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MEDIO AMBIENTE

Efectos de 'la nube' en el cambio climático

El informático Óscar Martín señala que los grandes centros y servidores de datos son ya responsables del 2% del consumo de energía mundial

 

Óscar Martín defiende el concepto de una web «consciente y sostenible». - MANUEL MURILLO / CÓRDOBA

Hipólito Fernández
26/01/2020

Bajo el título Compartiendo conocimiento e ideas, el instituto de educación Secundaria (IES) Gran Capitán comienza mañana su 12ª Sysmana, evento tecnológico y educativo que se desarrollará hasta el viernes con un amplio programa de ponencias, talleres y mesas redondas en torno a la informática y las comunicaciones con la participación de múltiples expertos.Entre ellos, el ingeniero técnico en Informática de Gestión por la Universidad de Córdoba Óscar Martín Martínez, que mañana abordará el tema de la administración de sistemas informáticos y el cambio climático, donde analizará los recursos materiales que consume internet y cómo afecta el uso de la red al cambio climático.

Como el propio Óscar Martín explica, los efectos son «muy diversos. En lo primero que pensamos siempre es en la energía que consume nuestro dispositivo, ya sea un ordenador o un teléfono móvil, y en el CO2 que este genera. Pero si tiramos un poco más del hilo encontramos nuestro router, que también consume energía. Hoy se cuentan 30.000 millones de dispositivos conectados, pero hay mucho más».

No en vano, este especialista explica que tras el router hay todo un entramado de redes y aparatos como otros routers, cortafuegos, antenas, etcétera, que interconectan casi cada rincón del mundo, lo que se suele denominar como la nube. Y «¿hay algo mas etéreo que la nube? Pues es todo lo contrario, porque internet es muy física. Hay un montón de aparatos, siempre duplicados, multiplicados, para que si uno falla funcione el otro. Y todos consumen energía».

A todo esto se suman los servidores que alojan las webs y los servicios de internet que utilizamos, que se ubican en grandes centros de datos, «enormes granjas de servidores» con la potencia necesaria para soportar todas las visitas a la web, «pensemos en las webs de google, facebook, instagram, etcétera. Estos centros de datos son ya responsables del 2% del consumo de energía mundial, según datos del 2018», apunta Martín.

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Asimismo, tampoco hay que olvidar la energía que se consume para producir todos estos aparatos electrónicos, que incluyen mas de 50 elementos de la tabla periódica, que son extraídos en muy diversas partes del mundo y transportados a Asia para ser ensamblados y luego volver a ser transportados a los puntos de venta.

Para minimar todo este impacto, Óscar Martín considera que es necesario reducir el consumo de internet y de energía «si queremos superar la emergencia climática». En esta línea, apunta al uso de las renovables, pero «¿pueden producir toda la energía que necesitamos? Para mí es evidente que no».

«Las recetas para minimizar el impacto no son fáciles de encontrar. Pero lo que es seguro es que minimizar el hardware (los componentes físicos de los dispositivos) reduce la presión extractiva de minerales, el transporte continuado a lo largo del mundo, y el consumo de energía eléctrica. El hardware se sobredimiensiona para prevenir sobrecargas de red. Además, queremos aplicaciones web cada vez más vistosas, donde todo este siempre en movimiento, cambie de color, etcétera, y esto requiere más hardware», indica. Por ello, este informático aboga por un uso de internet y una web «consciente y sostenible», que es aquella que consume pocos recursos hardware y está alojada en servidores bien dimensionados, aunque este implique que sea menos vistosa y llamativa, que sufra más caídas y que no esté disponible todo el tiempo.

Respecto al posible impacto del uso de internet a nivel más local, Óscar Martín afirma que es muy difícil de calcular, incluso a nivel personal. «A veces se usan metáforas didácticas, como que una búsqueda en Google consume tanta energía como hacer un café. Pero no se sabe cuanto es a ciencia cierta».

Con todo, y a pesar de que puede haber alternativas más sostenibles con el medio ambiente, Martín apunta que «mientras sigamos cambiando de móvil cada año, mientras sigamos con este modelo de derroche, toda alternativa será inútil. Porque todo lo que conseguirá será retrasar el problema, trasladarlo a otro sitio, o lo que es peor, generar superstición de que vamos por buen camino. El único camino es reducir nuestros niveles de consumo de internet y dispositivos».

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