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INFORME

Ante el 'bullying', no vale mirar a otro lado

Educación investigó en Córdoba este curso más de un centenar de casos de acoso escolar

 

Imagen simulada de un episodio de acoso escolar. - Foto: A.J. GONZÁLEZ

Araceli R. Arjona Araceli R. Arjona
23/06/2019

El bullying y el ciberbullying son las nuevas formas de violencia que planean sobre los niños del siglo XXI, una lacra creciente que sufren ocho de cada diez menores con discapacidad, según un informe de la Fundación ONCE, la primera causa de suicidio entre adolescentes según la OMS, y el motivo que ha llevado a la Consejería de Educación a abrir más de un centenar de expedientes en centros escolares de Córdoba este curso. El acoso escolar, que empieza en las aulas y continúa fuera del colegio a través del móvil y las redes sociales, ha vuelto a ser noticia esta semana por el suicidio de un niño de 13 años en Getxo, que no pudo soportar la situación y se despeñó por un acantilado. Su caso fue motivo de un protocolo que no logró evitar el trágico desenlace. Según datos de la Policía Nacional, la Guardia Civil y las policías locales contabilizaron en Andalucía 1.447 denuncias de acoso escolar entre 2012 y 2017. En este periodo, Córdoba contabilizó 99 denuncias por bullying.

Mientras, la Asociación contra el Acoso y otras organizaciones como Amnistía Internacional se quejan de la falta de efectividad de los protocolos escolares contra el acoso y de que la respuesta es demasiado lenta, lo que prolonga el sufrimiento de las víctimas. La Asociación contra el Acoso no entiende que se derive a la Policía los casos de ciberbullying entre compañeros de clase en lugar de abordarlos en clase y Amnistía Internacional reclama además «un sistema de denuncias complementario al actual, que sea anónimo y accesible a los adolescentes».

Mientras tanto, la administración andaluza se debate en la búsqueda de nuevas fórmulas que permitan frenar este problema y ya ha anunciado su intención de actualizar el protocolo que está vigente desde el año 2011 para adaptarlo a la sociedad actual, que ha cambiado especialmente tras la irrupción de las nuevas tecnologías. También tiene previsto potenciar el Observatorio Andaluz de la Convivencia Escolar creado en el año 2007 y que solo se ha reunido dos veces desde entonces, en el 2012 y en el 2016. El nuevo Gobierno andaluz mantendrá, sin embargo, algunas cosas que ya estaban en marcha y que considera positivas, como la atención a la comunidad escolar ante los casos de acoso mediante el portal de convivencia, la puesta en marcha de un teléfono gratuito (el número 900 018018 está disponible durante las 24 horas del día y los 365 días del año) y el buzón de correo electrónico (convivenciaescolar.ced@juntadeandalucia.es). Por contra, las mismas fuentes criticaron que hasta ahora Educación se limitara a crear los equipos provinciales de seguimiento del acoso escolar sin dotarlos de herramientas para su regulación y coordinación eficiente, algo que se han propuesto cambiar.

En medio del malestar creado en Córdoba tras la denuncia de un caso de acoso escolar en un centro de la capital, la psicóloga cordobesa Rosa Castillo aseguraba hace unos días a este periódico que no son los colegios los máximos responsables del bullying, señalando que «todas las partes que componen el puzzle educativo de un niño, desde el núcleo familiar a los docentes o los amigos, tienen su cuota de responsabilidad». En su opinión, mientras los profesores pierden autoridad, valores como la obediencia, el saber estar, el respeto al otro, el diálogo o la tolerancia han caído en desgracia, algo que juega en contra del autocontrol en los niños. Según Castillo, para prevenir el bullying, la clave está en poner límites a los niños y, a cambio, fomentar la empatía, el diálogo y la tolerancia.

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1 Comentario
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Por Juan Gutiérrez 9:54 - 23.06.2019

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En nuestra opinión, el acoso escolar no se aminorará, al menos, mientras los maestros no se pongan en su sitio y pongan firmes a todo el mundo – y no estoy hablando de que se sienten, ¡coño¡- Primero hay que colocar firmes a los alumnos respetando su individualidad, pero sin someterse a sus caprichos que para eso ya están los padres; ejerciendo la autoridad de maestro en vez de la permisividad por si se disgusta el niño; obligándoles a obedecer aunque se hunda el mundo porque un maestro de bien solo quiere el bien para sus alumnos; demostrando que dominan la didáctica para no confundir enseñar/aprender con jugar/entretenerse; hablando-convenciendo con el ejemplo antes que con la palabra; poniendo en valor la justicia antes que la tolerancia. Luego a la Administración para que se deje de tanto protocolo, telefonito de la esperanza, observatorios y portales y otros “gastaeros” de cuartos y baje a la realidad inmediata defendiendo al maestro y poniéndose siempre del lado de la víctima. Luego, a los padres hasta que entiendan que el maestro sabe, quiere y puede enseñar, mientras ellos, a lo mejor quieren, pero ni saben ni pueden. Y luego a los acosadores que deberán responder de sus actos antes que castigar a la víctima como se viene haciendo hasta ahora. Ejemplo: Un niño sufre acoso. Solución muy frecuente: Que se cambie de colegio. NO. Que se cambien los acosadores.