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CRÓNICA

Torrijas y papeletas

El adelanto electoral aboca a una primavera de infarto, en la que los partidos tendrán que forzar sus máquinas para confeccionar dobles listas y hacer dos campañas. La de las municipales, claro, solapada

 

Repullo y Ambrosio, entre los dirigentes políticos que asistieron a la marcha solidaria de la AECC del viernes. - RAFAEL MELLADO

Irina Marzo Irina Marzo
17/02/2019

El 28 de abril, con la digestión de las torrijas, habrá elecciones generales (las terceras desdel 2015). El anuncio del presidente Pedro Sánchez confirmó el adelanto, cantado por la falta de apoyos para los presupuestos, y le pegó el susto a los partidos que tendrán apenas dos meses para cerrar listas para las generales y las municipales, y organizar dos campañas electorales en una primavera de infarto que terminará el 26 de mayo, con la destilación del rebujito.

A bote pronto, el primer lamento que el viernes hicieron todos los políticos con aspiraciones municipales fue la constatación de que el debate local quedará solapado sí o sí por Cataluña y la agenda nacional. La segunda conclusión es que los resultados del 28-A afectarán indudablemente a los del 26-M. Y la tercera es que habrá muerto el bipartidismo, pero los partidos seguirán vendiendo que las únicas opciones siguen siendo dos: un gobierno de las derechas o un gobierno de las izquierdas.

El discurso oficial de todas las formaciones en Córdoba pasó el viernes, además, por el consabido «estamos preparados» para lo que venga, si bien la realidad coge a más de uno con auténticos apuros para buscar candidatos. Quizá sea Ciudadanos la formación que más problemas tenga en este sentido. Cuando aún no se ha recuperado del esfuerzo realizado buscando a gente para la Junta de Andalucía, la formación naranja tendrá que cerrar dos planchas más: la de las municipales, de la que seguimos sin saber si la liderará Isabel Albás, como se ha dicho, y la de las generales, que previsiblemente volverá a encabezar el diputado Marcial Gómez.

Por contra, los socialistas tendrán menos problemas, ya que la salida de la Junta ha dejado a muchos políticos sin cargo. Para las nacionales lo lógico es pensar que la cabeza de lista sea la vicepresidenta Carmen Calvo y el número 2, el ministro Luis Planas, aunque podrían ir por otras provincias. El encaje será más complicado para los diputados actuales María Jesús Serrano y Antonio Hurtado, aunque siempre nos quedará el Senado (en las elecciones del 2017 el PSOE obtuvo un senador y el PP, tres). En cuanto a las locales, el viernes se celebran las asambleas para proponer nombres que acompañen a Ambrosio, a la que se le caen dos nombres: Emilio Aumente, que se jubila, y David Luque, que ha decidido no continuar.

En las mismas circunstancias está José María Bellido, que ya ha empezado a tantear quiénes serán los futuros ediles de su equipo, en el que se esperan cambios. Por ahora, María Jesús Botella se ha marchado a la Junta, y Luis Martín prepara también su jubilación. Para las nacionales (donde está por ver si Rafael Merino bate récord y vuelve a encabezar la plancha) puede producirse un reparto de políticos (del Senado han salido Beatriz Jurado y Jesús Aguirre para irse a la Junta).

A la izquierda del PSOE, reconocía ayer un dirigente, «puede pasar de todo». En junio, Podemos e IU acordaron un acuerdo marco para concurrir en coalición a las municipales (que tampoco está asegurado al 100%), autonómicas y europeas del 2019, pero no se cerró a nivel estatal dado que la legislatura iba a continuar hasta el 2020. En las dos últimas convocatorias (diciembre del 2015 y junio del 2016) se presentaron como Unidos Podemos y con los mismos candidatos por Córdoba: Manuel Monereo (que se ha retirado) y Antonia Parrado.

Por último, Vox, en alza, espera irrumpir con fuerza en el Ayuntamiento y, según los sondeos, en el Congreso.

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