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ENTREVISTA

Ángel Roldán: "Por la pandemia convertimos la parroquia en un hospital de auxilio"

Párroco de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (Parque Figueroa)

 

Ángel Roldán, párroco de Nuestra Señora de la Asunción, en el Parque Figueroa. - A.J. GONZÁLEZ

M.J. Raya M.J. Raya
03/08/2020

El párroco del Parque Figueroa, de la parroquia Nuestra Señora de la Asunción, Ángel Roldán Madueño, llegó a este barrio hace cinco años y se siente muy querido por los vecinos. Este prelado, lleno de energía y de ideas, nació en Montoro hace 41 años y se ordenó como sacerdote en junio del 2004. Su primera misión la desarrolló en La Carlota, luego en el Seminario Menor y realizó también un Máster de Catequética en Madrid.

-Llegó como párroco al Parque Figueroa cuando aún estaba presente la anterior crisis económica y ahora le está tocando vivir la nueva crisis, la de la pandemia del coronavirus. ¿Qué cambio ha notado entre una crisis y otra?
-Están siendo crisis muy distintas, porque la anterior fue progresiva y permitía salir a la calle para ir a trabajar, y en la actual crisis, durante mucho tiempo no se ha podido abandonar las casas para realizar determinados trabajos. En ese sentido, esta crisis está siendo más violenta. En ambas crisis la misión que realizamos desde la parroquia es escuchar y atender a las familias, animarlas, estar con ellas, una especie de asistencia social. Por la actual pandemia tuvimos que convertir la parroquia en una especie de hospital de auxilio y emergencia. Hemos abastecido de alimentación, higiene y limpieza a muchas familias.

-¿Y otro gran objetivo es mejorar la formación de los vecinos del barrio?
-Sí. Sobre todo, lo que más queremos es fomentar la formación con salida laboral. Porque está bien consolar y dar alimentos o medicinas para un momento concreto, pero es prioritario formar a las personas para que puedan trabajar. Estamos impulsando distintos cursos de formación para que las personas pueden obtener una titulación homologada por la Junta de Andalucía y tengan más fácil una salida profesional. Nuestro objetivo es que se beneficien unas 80 familias.

-¿A cuántas familias se ayudó en los peores momentos de la pandemia y a cuántas se sigue prestando apoyo en la actualidad?
-Llegamos a ayudar a unas 160 familias, porque muchas familias, por tener contratos precarios o estar sin contrato al no poder salir a trabajar, se quedaron sin ingresos y siguen aún en esa situación. Y actualmente seguimos ayudando económicamente a unas 80 familias. Para poder prestar esta ayuda hemos venido contando con la colaboración de empresas, de otras parroquias (las de la zona centro han ayudado muchísimo), de donativos de particulares en la cuenta que tenemos abierta. Hemos llegado a invertir unos 13.000 euros, cada tres semanas, entre abril, mayo y junio, en comprar productos de alimentación, higiene y limpieza para personas que lo necesitaban y eso se ha podido hacer fundamentalmente gracias a los donativos recibidos. Contamos además con un local junto a la parroquia, cedido por Cajasur, para almacenar los productos.

-¿Y qué cursos se van a impartir desde la parroquia?
-Los cursos los van a impartir profesores que contratamos desde la parroquia, destinados a vecinos del barrio. Hemos hecho un curso de introducción previo a estos cursos, que ha durado un mes, en el que se les ha explicado a las familias la necesidad de formarse para contar con un trabajo, se les ha orientado en qué podrían encajar y se les advierte que son cursos duros, porque se desarrollan de lunes a jueves, de 9.00 a 14.00 horas, horas que hay que cumplir para obtener el título. Hemos contado para ese curso con un asistente social, un policía, un médico y un inspector de trabajo. Hay un curso de formación que empieza en septiembre para que mayores de 18 años puedan obtener el título de ESO, de 400 horas de duración y para 30 personas. Los demás cursos son en noviembre y serán de hostelería, con salida laboral, para el que hemos firmado convenios con algún restaurante de Córdoba; de atención a personas dependientes; habrá cuatro cursos de agricultura ecológica y otro de mozo de almacén. Todos los cursos están homologados por la Junta, pero financiados por la parroquia y empresas, que luego se benefician de los alumnos formados y tienen opción a contratarlos.

Estamos impulsando cursos de formación para poder obtener una titulación

-¿Dónde se van a impartir los cursos de formación?
-En nuestros salones parroquiales. El local lo tenemos homologado por la Junta de Andalucía para impartir dicha formación.

-¿Está habiendo mucha demanda para poder beneficiarse de alguno de estos cursos?
-Sí, tenemos todos los cursos completos. Cáritas Diocesana y otras parroquias también están haciendo iniciativas similares. Como no podemos darles directamente nosotros un trabajo, les ofrecemos elementos para que lo intenten encontrar.

-En estos difíciles momentos, ¿han acudido más los vecinos a la iglesia que al médico o que al Servicio Andaluz de Empleo?
-Sí. Tengo la frase: «La gente viene al cura», mañana, tarde, noche, al menos en este barrio. Te buscan en tu casa, por la calle, en la parroquia, en el móvil. A los vecinos se le ha atendido muy bien y no es que lo diga yo. En el momento de mayor demanda de alimentos y otros productos contábamos en la parroquia con 30 voluntarios. Nos encargábamos de recepcionar mercancía, distribuirla, hacer los paquetes, llevarlos a las casas y ahora seguimos con unos 10 voluntarios. Al margen de organizar los cursos de formación también desde la parroquia se está logrando que a algunas personas les salgan trabajos porque me llaman para pedirme a lo mejor a alguien como cuidador o para trabajar en la hostelería. Cáritas nos proporciona fichas para tener la máxima información sobre los candidatos a determinados trabajos.

-¿Cómo ha podido compaginar su labor pastoral con esta mayor ación social por la pandemia?
-Sacando tiempo también para la misa diaria y para visitar a las personas mayores y enfermas. Ha sido mucho trabajo, hemos estado hasta arriba. Había unas 30 familias que, antes de la pandemia, no podían ir por ellas mismas a la iglesia y se las visitaba en sus casas. Habitualmente cuento para ello con la colaboración de la pastoral de la salud, pero durante el confinamiento no se podía ir a las casas. Pero ya hemos recuperado las visitas. En los días que no se podía salir me grababan la misa, se emitía por Youtube (también se reponía los martes en PTV) y se les ofrecía a los feligreses la comunión espiritual.

La gente viene al cura, mañana, tarde y noche, al menos en este barrio

-¿También se están retomando ahora muchas misas en recuerdo de personas que fallecieron durante el confinamiento y no pudieron tener un entierro como el que hubieran merecido?
-Sí, ya casi todos los días tenemos una misa por uno o más difuntos. También se están recuperando poco a poco las comuniones, ya lo tengo todo fechado. Pero las bodas se han aplazado de momento todas para más adelante.

-¿Cómo cree que se va a presentar el futuro próximo, mejorará la situación?
-No soy economista, pero hay cerrados negocios en el barrio y no pueden abrir y personas que siguen sin trabajar. Son familias que se han quedado sin nada.

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