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CÓRDOBA EN MAYO

Del bullicio de la cola a la paz de los patios

Controladores y visitantes llevan cada vez mejor la espera obligada en la puerta de los recintos en concurso, donde conviene estar atentos a los carteristas

 

Un grupo de personas visita el interior de San Basilio 14. - A. J. GONZÁLEZ / MIGUEL ÁNGEL SALAS

Araceli R. Arjona Araceli R. Arjona
11/05/2019

«Ya pueden pasar / solo veinte personas / disfruten del patio / sin prisa pero sin pausa / vayan saliendo». Del bullicio de las colas a la paz, el olor, el color de los patios. Esa es la sensación que estos días experimentan los miles de visitantes que andan recorriendo el casco histórico de Córdoba para conocer el interior de los 50 recintos en concurso. La impresión que se llevan depende en gran media de los controladores, que llevan una semana ordenando el flujo de entrada y salida en un ejercicio complicado al que Córdoba parece estar cogiéndole el tranquillo.

La zona del Alcázar Viejo es una de las más saturadas habitualmente, pero el empeño, la paciencia y la disciplina de los que dirigen las colas están dando sus frutos. Juan es el controlador del patio de San Basilio 44, uno de los más visitados (hora y media después de abrir, ya habían pasado por el recinto 1.600 personas) y, pese a estrenarse este año, los propietarios están muy contentos con su trabajo. «Es mi primer año, pero tengo claro que para que disfruten la visita no pueden entrar demasiados a la vez, así que mientras esperan se les intenta explicar en qué consiste la fiesta, que los patios son propiedad de particulares y que observen la variedad de plantas que hay», explica. El momento más difícil del día es justo antes del cierre del primer turno, en torno a las 13.45 horas, cuando «después de estar esperando, todo el mundo quiere entrar, aunque media hora antes se les avise de que el horario no se puede alargar». La norma deja claro que a las 14 horas hay que echar el cierre.

En la puerta de Martín de Roa 7 y 9, Rafi, una joven titulada en Magisterio, se encarga este año de la entrada. «Yo repito aquí, igual que otros compañeros que, de momento, no hemos encontrado un trabajo mejor», bromea. Se confiesa tranquila y paciente, así que las colas no la alteran. «Mucha gente viene por segunda, tercera o cuarta vez y sabe ya cómo es esto, así que lo importante es que se entretengan mientras esperan». Mientras dirige el tráfico con ayuda de un vecino, Manuel, para los dos patios que hay en concurso tras la misma entrada, responde a preguntas de los turistas. «Quieren saber si el Ayuntamiento paga a los propietarios por abrir, si son ellos los que cuidan solos de las plantas y les explicamos que son casas de vecinos donde vive gente todo el año y que hay que tener cuidado con las flores», comenta. Hasta ayer, en este patio, según Manuel, están registrando una media de 3.000 visitas diarias.

Es habitual encontrar grupos que van acompañados por un guía, como Jorge, historiador del arte que trabaja para Foot on the ground, y cada día elige una zona que mostrar a quienes le contratan. «Hoy traigo a un grupo de 60 personas de Puertollano», explica, «antes de entrar les explico el origen de los patios, que son una mezcla de culturas romana, árabe y cristiana convertida en tradición, que son casas particulares y les sugiero que dejen propina». Tras años haciendo de guía, le consta que mucha gente repite «y aunque les explicamos que hay patios abiertos todo el año, vuelven siempre en mayo». Llegan desde «todo el mundo» y aunque «yo voy por todas las zonas, muchos piden el Alcázar Viejo porque es más pueblito, tienen varios patios a mano, aunque haya colas».

Vicente, de San Basilio 14, es uno de los controladores más experimentados. «Llevo 6 años en este patio», comenta, «lo mejor de estos días es la gratificación de la gente, salen muy contentos después, se recrean viendo las flores, que es de lo que se trata». Lo peor es «la cara de desesperación, a veces, de la gente en la cola y la impotencia porque no puedes hacer nada». Todos coinciden en que la gran mayoría de los que acuden son turistas aunque sugieren a los cordobeses «que vayan entre semana a partir de las ocho de la tarde, cuando es posible entrar sin colas». Algunos como Miguel Ángel Roldán, presidente de la asociación Amigos de los Patios, plantean incluso alargar el horario de los fines de semana hasta las 00.00 horas. «Son cuatro días al año y eso permitiría a la gente de aquí, que sale más tarde, ver los patios viernes y sábado». Su propuesta, de momento, no ha sido atendida.

PRECAUCIÓN / La vista está puesta ahora en el fin de semana «por el calor y la masificación». A partir de hoy, conviene salir de patios con la botellita de agua, el abanico, el gorro y cuatro ojos. La Policía Nacional recuerda que hay carteristas actuando en las zonas más transitadas. «Son grupos organizados que se mueven de una ciudad a otra cuando saben que hay espacios saturados de gente, como los patios, así que se aconseja colocar las mochilas delante y vigilar en todo momento las pertenencias». Para que la fiesta no acabe con un disgusto.

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