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PRONOMBRES DE CÓRDOBA

Fernando M. Romero: "No le pido a Córdoba más de lo que puede darme"

 

Fernando M. Romero: 'No le pido a Córdoba más de lo que puede darme' -

Rosa Luque Rosa Luque
26/04/2015

A sus 36 años, que nadie le calcularía ni por su aspecto físico tan juvenil ni y por su moderna indumentaria, Fernando Martínez Romero --con el primer apellido reducido a la M inicial cuando firma sus obras-- está considerado uno de los artistas más prometedores de la plástica contemporánea. Ya sea desde su estudio de Córdoba, en el que se encierra a veces para planificar nueva obra y donde nos recibe, o en el de Berlín, ciudad que lo atrapa con sus potencialidades la mayor parte del tiempo, o por cuantos sitios se mueve tras el rastro de una inspiración alentada por su mirada reflexiva, este creador cordobés desafía la ortodoxia y rompe moldes. Por eso, dice, huye "de la sacralización del arte" como de la peste. "Lo único que importa es el trabajo --afirma a modo de lema vital--, que no creo más importante que cualquier otro, y el tomar distancia de las cosas, porque sin perspectiva no las vemos".

Acaba de clausurar la exposición Partículas elementales en la Fundación Arranz-Bravo de Hospitalet, localidad barcelonesa en cuya Plaza Europa, de arquitectura vanguardista, lucirá durante seis meses una instalación suya "que propone un juego visual que se activa cuando el viandante recorre la plaza". Otros muchos trabajos de los allí expuestos se apilan ahora en este estudio-almacén atiborrado de cuadros, libros y materiales, incluidos focos y cámaras, pues también hace fotos y vídeos, como los que en mayo se podrán ver en la galería Paula Alonso de Madrid. Y es que Fernando M. Romero está abierto a diversos géneros artísticos, como parecen demandar los nuevos tiempos.

--Su trayectoria mira más hacia el exterior, ¿ha sido una opción personal o puro azar?

--No sé, yo creo que cualquier artista, y más hoy con las redes sociales y un mundo globalizado, debería mirar hacia fuera. No puedes quedarte con lo que la ciudad de nacimiento te ofrece, tienes que llevar la obra a circuitos donde la valoren.

 

--¿Cómo lleva ser más conocido fuera que dentro? ¿Se siente bien tratado por Córdoba?

--Lo veo con total normalidad, a nivel personal ni me paro a pensarlo. No me siento ni bien ni mal tratado, tampoco le pido a Córdoba más de lo que puede darme. Es verdad que la ciudad podría hacer mucho más de lo que hace por el arte contemporáneo. Ahora la iniciativa la llevan más los espacios privados que las instituciones, que van con el paso cambiado, quizá a raíz de la pérdida de la capitalidad cultural. O quizá esta era un espejismo, porque al menos en arte contemporáneo no solo no se ha avanzado sino que hemos retrocedido.

 

--Su obra formó parte de la macroexposición sobre 60 años de pintura cordobesa, y no ha dejado de exponer en sitios como Casa Góngora y otros.

--Sí, intento mantener cierta presencia en Córdoba, aunque tampoco pretendo que gire mi carrera en torno a ella porque es una ciudad que no puede acoger determinados proyectos. En el 2011 expuse en Casa Góngora el resultado de más de un año de producción que había realizado en Berlín gracias a la beca Artes Nobles. Luego volví en el 2014 al espacio Combo con una exposición junto a Natalie Hausler, y estuvimos en la residencia La Fragua de Belalcázar. Y también participé en la exposición de los 60 años, donde había artistas con los que me reconocía y otros que iban más en paralelo.

Expone en Córdoba cuando se tercia, se centra en contacto con la tierra madre y con los suyos --la modernidad no está reñida con las raíces-- y después levanta el vuelo. Con frecuencia hacia Berlín, donde suele recalar en sus intermitencias. "Me fui de Córdoba con 15 años y regresé con 25 --recuerda--. Luego volví a marcharme, y así sigo".

--Tal vez su concepción artística sea demasiado vanguardista para esta ciudad, ¿no cree?

--En esa parte de Europa hay un público más habituado a los circuitos en los que me muevo. Además en Berlín hay muchas más galerías, muchos más artistas y más posibilidades de establecer contactos que en Córdoba, donde hay menos movimiento de gente que viene y va.

 

--La crítica ha descrito su última exposición como "una indagación sobre las relaciones visuales y conceptuales en los campos de la percepción icónica y la ciencia". Qué lío, ¿no?

--No, no creo, lo que pasa es que en este campo se tiende a hablar para nosotros y quizá eso sea un error, quizá deberíamos pensar que fuera está la gente y hay que hablarle en un lenguaje más llano. Pero no es exclusivo del arte, pasa en cualquier ámbito.

 

--Aun así, da la impresión de que intelectualiza mucho su trabajo.

--Busco distintos niveles de lectura, que la persona que escribió ese párrafo encuentre en la obra una serie de cosas y otra completamente profana vea las que quiera ver. Todas las lecturas son complementarias.

 

--Y las miradas, porque se vale de ilusiones ópticas y desdoblamientos de la imagen para demostrar que cada espectador tiene la suya. ¿Tan relativa es la percepción de la realidad?