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EL CORDEL DE ÉCIJA

Un plan urbanístico de calado

El Ayuntamiento ha puesto esta semana las bases para impulsar un proyecto que, de cuajar, será el primero de envergadura tras la crisis y transformará 21 hectáreas junto al río, pero no será fácil

 

Terrenos de la zona conocida como Cordel de Écija. - FRANCISCO GONZÁLEZ

Isabel Leña Isabel Leña
17/02/2019

La idea de urbanizar el Cordel de Écija y convertirlo en un nuevo barrio junto al río entre los puentes de Andalucía y de San Rafael empezó a fraguarse hace dos años en la mente de los arquitectos Pedro García del Barrio y Rafael de la Hoz. La urbanización y su posterior edificación no era una iniciativa descabellada, ya que estaba prevista en el PGOU del 2001 e incluso había planes especiales y parciales aprobados para ello. Un inversor privado, el Grupo Lar, se interesó por el proyecto, compró terrenos en la zona y empezaron los contactos con el equipo de gobierno del Ayuntamiento, resto de grupos municipales, comerciantes y vecinos para exponer el plan y lograr los máximos apoyos posibles. Tras varios meses de reuniones, la iniciativa, que adelantó este periódico, adquirió carácter oficial el martes cuando el Pleno, por una unanimidad que costó conseguir, aprobó echarla a andar.

¿Cómo será?

Aunque queda mucho por definir, el plan consiste en urbanizar los planes especiales de reforma interior norte, centro y sur además del plan parcial que hay junto al puente de Andalucía, que está anulado por una sentencia. Las previsiones son dedicar el 50% de superficie a fines residenciales, un 25% a equipamientos y servicios y otro 25% a comercio. Los promotores calculan que en ese espacio pueden tener cabida unas 2.000 viviendas que podrán cubrir todo tipo de necesidades, los equipamientos que cualquier barrio debe tener y que hay que concretar y un centro comercial abierto inspirado en la galería Vittorio Emanuele de Milán o el Gran Bazar de Estambul. La filosofía es levantar un ecobarrio configurado por supermanzanas que favorezcan el tránsito peatonal. En este nuevo barrio jugará un papel especial el puente peatonal que unirá el Cordel de Écija con la zona del Jardín Botánico, acercando el sur a la ciudad sanitaria. Toda la zona cercana al cauce del río será un parque fluvial de 1.500 metros y la avenida de Cádiz dejará de ser una barrera. Palmeras, naranjos y setos ajardinados conformarán el paisaje de este peculiar barrio, en el que los edificios podrían tener huertos urbanos en vertical. Como consecuencia de la metamorfosis que se espera, la zona se convertirá en una puerta de entrada para el turismo. A ello contribuirá el traslado de los autobuses turísticos hasta allí y la ejecución de un centro de interpretación. Con todo este proyecto, que podría crear más de 4.000 empleos, se pretende integrar el sur en el resto de la ciudad. Esas son, al menos, las ideas planteadas hasta ahora.

La superficie

El ámbito abarca 210.000 metros cuadrados, que pertenecen a distintos propietarios. Las administraciones cuentan con más de 61.000 metros cuadrados, es decir, el 29%. La Junta tiene casi 42.300 metros cuadrados (20%); el Ayuntamiento, más de 13.300 (6%); la Diputación, casi 5.000 (2%); y el Instituto Nacional de Urbanización, 663 (0,3%). El Grupo Lar, por su parte, posee más de 60.000 metros cuadrados, otro 29% también. Administraciones y Lar suman más de la mitad de la superficie, un 58%. El 42% de los terrenos que quedan están repartidos entre pequeños propietarios. En ese ámbito, además de un pequeño campamento rumano, se encuentran el Rastro Reto, Autocares San Sebastián, dos gasolineras, huertos urbanos, varios talleres y naves, el hotel Oasis y un par de viviendas.

Los retos

Los retos que quedan son muchos, ya que para hacer realidad esta iniciativa, presupuestada en 500 millones de euros -el Grupo Lar está dispuesto a realizar una inversión inicial de entre 170 y 250 millones- y que se hará por fases, hay que llevar a cabo una innovación de PGOU y un convenio urbanístico que combine lo público con lo privado. Para ello, serán necesarias múltiples negociaciones y a distintas bandas. El debate está asegurado. Los promotores no se atreven a dar plazos pero está claro que el próximo mandato será decisivo y que para verla totalmente culminada hará falta mucho más tiempo. Una vez que el Pleno ha convertido la iniciativa en un proyecto de ciudad, llega el momento de empezar a darle forma, tanto por parte de los artífices de la misma, que la comparan con la transformación de la Ribera o del plan Renfe, como por parte de Urbanismo. Después, el tiempo dirá si este plan urbanístico de calado prospera o se queda en el camino como otros.

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