+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario Diario Córdoba:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
   
 
 

contracorriente

El universo en la Tierra

El astrofísico cordobés Ángel R. López-Sánchez imparte una clase práctica de observación de las estrellas a los alumnos del Campus de Investigación de la UCO

 

Los alumnos del Campus de Investigación de la UCO observan el cielo con un telescopio en el jardín de los colegios mayores. - MANUEL MURILLO

Ángel López durante su charla en el marco de las actividades de Foro Único. - MANUEL MURILLO

Laura García Laura García
13/07/2018

Si estás en la calle y miras hacia arriba ves el cielo. Si quieres ver lo que esconde, espera a que todo se haga oscuridad. Esa fue la primera petición de Ángel López-Sánchez, astrofísico y divulgador científico cordobés, al comienzo de su charla en la sala club de los colegios mayores, organizada por el Foro Único del Consejo Social de la Universidad de Córdoba (UCO), dentro del programa de actividades de su Campus de Investigación. Así, en la más absoluta penumbra, comenzó a hacer una de las mejores cosas que sabe hacer: transmitir su conocimiento. Lo único que se podía ver con claridad era la pantalla sobre la que proyectaba las imágenes más sorprendentes del universo y su composición. Pendientes de las explicaciones de Ángel López-Sánchez, que aprovecha sus vacaciones y vuela hasta Córdoba desde Sídney, donde se encuentra trabajando, un grupo amplio de jóvenes atendía su clase magistral. López-Sánchez es miembro de Foro Único, la iniciativa del Consejo Social de la UCO para elaborar un mapa del talento cordobés repartido por el mundo y servir de ejemplo y estímulo a los alumnos de la UCO, y vicepresidente de la Agrupación Astrofísica de Córdoba, que ha colaborado en este acto. «La ciencia funciona así, no nos tomamos las cosas por actos de fe», afirmó el científico, para explicar que «llevamos décadas sabiendo que Plutón no era un planeta, que era otra cosa distinta, pero necesitábamos continuar investigando». Luego siguió con Júpiter. Después con Saturno, al que llamó «señor de los anillos» y, haciendo analogía, explicó que «son tan finos, que si los comparamos con una hoja de papel en proporción, la hoja tendría que empezar en Cádiz y terminar en Moscú. Son muy pequeños». Para terminar con los planetas, se dirigió a la Tierra, que no es sino «un punto en el sistema solar».

Si hay algo que supone un interrogante para la humanidad es la posibilidad de que no seamos los únicos, de que exista vida más allá del globo terráqueo. Ya se ha demostrado que en Marte hubo agua, que pudo haber vida. Pero todo lo que se pueda encontrar en Marte es pasado: «Hay una hipótesis por ahí que sugiere que la vida se originó primero en Marte, lo que quiere decir que es posible que todos seamos marcianos», dijo en tono jovial. Donde sí pueden darse condiciones de vida es en las lunas de Júpiter y Saturno, compuestas por hielo en su superficie y bajo la que se esconde un enorme océano de agua líquida. «Estamos convencidos de que existe vida en otros planetas. No digo que sean civilizaciones ni extraterrestres que vengan a colonizarnos, simplemente pueden tratarse de bacterias», apuntó. Si existe la costumbre de recordar nombres masculinos entre lo más erudito de la ciencia, lo cierto es que el descubrimiento de la astrofísica lleva nombre de mujer: Cecilia Payne. Ella fue quien descubrió que existía una relación entre el color en el que vemos las estrellas y su temperatura. Según la teoría del color, aquello que se ve en azul es más caliente que lo que se ve en rojo. López contó que por eso «los astrofísicos siempre nos confundimos cuando vamos a abrir el grifo, y sale caliente cuando queremos que salga fría». Otro nombre de mujer es el de Vera Rubin, que descubrió que las partes de fuera de las galaxias se movían mucho más rápido que las partes internas, todo lo contrario a lo que ocurre en el sistema solar. Pero lo cierto es que el 95% de lo que existe en el universo aún no tiene nombre. Solo se sabe que el 4,9% son átomos (entre los que incluimos a los seres humanos), que el 26,8% es materia oscura y que todo lo demás es energía pura. Es decir, como bien subrayó el astrofísico, «lo único que sabemos es que no sabemos de qué está hecho el 95%», en una frase que nos transporta al gran filósofo Sócrates.