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OCHO MUSULMANES IMPUTADOS POR ORAR Y AGREDIR A DOS VIGILANTES DE SEGURIDAD Y UN POLICIA EL MIERCOLES SANTO.

Mantienen los cargos de desórdenes públicos por el rezo en la Mezquita

El juez descarta la calificación de los hechos como delito contra los sentimientos religiosos.En un auto señala que el grupo quiso reivin

 

Tres miembros del grupo de musulmanes bajan la rampa del juzgado de guardia, junto a la intérprete, - Foto:MADERO CUBERO

RAFAEL DE LA HABARAFAEL DE LA HABA 04/11/2010

El juez de Instrucción número 4 de Córdoba ha dictado un auto en el que mantiene la imputación por desórdenes públicos sobre ocho musulmanes que el Miércoles Santo rezaron en la Mezquita-Catedral bajo el rito islámico y que agredieron a dos vigilantes de seguridad y un policía. El magistrado, que también ve indicios de un delito de lesiones y otro de atentado a agentes de la autoridad, descarta, sin embargo, la calificación de los hechos como un delito contra los sentimientos religiosos, al que apuntó en una primera resolución dos días después de producirse los incidentes.

Precisamente, el auto dictado ahora, que transforma en procedimiento abreviado las diligencias previas, se ocupa en gran medida de argumentar por qué se descarta este delito. Y en este contexto señala que en la actuación del grupo "no hay tanto una intención de menoscabar o vulnerar el sentimiento religioso de la religión católica como de intentar favorecer, por no decir claramente imponer, en un falso gesto de tolerancia, la posibilidad de realizar un rito conjunto" en la Mezquita-Catedral. "No se actúa en demérito o descrédito del culto católico, sino a favor de un uso compartido", añade.

El juez sostiene que la intención inicial de los imputados, "clarísimamente organizados", "no es tanto imponer de forma excluyente un determinado rezo contra la orientación religiosa a la que está destinado, legítimamente, el templo católico, sino de reivindicar mediante el rezo propio de una religión diversa su uso conjunto". Sin embargo, señala el auto, la acción inicial "se torna en manifiesta alteración del orden público" cuando el grupo es descubierto y hace "uso de la violencia" para enfrentarse a los vigilantes.

Además, después de que los encartados alegaran que desconocían la prohibición de orar por el rito musulmán en la Mezquita-Catedral y que "la espiritualidad" del lugar les llevó a hacerlo de forma espontánea, el auto asegura que "sin duda conocían" que hacían algo no permitido porque así se informa a todos los visitantes, "por elementales criterios de lógica y conocimiento cultural" y porque actuaron de forma organizada y confluyeron "casi al unísono" para rezar "en un punto claramente predeterminado".

Tras relatar los hechos, el juez señala que estos podrían ser constitutivos de un delito de desórdenes públicos cometido por los ocho imputados. Seis de ellos también habrían cometido uno de lesiones y otros tres, respectivamente, un delito de atentado, una falta de lesiones y otra de malos tratos de obra por las diversas agresiones a los vigilantes y a un policía.