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TEMPORADA 2019/20

El Córdoba tramita 722 abonos en el primer día de la campaña

Decenas de hinchas formaron colas en los aledaños de El Arcángel antes de la apertura de taquillas

 

Abonados del Córdoba guardan cola para renovar su carnet antes de la apertura de las taquillas. - SÁNCHEZ MORENO

El Córdoba inició ayer la campaña de abonos de la temporada 2019/20 y lo hizo con buenas cifras. El club tramitó un total de 722 abonos, 25 menos de los 747 que se gestionaron en el primer día de la campaña de la 2017/18, con el matiz de que, en este caso, los cordobesistas sacan un carnet para Segunda B, y no para Segunda. 681 fueron renovaciones y 41 altas nuevas.

La ilusión no ha menguado pese al descenso. Minutos antes de la apertura de las taquillas decenas de aficionados hacían cola en los aledaños de El Arcángel. El ritmo de expedición de los carnets era lento, por lo que el club habilitó el parking subterráneo para que los aficionados pudieran esperar su turno a la sombra.

Así lo hizo Antonio, peñista de Los Cuñaos más uno, la primera peña que renovó sus abonos. Con gesto sonriente, Antonio mostraba los 27 carnets renovados y explicaba que «venimos a animar un año más para que entre todos podamos subir lo antes posible». Aseguró que «no perdemos las ganas ni la ilusión, las perspectivas no parecen malas, han apostado por estos chavales y esperemos que den buenos resultados y que vengan con corazón a defender nuestro escudo».

De un modo parecido se expresó Rafael, de 26 años de edad, que cumple con su décima temporada consecutiva como abonado, «desde la época de Paco Jémez», y que pidió al club «que este año recuperemos la ilusión después de tantas broncas y líos institucionales». El joven espera que «solo se hable de fútbol», ya que «el primer año para salir de Segunda B es clave, si no te vas hundiendo en la categoría». Su amigo Juan Antonio, que también renovó su asiento, explicó que «la ilusión ahí está, espero que no arrastremos los males del pasado, que compitamos y nos sintamos orgullosos de los jugadores».

Pero la guinda de la veteranía se la lleva Rafael, socio número 46 y que lleva repitiendo desde el año 1966. «Al principio me desmoralicé porque vi que se habían hecho las cosas muy mal, pero iba a renovar de todos modos». Con su experiencia, cree que «la Segunda B es un pozo del que es muy difícil salir».

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