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MEDIO AMBIENTE

Miguel Ángel Soto: «No hay que culpabilizar en exceso al ciudadano, pero es urgente cambiar la forma de consumo»

Biólogo de Greenpeace

 

Miguel Ángel Soto. -

Minerva Mínguez
19/07/2020

El biólogo Miguel Ángel Soto (Greenpeace) alerta sobre la expansión de diversos virus con la pérdida de bosques.

-Mucha gente piensa que relacionar comida rápida o exceso de consumo de carne con deforestación es una exageración de los ecologistas.

-En los países occidentales la alta demanda de carne genera una industria, la ganadería industrial (vacuno, cerdo, pollo...), que necesita a su vez piensos ganaderos para los que es necesario el cultivo de grandes extensiones de cereales y legumbres. Si nos referimos a la comida rápida, y concretamente a las hamburguesas, habría que ver la procedencia de la carne. En algunos países, esta carne se produce por ejemplo en Brasil, donde está probada la relación entre deforestación y producción ganadera. Aunque no sería el caso de la Península, donde la producción local abastece la demanda de carne. Pero no es el caso de las islas Canarias, donde importan grandes cantidades de carne procedentes de estos escenarios.

-La pérdida de biodiversidad que hay en los bosques, especialmente los tropicales, ¿tiene una incidencia directa sobre los ciudadanos españoles?

-La destrucción del planeta, ahora lo sabemos, tiene una relación indirecta con las zoonosis, es decir, las enfermedades cuyo patógeno procede de animales silvestres. El sida, la gripe A, el ébola y, ahora, el coronavirus. Sus orígenes son diversos, pero hay un factor que claramente está aumentando el riesgo de transmisión de este tipo de enfermedades: la pérdida de bosques y el deterioro ambiental.

-Un ambientólogo como Andreu Escrivà sostiene que no hay que hacer sentir culpable al ciudadano, sino hacerle ver que todos sus actos cuentan, pero de manera positiva.

-Existe un debate no resuelto sobre los mensajes y maneras de comunicar la crisis global, con el objetivo de provocar cambios en el comportamiento ciudadano. Es cierto que es necesario ofrecer alternativas y sugerir cambios progresivos, pequeños, asumibles en el día a día. Hay que ser pedagógicos y entender la psique humana. Pero la realidad de la contaminación por plásticos, la pérdida de biodiversidad, el calentamiento global o los incendios forestales obligan a explicar de forma clara y concisa la relación directa entre nuestro comportamiento y actos cotidianos (abrir un grifo, reciclar o no reciclar, coger bolsas de plástico en el supermercado o hacer fuego en el monte) con todas sus consecuencias y crudeza. No podemos ocultar esta información.

-¿Cómo se puede concienciar a la gente sobre el impacto de actos en principio tan intrascendentes como consumir hamburguesas en cadenas de alimentación rápida?

-Hay que informar, hay que explicar el funcionamiento de las cadenas de suministro del sistema agroalimentario. Hay que educar a los consumidores en la relación entre nuestro consumo y el impacto o huella ambiental de lo que comemos. Esto supone lanzar mensajes incómodos, que tienen por objeto provocar cambios en las pautas de consumo. Es bueno no culpabilizar en exceso, no frustrar, ser didácticos a la hora de buscar cambios, pero es urgente cambiar patrones de consumo.

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