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ENTREVISTA / FRANCISCO CANALES

«Claro que volvería a Gaza, tenemos la obligación de actuar en estos frentes»

 

Francisco Canales, miembro de la tripulación del ‘Freedom’. - CÓRDOBA

Araceli R. Arjona Araceli R. Arjona
12/08/2018

Recién llegado de Israel, con la noción del tiempo aún perdida por efecto del viaje y del aislamiento al que fue sometido, rodeado ya de la familia, con su hijo pequeño reclamando su atención, el activista cordobés Francisco Canales relata lo que vivieron a bordo del Freedom, el velero de la Flotilla de la Libertad asaltado en aguas internacionales por Israel en su intento de llevar material sanitario a los hospitales de la franja de Gaza. Aunque es cordobés, Canales dejó la ciudad con 24 años para instalarse en el medio rural con proyectos de ganadería ecológica y medio ambiente y ahora vive en Alajar (Huelva).

-¿Cómo se encuentra?

-Todavía estoy aterrizando, estoy un poco cansado, pero bien. Volvimos en un vuelo directo. Salimos desde Israel de madrugada y llegamos a Madrid a las 10.30 del día siguiente, pero tuve que pararme allí para hablar con la organización, así que llevo poco en casa, en Huelva. Aún no he podido dormir bien porque tengo el sueño muy roto después de tantos días, no solo por la detención sino del barco, los turnos de vigilancia y descanso para navegar rompen la rutina del sueño.

-¿Cuántos días han pasado desde que salió de casa?

-Calculo que un mes, pero la verdad es que estoy un poco perdido. No sé ni en qué día estamos. Salí el 17 de julio desde Nápoles para participar en el trayecto final. Esto va por etapas y en cada una se incorporan personas que participan en la misión.

-Esta ha sido la primera misión de la Flotilla de la Libertad en la que ha participado.

-Embarcado sí, pero ya había colaborado con ellos el año en que salió el barco de Rumbo a Gaza con solo mujeres. Tengo conocimientos sobre navegación y les asesoré a nivel técnico con el tema de las embarcaciones. Esta es la primera vez que iba a bordo en la flotilla, aunque siempre he estado vinculado a temas de defensa de derechos humanos.

<b>-</b>¿Cómo vivió su familia el asalto al ‘Freedom’? ¿Le ha prohibido su madre volver a embarcarse en algo así?

-Mi madre se lo ha tomado muy bien, ella ya me conoce, sabe que siempre he estado metido en cosas así y tiene confianza en mí. Sabemos que hay riesgos, pero se lo ha tomado bastante bien, aunque claro que la familia lo pasa mal. Ha habido muchos días en que no se sabía nada de nosotros, se perdía la comunicación en navegación... Tengo tres hijos, dos bastante mayores, que lo viven ya de otra manera, pero hay que explicar las cosas. Lo pasan mal, sufren y hay momentos de mucha tensión, de desinformación, y tú también lo pasas mal por los demás, pero es lo normal en estos casos y se sobrelleva lo mejor que se puede.

-<b>¿Como fue el asalto al ‘Freedom’? ¿Cómo lo vivieron?

