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REPORTAJE

Una Gran Recogida diferente

El Banco de Alimentos ha tenido que sustituir, durante esta semana, su tradicional colecta de productos en los supermercados por donaciones económicas que más tarde se canjearán

 

Voluntarios del Banco de Alimentos tramitan una donación en un supermercado cordobés. - MANUEL MURILLO

Ruth Rodríguez Ruth Rodríguez
22/11/2020

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La crisis del covid-19 reiventa al Banco de Alimentos.

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El Banco de Alimentos de Córdoba ha vivido este año su Gran Recogida de Alimentos más inusual. Marcada por el covid-19 han tenido que sustituir, durante esta semana, su tradicional colecta de alimentos en los supermercados por donaciones económicas que más tarde se canjearán por alimentos básicos.

Carlos Eslava, presidente del Banco de Alimentos de Córdoba, ha echado en falta, durante esta semana en la que se ha desarrollado la recogida, el cariño y el contacto con la gente. «Independientemente de cuál sea el resultado económico, es importante tener en cuenta que este factor nos ha faltado; era y es algo muy importante porque antes la gente te preguntaba, le aconsejabas y todo eso se ha perdido», cuenta el presidente. Entiende que la campaña se ha visto obligada por las circunstancias provocadas por el covid-19, pero no puede evitar sentir «una pena profunda». «Ahora es cuando hemos vivido la necesidad y cuando hemos experimentado que más falta hace el estar con los otros». Gran parte de la comunicación de este evento se ha realizado a través de medios sociales, lo que, en cierta medida -aclara el presidente- ha aliviado la situación. No obstante, cree que «las personas mayores y humildes, han quedado fuera del sistema».

El pilar del Banco de Alimentos de Córdoba, según su propio presidente, son los voluntarios que aportan solidariamente su granito de arena para hacer que todo funcione. Miguel Ángel Bellido, es uno de ellos y lleva 5 años ayudando en el Banco. «La mayoría somos gente mayor y estamos tristes de no poder ayudar este año por el covid-19», lamenta. Como Eslava, considera que este año la campaña «está siendo muy fría». No es lo mismo, dice, «que veas a los voluntarios con su chaleco y su sonrisa que, cuando vayas a pagar, te diga un cajero si quieres aportar algo. No dudamos de la capacidad de los profesionales, pero nosotros les podíamos explicar de una forma más cercana y abierta lo que necesitábamos». La labor de los voluntarios, durante esta semana, se ha limitado a informar mediante redes sociales y en los supermercados con todas las medidas de seguridad.

Como punto positivo de esta Gran Recogida, Eslava ha señalado la comodidad que implica que los propios supermercados clasifiquen los alimentos y que, cuando el Banco de Alimentos reciba las donaciones podrán canjearlas por los alimentos que «realmente necesitan». Desde el punto económico, es «mucho más rentable y no tenemos que enfrentarnos a la locura logística que vivíamos antes».

Las necesidades

Antes del confinamiento, ayudaban a unas 25.000 personas que hoy se han convertido en 41.000 personas que viven en una situación de emergencia social. Atendiendo al escenario de «extrema necesidad», el Banco de Alimentos se ha tenido que readaptar para cubrir las necesidades repartiendo solo alimentos básicos -antes podían incluir productos de higiene y algo extra- y los entregan a través de otras entidades con las que colaboran y que son las encargadas de repartir a las familias. No obstante, aclara Eslava, han pedido a dos cadenas de supermercados cacao para los niños y atún. «Desconocemos lo que nos va a venir por lo que es importante apostar por lo básico», dice el presidente. Estos alimentos serían legumbres -garbanzos, alubias y lentejas--, pasta, galletas, arroz, leche, potitos y aceite.

Eslava también comenta que en el anterior confinamiento tuvieron que reservar los alimentos recibidos por la Comunidad Económica Europea, aunque a día de hoy ya han conseguido entregarlos todos a las familias. «Eso sí, hemos insistido en que los alimentos tienen que ser repartidos cuanto antes a las familias por si se produjera algún tipo de confinamiento que los alimentos no se vuelvan a quedar guardados pues son los momentos de mayor necesidad».

Durante lo que ha durado la pandemia, el Banco de Alimentos ha recibido, a través de varias campañas, casi 600.000 euros en metálico para canjearlos por alimentos básicos que han permitido aliviar los inconvenientes provocados por la imposibilidad de recoger alimento. «La última entrada de alimentos que hemos comprado con parte de este dinero ha sido hace quince días y aún tenemos dinero reservado por si hiciera falta próximamente. No sabemos lo que va a pasar mañana».

A fecha de hoy, explica Juan José Cas, responsable de la campaña, es imposible saber cuánto se ha recaudado en esta campaña pues está en manos de los 170 establecimientos que están participando en la campaña. «Antes podíamos saber más o menos por las cubas lo que habíamos recogido ahora, solo por sensaciones, puedo valorarla como positiva, pero hay que esperar», concluía.

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