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REIVINDICACIÓN VECINAL

Inquietud por nuevas grietas en el entorno del Barrio de la Guita

La AV La Mirada del Sur espera información tras una intervención en el acerado

 

Manuel Sierra, al fondo, señala una de las grietas del acerado aún sin tapar. - FRANCISCO GONZÁLEZ

CÓRDOBA
20/02/2017

No se trata de alarmar, pero tranquilos no estamos», decía ayer el presidente de la asociación vecinal La Mirada del Sur, Manuel Sierra, ante la aparición de grietas en el entorno de las antiguas viviendas del conocido como Barrio de la Guita, uno de los más antiguos del distrito Sur y que hace una década fue objeto de desalojos provisionales y de una profunda intervención hace una década ante la extensión de enormes fisuras en viviendas.

En esta ocasión, ni mucho menos la situación parece tan alarmantes, aunque también hay algún bloque que ha comenzado a registrar desperfectos (rajas o pequeños socavones junto a algún edificio). Incluso, Sierra reconoce el mérito de la rápida intervención del Ayuntamiento para tapar las grietas que se estaban abriendo en el acerado. Sin embargo, el presidente de AV afirma echar de menos más información al respecto y, sobre todo, alguna opinión técnica que tranquilice sobre el estado del entorno. «Lo que pasaron aquí muchos vecinos hace unos años no se le olvida a nadie. No se trata de alarmar, pero nos gustaría estar más tranquilos», afirmaba ayer.

PELIGRO EN LA CALLE MOTRIL / La demanda de mayor información sobre los desperfectos que están apreciándose en el entorno del Barrio de la Guita, especialmente en la calle Loja, es solo una de las reivindicaciones de la asociación vecinal, que también muestra su preocupación por la seguridad vial en tramos de la calle Motril, en donde a determinadas horas pasan vehículos a una enorme velocidad. El problema no es nuevo en esta zona entre el Barrio del Guadalquivir y el Sector Sur, ya que hace unos años el Ayuntamiento, tras numerosas reivindicaciones vecinales y después de registrarse graves incidentes, procedió a instalar resaltos para obligar a moderar la velocidad de los vehículos. Unas de las pocas calles que quedaron con pocos de estos elementos disuasorios de seguridad vial fue, precisamente, la calle Motril.