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LA CONTRACRÓNICA

Mejor un punto que nada

Alrededor de un centenar de cordobesistas se dejaron notar en las gradas de El Sadar, un estadio mítico en el que disfrutaron de 60 minutos de buen juego de su equipo, que sacó finalmente un empate

 

El gol de Galán, celebrado por sus compañeros, le da un punto al Córdoba. - E. SANZ / LOF

No pudo ser. Lo rozó con la punta de los dedos, pero el Córdoba se quedó sin los tres puntos que atesoró hasta que una genialidad de Borja Lasso, antes de cumplirse la hora de juego, dejó en tablas un partido que Javi Galán había puesto pronto de cara.

Falló la defensa en achicarle espacios al mediapunta rojillo, pero no lo hizo la hinchada blanquiverde, que en un número cercano a los cien hizo acto de presencia en Pamplona para animar a los suyos. El caramelo (deportivo) en juego era demasiado suculento para no catarlo en directo. En caso de victoria, el Córdoba podía salir del descenso, un hito que no conseguía desde la jornada nueve, lo que junto al amor a sus colores llevó a ese centenar de cordobeses a poner carretera y manta rumbo a la capital de Navarra.

Se hizo oír la afición visitante en las gradas de El Sadar, que no es poco, puesto que es uno de los estadios donde más aprieta la hinchada local. Dicen que el feudo rojillo es de los pocos de Segunda que pueden levantar un marcador en contra, y por momentos la presión sobre el árbitro fue intensa. Tanto, que comenzó a sacar cartulinas amarillas como un poseso. Las menos, claras, las más, dudosas, y alguna que otra difícilmente comprensible. El partido acabó con diez tarjetas amarillas y tres expulsiones, las de Stefanovic, Aythami Artiles y Xisco.

El gol de Borja Lasso apagó la luz de lo que hasta entonces era una fiesta para los valientes, que se recorrieron toda España con su club

Jugadores y aficionados blanquiverdes demostraron que el Córdoba no es un equipo cualquiera de la categoría de plata, y que tendrá siempre una legión detrás para evitar que se duerma en los laureles. Pocos clubs de esta división pueden atesorar a más de 15.000 hinchas cada semana, autocares recorriéndose el país de punta a punta y una ambición de mejora sin límites. Ayer no fue el día, el descenso sigue siendo aún una triste realidad, pero la salvación está tan cerca que más de uno (y de dos) ya están esperando a que abran las taquillas, hoy, para sacar su entrada del partido ante el Sevilla Atlético.

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