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ENTREVISTA

María Cumplido: "Nunca he trabajado en España porque no he podido"

Investigadora matemática en la Universidad Heriot-Watt de Edimburgo

 

María Cumplido Cabello es investigadora post doctoral en Edimburgo. - CÓRDOBA

Carmen Aumente Carmen Aumente
06/07/2020

Tiene 28 años, nació en el barrio de Santa Santa Rosa-Valdeolleros de Córdoba y ahora es investigadora post doctoral en la Universidad Heriot-Watt de Edimburgo. Del IES El Tablero, María Cumplido pasó a estudiar Matemáticas en la Universidad de Sevilla; hizo su tesis, también premiada, entre Sevilla y Francia, y ahora acaba de ser galardonada con uno de los Premios de Investigación Matemática Vicent Caselles de la Real Sociedad Matemática Española y la Fundación BBVA 2020. El director del Instituto de Matemáticas de Sevilla, Emilio Carrizosa, dice de ella que «María es una investigadora excepcional. Ojalá consigamos que vuelva pronto al sistema de investigación andaluz. Pero ya sabes, invertir en Investigación, desgraciadamente, no parece ser prioritario para nuestros gobernantes, y menos en investigación básica, como la que hace María». La joven cordobesa es la tercera mujer vinculada a este instituto que obtiene este premio.

-Acaba de recibir uno de los Premios de Investigación Matemática Vicent Caselles de la Real Sociedad Matemática Española y la Fundación BBVA, ¿qué significa para usted?
-Es para mí un gran honor recibir este premio. Es la recompensa a 5 años de sacrificio, sobre todo personal. Todas las personas que han hecho una tesis doctoral saben que, aunque estés haciendo lo que te gusta, no es nada fácil. Pasas épocas de frustración y de desánimo, sobre todo cuando estás lejos de tu tierra y de tu familia, pero quieres pensar que al final todo va a merecer la pena. Para mí este reconocimiento es una muestra de que ha merecido la pena. Y espero que me ayude a poder encontrar un trabajo en una universidad andaluza.

-Su investigación se enmarca en el campo de la teoría geométrica de grupos, ¿cómo se traduce este trabajo para que el que no es matemático lo entienda?
-Los grupos son conjuntos de objetos que se pueden «sumar» de una cierta manera, cumpliendo propiedades similares a las que nos explicaban de pequeños en el colegio: la propiedad asociativa, que todo elemento tiene un opuesto, o que al sumar 0 a cualquier elemento se queda como está. Parece sencillo, pero se pueden definir grupos realmente complicados y difíciles de comprender. Algunos ejemplos importantes, como los grupos de simetría, son un objeto central de estudio de la mecánica cuántica. La teoría de grupos es un campo que se ha enmarcado tradicionalmente dentro del álgebra, pero existen nuevas técnicas para abordarlos.

-Por su tesis recibió el segundo premio de la Fundación Rennes 1 a la mejor tesis en Matemáticas, Ciencias y Tecnología de la Información y la Comunicación, ¿en qué se basaba?
-Mi tesis estudia unos grupos particulares, que se llaman grupos de trenzas. Imagina varias partículas que se mueven en un plano, sin colisionar. Si trazamos el movimiento de esas partículas en tres dimensiones, vemos una figura que parece una trenza. Estos objetos, que efectivamente llamamos trenzas, forman un grupo muy interesante desde muchos puntos de vista. Los grupos de trenzas se pueden definir de manera geométrica o de manera algebraica, y esta última definición da lugar a una generalización: los grupos de Artin. Estos grupos son bastante misteriosos, se tiene muy poca información sobre sus propiedades generales. En mi tesis, uso las propiedades geométricas de las trenzas para saber más sobre los grupos de Artin.

-Usted se dedica a la matemática pura, ¿qué aplicación práctica tiene?
-Esta pregunta siempre me genera sentimientos encontrados. Por un lado, es importante que las matemáticas provean a la sociedad de herramientas útiles para su desarrollo. Pero esta es la labor de la matemática aplicada. Yo no soy partidaria del utilitarismo, porque me parece que contribuir al desarrollo del conocimiento humano es útil de por sí. Igual que la filosofía o la astrofísica, las matemáticas puras son importantes porque nos ayudan a comprender mejor el mundo y las maneras de razonar. Por ejemplo, es importante aprender matemáticas en el colegio, no porque se vayan a tener que usar en el futuro, aunque en algunos casos sea verdad, sino porque es una de las mejores maneras de desarrollar un pensamiento lógico y racional, para ser capaz de elaborar argumentos que no sean falsos y estén bien sustentados. Dicho esto, la teoría de grupos tiene aplicaciones directas en criptografía y sistemas de seguridad informática.

-¿Por qué trabaja en Edimburgo? ¿Es difícil la investigación matemática en España?
-Estoy muy feliz con el trabajo que estoy desarrollando aquí. He tenido la suerte de ser contratada en un proyecto con objetivos matemáticos muy similares a los míos con unas personas maravillosas. Sin embargo, mentiría si dijera que he elegido estar aquí. Esta ha sido mi única opción. Mi tesis fue íntegramente pagada por la universidad francesa, y mis dos contratos postdoctorales también han sido en el extranjero. Nunca he trabajado en España, porque no he podido. Además, aunque consiga volver, las condiciones laborales son muy precarias y muy malas en comparación con lo que ofrecen otros países europeos. Es muy difícil encontrar un trabajo fijo y estabilizarse, y los sueldos no son nada atractivos. Es una pena.

-¿Cómo es su vida en Edimburgo?
-Los últimos meses han sido algo aburridos, debido al confinamiento. Pero lo bueno es que para ser matemática solo hace falta un lápiz y un papel (y un ordenador para las reuniones con los colaboradores). Además. aquí tenemos unos paisajes muy bellos para pasear y la gente es muy simpática. Algunos dicen que los escoceses son los andaluces de Reino Unido. Se hace difícil pasar meses y meses lejos de tus amigos y tu familia, sobre todo porque conforme te haces mayor, es más difícil construir una vida nueva cada vez que te mudas.

-¿Hay pocas mujeres en Matemáticas?
-Sí, hay muy pocas, y en matemática pura menos todavía. Esto tiene una explicación: el género. El género es el conjunto de estereotipos que se asocian a las mujeres, y, como no podría ser de otra manera, afecta también a las mujeres dentro de la ciencia. Las mujeres aprendemos desde el momento en que nacemos que hay cosas que no son para nosotras. La sociedad nos hace inseguras de nosotras mismas, de manera que nos hacen creer que no valemos para esto, o que las matemáticas son cosa de chicos. A esto también se une la falta de referentes femeninos. Hay que visibilizar a las mujeres científicas para que las niñas vean que es posible y que ellas también pueden si les interesa.

-¿De dónde le vino la vocación para estudiar Matemáticas?
-Pues la verdad es que no hay antecedentes cercanos, que yo sepa. Siempre se me dieron bien las matemáticas, pero no desarrollé un interés particular hasta los 13 años, en los que mis padres me animaron a participar en las Olimpiadas de Matemáticas de Secundaria. A partir de ahí, fui participando en varias actividades de matemáticas para jóvenes. Cuando cumplí 18 años, ya tenía claro que quería ser matemática. La sensación de enfrentarte a un problema nuevo para ti y conseguir resolverlo, poniendo en juego todos tus conocimientos y tu creatividad, es a lo que todos los matemáticos nos enganchamos. Ahora las empresas buscan mucho a los matemáticos, porque son personas que tienen una buena capacidad de razonamiento y aprenden muy rápido.

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