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LA SEGUNDA OLEADA DEL COVID-19

La otra cara de los jóvenes

¿Son egoístas e insensibles o se ofrece una representación incompleta?

 

Jóvenes voluntarios organizan productos higiénicos. - A.J. GONZÁLEZ

Elena Lozano
22/11/2020

Jóvenes igual a irresponsables, insolidarios, impasibles ante el sufrimiento de todos, ¿o quizás no? Sin duda, el grupo de edad que está siendo más criticado durante la pandemia es el de los jóvenes. La imagen mediática que se ofrece de ellos los reduce a unos seres egoístas, que solo piensan en salir de fiesta y que son el mayor peligro para la salud pública. El botellón es la actividad ilícita atribuida a los jóvenes por excelencia; en nuestra ciudad, hasta en lo que llevamos del mes de noviembre, 37 personas han sido sancionadas por hacer botellón, lo que supone un 12% de las denuncias interpuestas. De julio a septiembre, las denuncias por este motivo fueron un 23% del total de sanciones, ascendiendo a 96. De esta forma, incluso aunque todas estas sanciones fueran interpuestas contra jóvenes, no llegaría ni a un 1% de los 130.000 jóvenes que viven en Córdoba según datos del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía.

No se puede negar que hay jóvenes irresponsables, pero ¿se puede afirmar que estos representan a la mayoría de ellos? Desde luego, no es el caso de Ignacio Chaparro (23), Lydia Serrano (23), José Cabello (19), Cristina Arévalo (19), Antonio López (25) y Rocío Raya (25), seis jóvenes de Córdoba que no encajan en ese retrato mediático. De entre todos nuestros entrevistados, solo podemos «reprocharles» a algunos de ellos haber asistido a reuniones de amigos en los que en lugar de seis personas se encontraron ocho. La condición de joven no implica el incumplimiento de la norma, tampoco su aceptación a pies juntillas.

«Hay irresponsables en todos los grupos de edad, pero se visibiliza más el de los jóvenes», asegura Ignacio Chaparro, estudiante de Relaciones Internacionales y Comunicación, que no considera este retrato un reflejo fiel de su forma de actuar ni de la mayoría de su entorno joven; sí que reconoce haber sido testigo de acciones imprudentes, pero siempre las ha criticado con «mucha dureza» y ha actuado en consecuencia «con algunos amigos míos, que son irresponsables, he dejado de salir».

En el caso de Antonio López, estudiante de Ingeniería Eléctrica, este afirma que conoce a «más personas mayores que se saltan las medidas que a jóvenes», coincidiendo con la experiencia de Rocío Raya, ingeniera civil, que recalca, hastiada de escuchar críticas a la irresponsabilidad de los jóvenes, que las personas mayores, «tela».

Un grupo de chicos, a última hora de la tarde en Mirabueno.A. J. GONZÁLEZ

Sin embargo, para Cristina Arévalo, estudiante de 2º de bachillerato, a pesar de no sentirse identificada con la imagen del desfase juvenil, sí que reconoce en este retrato a la mayoría de sus compañeros de clase, a los que dice «les da un poco igual, se van de fiesta o en las casas se montan su propia fiesta».

Dentro de este grupo de jóvenes hay algunos que salen más, como Antonio: «Salgo lo que me apetece dentro del horario que se puede», y otros que lo hacen menos, como Ignacio: «Salgo una vez al mes para despejarme», pero todos eluden las controvertidas fiestas ilegales. «Si no se puede ir de fiesta, pues no se va uno de fiesta; ya me iré cuando se pueda», asegura Cristina.

«Me da miedo por mi abuela y mi familia, nunca te puedes confiar», asegura José Cabello, estudiante de ADE y Derecho. Y es que la posible repercusión de sus actos y el miedo a poder contagiar a personas más vulnerables es la principal preocupación de estos jóvenes frente al virus. Ignacio reconoce que no lleva «tan mal no salir de casa, lo que llevo peor es la preocupación por toda la gente que se está muriendo». «Al principio peor, luego mejor y ahora con las nuevas restricciones un poquito peor otra vez». Así describe Lydia Serrano, ingeniera eléctrica, los cambios en su forma de vivir con el virus a lo largo de la pandemia. Rocío, con la bajada de la curva después del confinamiento, reconoce haber perdido «un poco más el miedo» durante el verano, al igual que José, que reconoce que «parecía que había desaparecido el covid-19».

Entonces, ¿cuál es la realidad de los jóvenes, la que representan estas seis personas o la que se visibiliza en los medios? Quizás son ambas, pero exponer una sin conocer la otra simplifica y crea prejuicios en torno a este grupo de edad.

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