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TRIBUNALES

Un comprador de oro acusado por el fraude del caso Fénix en la joyería admite pagos con y sin factura

Una de sus empleadas señala que recibía parte de su salario "en B", así como las "gratificaciones" que se realizaban cada seis meses

 

Juicio de la operación Fénix por el presunto fraude en la joyería. - Foto: EUROPA PRESS

Agencias
07/11/2019

Uno de los compradores de oro acusado en el caso Fénix, en el que se juzga un supuesto fraude de más de 150 millones de euros a Hacienda entre los ejercicios 2002 y 2006 en el sector de la joyería, ha explicado este jueves ante la juez que le ofrecían pagar con y sin factura.

Según ha relatado el procesado en el juicio del Juzgado de lo Penal número 4 de Córdoba, que se retomará el martes de la próxima semana y en el que hay un total de 96 acusados, de los que algunos han muerto y otros se encuentran internos en residencias, él encargaba piezas caras a talleres con el oro que compraba, informa Europa Press.

En este sentido, ha manifestado que adquiría oro "en A y en B", es decir, parte de la mercancía con factura y otra sin, al tiempo que tenía algunos gastos de su empresa también en "B".

Por otra parte, una de sus empleadas, que llevaba la caja para los pagos, pero no la contabilidad de la entidad, también procesada, ha relatado que desde la empresa del principal acusado en este caso le daban por teléfono dos precios en la compra de oro, uno de ellos referido al pago con factura y otro sin factura.

Además, ha precisado que cuando llegaba el oro, iba en dos paquetes: uno con factura y el metal, que eran lingotes, para lo que ella tenía el talón preparado, y el otro sin factura, que tenía preparado el efectivo para pagar, que le dejaba preparado su jefe. Lo apuntaba todo en una libreta, según ha comentado, para agregar que las compras de oro se realizaban "dos veces al mes de media".

También, ha indicado que recibía parte del salario "en B", como, por ejemplo, "las horas extra", a lo que ha añadido que cada seis meses había "gratificaciones" para empleados de la oficina, "que se pagaban en B", entre otros pagos.

Beneficios "tan bajos"

Cabe recordar que el principal acusado --el hijo del principal procesado ya fallecido--, ha manifestado ya ante la juez que su única relación con el departamento financiero era verificar si las cantidades cerradas en las operaciones de compraventa de oro telefónicamente eran correctas o no, después de recibir un fax con las mismas para su confirmación.

Tras advertir de los márgenes de beneficios "tan bajos" en este negocio, el hombre ha abundado en que jamás se reunió con el departamento financiero para tratar temas relacionados con la contabilidad, a lo que ha agregado que su "única obsesión" era el precio, "intentar arañar unos céntimos por debajo del precio de coste", y ha expresado que no tenía "ningún beneficio" en las compraventas.

Así, ha negado que, junto con su padre, impulsaran crear una trama para evitar pagar impuestos en la compraventa de oro. Según ha expuesto, desde antes de 2002, en el año 1995, trabaja en el sector de los metales preciosos, para lo cual se incorporó a la empresa donde trabajaba su padre y lo hizo como "analista financiero" en el mercado del oro.

El Ministerio Público considera que los hechos son constitutivos de 96 delitos fiscales, de los que acusa a 96 personas, de las que siete de ellas son procesadas por el total de delitos, entre ellas el hijo del presunto cabecilla de la trama, P.J.R.F., que se enfrenta a penas de unos 384 años de cárcel, mientras que las penas más bajas que pide la fiscal son de dos años de prisión para siete acusados. La Fiscalía pide para el citado procesado penas de cuatro años de cárcel por cada uno de los delitos.

Los destinatarios

Esta operación se inició en 2006 a raíz de que la Inspección de la Agencia Tributaria de Córdoba y Barcelona detectó numerosas irregularidades. Las investigaciones posteriores de la Brigada de Delincuencia Económica y Fiscal y del Grupo de Crimen Organizado de la Policía de Córdoba y Barcelona --que llegaron a sumar unos cien agentes a la vez en estas tareas-- dieron como resultado el descubrimiento de los responsables de las defraudaciones y su detención.

La sociedad principal, de la que formaban parte los cabecillas, radicada en Barcelona, supuestamente se dedicaba a importar desde Suiza oro fino de 999,9 milésimas, que vendía sin transformarlo a mayoristas y fabricantes de joyería, gran parte de ellos residentes en Andalucía, y sobre todo, en Córdoba.

La empresa presuntamente hacía figurar como destinatarios a otras sociedades creadas por ella misma, con lo que al tiempo que justificaba sus ventas supuestamente ocultaba a los verdaderos destinatarios, que no aparecían en las facturas y eludían de esta forma el pago de impuestos, tanto por las ventas en la imposición indirecta --IVA--, como por los beneficios en la imposición directa --IRPF o Impuesto de Sociedades--.

La mercantil catalana, para dar satisfacción a sus clientes, que solicitaban que sus compras permanecieran ocultas y así poder justificar a su vez sus ventas, presuntamente creaba sociedades interpuestas a las que formalmente vendía el oro sin factura a sus clientes, siendo los fabricantes de joyería y mayoristas sus destinatarios. Estos últimos lo revendían posteriormente, también sin factura, a otros fabricantes, según la investigación.

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