</b>-El asalto fue una acción militar. La gente puede pensar que entran policías o antidisturbios, pero no, es una acción militar, con soldados armados. Nosotros, a través del canal de seguridad, informábamos de que nuestras intenciones eran pacíficas, que queríamos llegar a Gaza para llevarles el barco y ayuda humanitaria, que no teníamos intención de resistir violentamente ni de hacer nada, pero que nos dejaran continuar nuestro rumbo. Ellos insisten en que nos van a abordar, que no nos dejarán continuar. Empiezan a rodearnos. Esto no pasa rápido, va muy lento. Desde el día anterior, distintos barcos egipcios realizaban vigilancia consentida y, cuando las fuerzas israelíes dedicen efectuar el abordaje, te van rodeando, había siete embarcaciones militares. Se colocan antes alrededor nuestra para intimidar, hasta que se posicionan, encienden las luces de navegación (todo ocurre de noche) para iluminar la zona, actúan con embarcaciones rápidas que mandan un mensaje en inglés repitiendo que van a saltar, pidiendo que no realicemos movimientos violentos... Estábamos todos sentados en círculo en la zona del timón, en la bañera, con las manos hacia arriba, en actitud pacífica. En ese momento saltaron muchísimos soldados, 15 o 20, por ambos lados del barco, y empiezan a cortar toda la electrónica, a buscar cámaras, a romper las cámaras de los mástiles que llevábamos como defensa por si pasaba algo, las tiran y empiezan los registros, requisan las cámaras... El asalto lo grabó una persona, pero le quitaron la grabación. Todo el material fotográfico, vídeo... lo requisan inmediatamente. Pasamos muchos controles exhaustivos. No quieren que quede ninguna prueba.

<b>-¿De ahí les trasladaron a la cárcel de Givon directamente?

</b>-Esto dura mucho tiempo, el asalto, porque hay muchos registros, estábamos muy lejos de la costa, en aguas internacionales, no en zona de Gaza ni prohibida, a 33 millas de la costa, en aguas de libre tránsito, ahí se efectúa el asalto. Entran con armamento militar, tapados con máscaras, y cuando tienen el barco bajo control y nos hacen un primer registro, empiezan las maniobras para remolcarnos. Viene un barco más grande para llevarnos. Durante el viaje siguen viniendo lanchas que se acercan al barco y entran diferentes equipos de fuerzas especiales, siempre militares armados. Esto dura cuatro o cinco horas hasta llegar al puerto. Allí tenían preparada una base en unos pabellones, con tiendas de campaña, con unos circuitos con unos 300 militares, montado todo solo para los registros.

<b>-Menudo despliegue para un barco con solo 12 personas.

</b>-Efectivamente, un despliegue increíble. Unas 300 personas, muchas tiendas, donde te hacen registros, inspecciones médicas, dos o tres personas revisan cada cosa al milímetro. Y luego empiezan los primeros interrogatorios para saber quién eres, tu cargo en el barco... Luego te pasan a inmigración y nos trasladan al centro de Givon.

<b>-¿Cómo es esa cárcel?

</b>-Digamos que no es Europa. Nos trasladaron en un furgón cerrado. Le llaman centro de retención, pero es una prisión para inmigrantes, en teoría. Es como un campo de concentración, todo lleno de alambradas, con el techo entero enrejado, también en los patios, con celdas como en una prisión. Una cárcel de Medio Oriente, muy sucio, con todo medio roto, en condiciones muy precarias. A nosotros, por nuestra acción política, nos aislaron del resto de detenidos en el centro, incomunicados. No nos dejaron acceder a medios de comunicación, ni llamar por teléfono. A partir de ahí empiezan su trabajo de intimidación, no te dejan dormir, te despiertan continuamente. Entraban a la celda y te despertaban, te hacían vestirte y se iban. Solo para evitar que duermas. Entraban con un bastón dando golpes... Mucha intimidación, para no ponértelo fácil, sobre todo, cuando nos negamos a firmar la declaración de que éramos inmigrantes ilegales. El cónsul quiso venir el sábado y no le dejaron entrar, no te informan de lo que va a pasar ni nada. Si preguntas por el abogado, no te contestan. Cuando nos sacaron para deportarnos, de noche, la mayoría no sabía lo que pasaba. Yo tenía un juicio y ni siquiera he asistido. Era un paripé, me dieron unos documentos citándome a una vista previa, pero me deportaron antes.

-Su objetivo es que salgan de allí cuanto antes.

-Su interés era que firmáramos el documento y cuando ven que nos mantenemos firmes... Su prioridad es que salgamos de allí rápido para que la noticia tenga la menor repercusión posible. Si firmabas el documento salías al día siguiente en el primer vuelo. Al negarte a firmar admitiendo que has entrado ilegalmente en el país, se ponen más duros, pero mantienen el objetivo de echarte rápido.

