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Córdoba en mayo

Los vecinos denuncian la «degradación» de las Cruces como «mero negocio»

El Ayuntamiento, sin embargo, destaca el aumento progresivo de la calidad de las instalaciones. Al-Zahara cree que, salvo algunos casos, no hay implicación del vecindario, que solo sufre molestias

 

Imagen del entorno de la cruz de la hermandad del Resucitado, en una de las noches de la pasada Fiesta de las Cruces. - MANUEL MURILLO

Juan M. Niza Juan M. Niza
03/05/2018

El contundente comunicado difundido ayer por la federación de asociaciones vecinales Al-Zahara, que ya en el encabezamiento «denuncia la degradación de la Fiesta de las Cruces sin que el Ayuntamiento haga nada por evitarlo» y que esta cita «ya no se concibe como una fiesta popular sino como un mero negocio», puso ayer un reivindicativo epílogo a la edición de la Fiesta de las Cruces 2018.

El comunicado explica que para Al-Zahara «la fiesta de las cruces, como ya ha pasado con las casetas de Feria, se está convirtiendo en un pretexto para conseguir pingües beneficios económicos por parte de algunas organizaciones supuestamente sin ánimo de lucro y de entidades empresariales encubiertas que compran las cruces, con la pasividad del Ayuntamiento».

Más aún, «la mayoría de las cruces instaladas en esta edición, como en ediciones anteriores, no respetan la tradición de esta fiesta, no tienen relación y complicidad con el vecindario ni con su entorno; solo buscan un buen emplazamiento para la instalación de sus barras con el beneplácito municipal. Pocos ejemplos quedan ya de cruces de barrio, predominando las cruces donde una entidad es la solicitante pero no es la que se encarga de su funcionamiento».

Y encima, considera Al-zahara, todo ello a costa de hacer que el auténtico vecindario renuncie a participar en esta fiesta, hablando hasta de una «sensación de inseguridad, suciedad y embotellamiento que llega a ser insoportable», además de señalar el perjuicio para los ya castigados vecinos del casco histórico y, sin olvidarlo, el daño a la imagen de Córdoba y en detrimento «de nuestra juventud, nuestro patrimonio y nuestra ciudad».

Ante esta situación, Al-Zahara pide «un proceso participativo entre todas las partes implicadas y que puedan determinarse unas bases mínimas de calidad», que den respuesta a diez preguntas claves que se hace la federación vecinal, entre ellas «¿deben tener las cruces interrelación con su entorno? ¿Se pueden agredir, tapar, utilizar bienes de interés cultural? ¿Deben respetarse las normas que protegen estos bienes? ¿Se debe ser más exigente con las organizaciones con el montaje de las cruces? ¿Habría que limitar la instalación de cruces en espacios saturados? ¿Debería proponerse una tasa específica para limpieza a las organizaciones al igual que ocurre en la Feria? ¿Debería exigirse que la entidad solicitante sea la única encargada de llevar a cabo el funcionamiento de la cruz?», se cuestiona la federación de asociaciones vecinales, entre otras preguntas, defendiendo el «lugar de encuentro y esparcimiento» de las Cruces, carácter último de esta fiesta.

LO BUENO PESA MÁS / También ayer el Ayuntamiento dio a conocer su balance de la Fiesta de las Cruces, en el que la concejala de Promoción de la Ciudad, Carmen González, también llama a reflexionar sobre cuestiones como «la responsabilidad de las familias respecto al consumo de alcohol por menores» o «las medidas para atajar el botellón, que ensombrece y adultera las celebraciones populares». Al respecto, González informó de que, por ejemplo, el 30 de abril, «la Policía Local ahuyentó a unos 200 jóvenes que iban a hacer botellón en el Jardín de los Poetas» y que también se intervino en las plazas de Flor de Olivo y Eugenio D’Ors.

Sin embargo, para la concejala pesa mucho más el notable «aumento que venimos viendo los últimos años» de la calidad de las instalaciones y el mayor número de colectivos solidarios que participan en la fiesta, junto al papel que para el entramado asociativo supone esta fiesta.

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3 Comentarios
03

Por otras posibilidades 13:10 - 03.05.2018

Las Cruces, como la Semana Santa, la Cabalgata de los Reyes y otras salidas de pasos durante todo el año, deben ser organizadas por la Iglesia, las Hermandades o Peñas. En ningún caso por el Ayuntamiento. Si se aplicara la Constitución española que determina que el Estado (y el Ayuntamiento es un ente público) debe ser aconfesional (no privilegiar ninguna religión, sea la que sea). El ente público, con la Iglesia y asociaciones de vecinos, entre todos y cada cual con sus responsabilidades respectivas deben tratar que no solamente se respete cada concepto de manifestación y de Fiesta, sino que haya la seguridad y el civismo necesario para que la convivencia sea adecuada y eficiente.

02

Por Juan Gutiérrez 11:54 - 03.05.2018

Este simple lector propuso a sus contertulios hace unos días cambar el nombre de estos negocios; se llamaría fiesta de Baco y se concedería el permiso correspondiente con criterios artísticos: solo se permitiría si el altar al dios fuera algo más que lo es la cruz ahora: un simple palo con cuatro claveles. Y este ayuntamiento, presuntamente de izquierdas, dará el permiso empezando por las empresas que mejores precios populares pusieran. De este modo se dejaría la exaltación de la santa cruz a quienes quieren darle este sentido. Sería igualmente visitada pero, como los patios, para que veamos cuánto amor tienen los creyentes a su símbolo preferido. Y si no quieren dedicar la fiesta a Baco, que la dediquen a la maya, fiesta preciosa por otra parte.

01

Por 2001 9:43 - 03.05.2018

Estoy totalmente de acuerdo con la federación de vecinos. La "nocturnización" de la fiesta sólo supone problemas para los ciudadanos, y en especial para los vecinos: -Los jóvenes, muchos entre los 14 y 18, incluso, campando por la ciudad con sus vasos-litrona comprados en las barras (a pesar de la prohibición de vender alcohol para consumo externo a partir de las 11 pm) y con un nivel etílico muy preocupante. Es la contribución de nuestras administraciones al problema del alcohol. -Los rincones y portales de las casas convertidos en letrinas inmundas y los vómitos ya en cualquier lugar. -la música a un volumen insoportable para los vecinos que tienen que pasar 6 días con las ventanas cerradas a cal y canto y ni por esas se logra el descanso. Para recuperar el verdadero espíritu de la fiesta se debería potenciar la actividad diurna, que es la que atrae turistas y cerrar la barra y música como muy tarde a las 12 de la noche además de limitar los horarios de la música dejando franjas para el descanso (por ejemplo de 3.30 a 6.30 pm). Evitar que empresarios del ocio subarrenden la barra, debería ser también una prioridad. Las asociaciones sin ánimo de lucro siempren han sido las que han organizado y atendido las barras y así debe seguir siendo. Si no se quiere trabajar que no se ponga barra. En suma, más nos valen pocas y bien puestas que el desmadre en que de unos años acá se ha convertido esta fiesta.