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contracorriente

Hiperrealismo con cara de bebé

Córdoba acogerá del 27 al 29 de marzo una muestra con más de 300 de estos muñecos ‘reborn’ en el hotel Tryp Los Gallos H El dinero que recaude la organización se donará a la Asociación de Familias Necesitadas Anfane

 

Imagen de uno de los bebés ‘reborn’ de Amparo. - CÓRDOBA

Detalle de la cabeza de un bebé. - CÓRDOBA

Araceli R. Arjona Araceli R. Arjona
10/03/2020

Con los bebés reborn (renacido) no existe el término medio. O te encantan o los odias. Hay personas a quienes estos muñecos hiperrealistas que parecen recién sacados del vientre de una mujer de carne y hueso les parecen adorables y se les va la vida en tener uno y quienes fruncen el ceño con estupor al comprobar que hasta los deditos de los pies tienen pintadas cada una de sus típicas arrugas. Entre los que disfrutan con esta forma de artesanía hay auténticos coleccionistas que peregrinan por exposiciones de reborn en busca del muñeco más singular. El hotel Tryp Los Gallos de Córdoba será escenario entre el 27 y el 29 de marzo de una exposición que reunirá a unos 300 bebés reborn, que estará organizada por dos creadoras cordobesas, Amparo Cervantes y Begoña Huertes Lacalle. Una veintena de firmas de toda España instalarán sus expositores y abonarán una cantidad por participar que tendrá un fin benéfico, apoyar a la Asociación de Familias Necesitadas de Córdoba (Anfane). Todos los bebés que se expongan estarán a la venta, por lo que se espera que acudan tanto particulares como expertos en coleccionismo.

Amparo Cervantes lleva varios años entregada a esta pasión, que además se han convertido en una forma de vida casi. «Cuando vi por primera vez estos muñecos me encantaron y quise tener uno, pero son muy caros, así que decidí apuntarme a un curso para hacerlo yo misma», explica Cervantes, «el primero que hice se vendió y todos los que vinieron después, así que sigo trabajando y algún día tendré los míos». La fabricación de un bebé reborn es un proceso largo y laborioso. «Se tarda entre tres semanas y un mes, trabajando ocho horas diarias», expone, «hay que comprar la cabeza, las piernas, los brazos y el material para hacer el cuerpo, ya sea con placas o de tela y luego hay que pintar cada parte minuciosamente, con 80 capas de pintura, cada una de las cuales se seca al horno, además de injertar el pelo uno a uno». ¿El precio? Depende de la marca, pero sobre todo, del trabajo que lleve detrás. «En mi caso, el más barato con pelo pintado cuesta 420 euros y, con pelo injertado, unos 580 euros. A partir de ahí...».

Los bebés reborn, cuya historia data de la 2ª Guerra Mundial, cuando en Alemania se puso de moda revivir o recuperar muñecas deterioradas para animar a las niñas en los largos periodos en que se veían obligados al encierro en casa o en refugios, no solo son un juguete y/o un objeto de decoración, sino que tienen fines terapéuticos. Según Amparo Cervantes, «hay lugares donde se usan para hacer terapias con las personas que sufren alzhéimer y casos en los que sirve en su recuperación a mujeres que han perdido un bebé». Los modelos cada vez son más parecidos a la realidad. De hecho, «hay bebés real born cuyos moldes de vinilo se crean a partir de niños de verdad que suelen ser hijos, sobrinos o familiares de los escultores que crean los kits», detalla Cervantes.

Las dos artesanas cordobesas han donado para la ocasión tres bebés y una canastilla. «Se sorteará un bebé entre todos los asistentes y haremos una rifa con papeletas de otros dos con una canastilla», han adelantado, «el dinero que recaudemos también se donará a Anfane.