea más conveniente para el grupo, sin olvidar factores de sostenibilidad medioambiental-, reservar excedentes para épocas de vacas flacas, y desarrollar investigaciones que permitan combatir la contaminación creada por el hombre.

«Es un juego -continúa Alfonso Barona- que hace uso del humor y la sátira para mostrar los efectos del calentamiento global, y trata de concienciar sobre ese futuro que se avecina y que podemos trabajar para mitigarlo».

Inicialmente, para el diseño de las distintas pantallas y evolución del juego en función de la gestión que el jugador hace de los recursos naturales y sus efectos en la subida del nivel del mar y en los niveles de contaminación, la programación interna del videojuego no ha tomado en cuenta datos de estudios reales, aunque sí ofrece un apartado, adaptado al público al que va dirigido, en el que se informa de la realidad -real, no virtual- del cambio climático.

En definitiva, un videojuego gestado en Córdoba que muestra un mundo inundado por el calentamiento global, en el que se buscan líderes que nos lleven a un nuevo y prometedor futuro. Y es, como indica la presentación de la descarga del juego, «el mundo ha terminado por hartarse de nosotros y ha decidido regularse tras muchos años de calentamiento global. Ha llegado la hora de sobrevivir y de enmendar errores».

En la vida real, aún estamos a tiempo de enmendar y reducir los efectos del cambio climático.