<b>-Antes del asalto, usted grabó un vídeo pidiendo a la gente que solicitara la acción del Gobierno de España. ¿Se han sentido respaldados por el Gobierno?

</b>-Nosotros diferenciamos, por un lado, la acción consular, que ha sido extraordinaria. El cónsul español fue de los primeros en llegar allí, me dio toda la información que tenía, comunicó con la familia y la organización y no hay queja. Lo que sí echamos en es falta es que el Gobierno tuviera alguna reacción pública más contundente y más clara. Ya sabemos que Israel tiene mucha fuerza y que los gobiernos pasan de puntillas por estos temas para no enemistarse. Pero habría estado bien que el Gobierno español hiciera unas declaraciones firmes preguntándose por qué pasa esto cuando ocurre además en aguas internacionales. Es como que dejamos que el Gobierno israelí haga lo que quiera.

<b>-Israel se ha quedado con todo el material humanitario que llevaban. ¿Se puede reclamar? ¿Hay algún precedente en que se devuelva?

</b>-Los barcos y el material los tiene Israel confiscados. He visto por ahí que una parte del material se iba a dar a una asociación malaya de ayuda humanitaria, pero esto no lo tengo confirmado. Ellos hacen lo que quieren con el material. Lo vamos a reclamar, iniciaremos acciones legales para que devuelvan todo lo incautado. Una vez se consiguió que un tribunal israelí obligara al Gobierno a devolver uno de los barcos que apresó. Pero esto es un proceso muy largo y han cambiado leyes para evitar que esto pueda volver a pasar.

<b>-¿En qué situación están los hospitales de Gaza?</b>

-La situación es muy difícil por lo que sabemos de los cónsules y asociaciones palestinas. A ellos les da ánimo esto, pero la situación que viven es muy dura. La franja de Gaza es una cárcel, no hay tránsito ni por tierra ni por mar, están aislados, con restricciones de agua, luz, combustible, sanitarias... Viven en guerra, una guerra con una desproporción de medios muy grande.

<b>-La noche del miércoles fue muy dura, con muchos bombardeos en Gaza y varios muertos.

</b>-Sí, lo he visto. Estando allí, ya estaban bombardeando. Por eso hay que llamar a los gobiernos europeos y a la ONU para que presionen y se libere a Gaza del bloqueo y que recupere la normalidad. El tema militar es más complejo. Nuestro principal objetivo no era ya llevar los barcos o la ayuda humanitaria sino denunciar el bloqueo e intentar que haya una respuesta europea que haga que Israel acabe con el bloqueo.

<b>-¿Volvería?, ¿volverá?

</b>-No sé si volveré, pero claro que volvería. Creo que tenemos todos la obligación de participar en los frentes abiertos a nivel mundial, en Palestina, en la inmigración, los derechos de los pueblos indígenas, en la cuestión ecologista... Creo que esto es responsabilidad de todos.

<b>-Usted es concejal de la oposición de Alajar, un pueblo de la Sierra de Aracena, desde las últimas elecciones. Allí gobierna el PSOE con mayoría </b><b>absoluta y usted pertenece a una agrupación de electores. ¿Volverá a presentarse el año que viene?</b><b>

</b>-No.

<b>-¿Cómo ha sido la experiencia?

</b>-Es muy triste lo que está pasando en España. No se hace política de municipio, no se puede participar. O estás conmigo o estás contra mí. Quien tiene mayoría absoluta hace lo que le da la gana. Da igual el partido que sea y da igual lo que propongas. No hay conciencia de municipalismo, ni siquiera en un pueblecito pequeño como este, donde deberíamos trabajar juntos para vivir mejor. Me ha desilusionado mucho comprobar cómo funciona el sistema político y ver que quien tiene el poder lo ejerce sin miramientos. No hay medios para frenarlo, para actuar si ves que se está haciendo algo mal. Al final, en caso de empate, el voto del alcalde vale doble y ya está.