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ENTREVISTA

«La transición no será justa sin perspectiva de género: la pobreza energética tiene rostro de mujer»

Greenpeace reclama que no se olvide a las mujeres, las más vulnerables ante el cambio climático

 

Minerva Mínguez
29/03/2020

La pobreza de forma estructural siempre ha tenido rostro de mujer. Así lo viene denunciando sistemáticamente Greenpeace. Es una situación que en un escenario de emergencia climática se agrava. El equipo de género de este colectivo conservacionista, con tres mujeres y un hombre de distintos departamentos, nació en el 2013 con el objetivo de incorporar la perspectiva eco-feminista a los problemas ambientales y lograr así «un mundo verde y en paz».

-Se habla mucho de transición ecológica justa, pero ¿deberíamos empezar a hablar de que sea inclusiva o con perspectiva de género?

-Sí, una transición ecológica justa tiene que tener en cuenta a todas las personas; las mujeres somos la mitad del planeta y vivimos en un marco general de desigualdad. La transición ecológica tiene que ir acompañada de políticas justas, equitativas y transformadoras, que tengan en cuenta a todas las personas del planeta y su diversidad. No puede haber una transición ecológica sin justicia social y, por ende, sin tener en cuenta a las mujeres y su vulnerabilidad por el sistema capitalista y patriarcal en el que vivimos, y como agentes de cambio.

-De los 1.200 millones de humanos que viven en la pobreza, el 70% son mujeres.

-Las mujeres son las que más sufren las desigualdades sociales y las lacras de un sistema económico injusto y depredador. Las personas más vulnerables son mujeres y niñas por los roles asociados de cuidados, el aprovisionamiento de agua, combustible o alimentos. Al trabajar en el campo experimentan una caída en su productividad, debido al calentamiento global, que genera un incremento de la inseguridad alimentaria y la pobreza. En el caso de las productoras, debido a su condición de vulnerabilidad, se ven damnificadas en mayor medida. Las mujeres que viven en países del sur se dedican a funciones que dependen directamente del clima, como la búsqueda de agua o el trabajo en el campo. La pobreza energética tiene rostro de mujer y esa transición no puede ser justa sin perspectiva de género.

-¿Cómo se puede empoderar a esas mujeres, ya vulnerables, en un escenario de emergencia climática?

-Su rol está íntimamente ligado a la tierra, con el suministro de agua y alimento para sus familias. Abordando la crisis climática desde una perspectiva holística y eco-feminista, desarrollando estrategias de protección ambiental que tengan en cuenta las distintas vulnerabilidades frente al cambio climático y teniendo en cuenta que su contribución es imprescindible.

-Las mujeres desempeñan un papel fundamental en la obtención y distribución del agua, un recurso limitado y que aún será más escaso en países ya castigados por la sequía. ¿Qué futuro tienen?

-Cuando naces con agua potable en casa es difícil ser consciente de que no es una realidad similar en todo el mundo. Según la ONU, 748 millones de personas todavía no tienen garantizado el acceso y otras tantas la han recibido este año por primera vez.

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