La electrificación del mercado automovilístico está obligando al usuario a adaptarse a una nueva manera de entenderlo, que no sólo pasa por acostumbrarse a las prestaciones de este tipo de vehículos, sino en primer lugar a su vocabulario para poder entenderlo. Poco a poco se está dejando de hablar de gasolina, diésel, cilindrada, caballos o consumo, para adaptar en su lugar términos como híbrido, eléctrico, kilowatios o amperios.

Hasta hace poco sólo se podía elegir entre coches diésel o gasolina, pero con la electrificación del automóvil se ha ampliado esta oferta notablemente. Ahora el usuario puede escoger también entre coches:

También hay que empezar a acostumbrarse a utilizar otros términos para hablar sobre las prestaciones del vehículo. La capacidad del motor de combustión se mide por su cilindrada, pero en los modelos eléctricos se calcula a partir de la capacidad de sus baterías en kWh (kilovatios hora). Un coche híbrido suele ofrecer unas baterías de 1,5 kW; un híbrido enchufable en torno a unos 12 kW y un eléctrico puro puede del segmento generalista puede rondar los 60 kW.

La potencia, por su parte, deja de ser en cv (caballos) y se expresa en kW (kilovatios), aunque sí se sigue utilizando los Nm (newton metro) para calcular el par motor. De la combinación de la capacidad de la batería y la potencia del motor eléctrico surgirá la autonomía. Esta ha dejado de calcularse con el "laxo" ciclo NEDC (New European Driving Cycle) y se hace ahora con el más estricto y realista WLTP (Worldwide harmonized Light vehicles Test Procedure). Un modelo híbrido suele ofrecer una autonomía 100% eléctrica de unos 5 km en condiciones muy favorables; un híbrido enchufable puede llegar a los 50 km y un eléctrico puro entre 450 y 500 km en el mejor de los casos.

Tipos de batería y de recarga

Finalmente hay que hablar del tipo de baterías y de su recarga. Las baterías más utilizadas hoy día son las de iones de litio y se divide en celdas. También están las de polímero de iones litio que es una evolución de las primeras y todo parece indicar que las que dominarán en un futuro a corto plazo serán las de estado sólido, ya que ofrecen mayor autonomía y prestaciones.

Las baterías de los coches eléctricos e híbridos enchufables por su gran capacidad de almacenaje, necesitan recargarse en la red eléctrica. La recarga es a día de hoy uno de los principales handicaps del coche eléctrico por la cantidad de puntos de servicio y el tiempo de la misma, si bien está creciendo exponencialmente el número de puestos públicos y privados, y las grandes empresas como Endesa están ofreciendo soluciones integrales con el fin de que la recarga deje de ser un problema.

A nivel particular, por ejemplo, EndesaEndesa disfruta de productos como su solución integral de recarga, que por menos de un 1 euro al día el usuario tiene todo lo que necesita: desde la instalación del puesto en su propia casa, hasta el mantenimiento. Pero además ha diseñado un plan de despliegue de recarga de acceso público gracias al cual se va a poder recorrer España en coche eléctrico sin problemas de autonomía, ya que va a instalar 8.500 puntos en cinco años por todo el país. Los 2.000 primeros se habilitarán entre este año y el que viene.

En cuento al tipo de recargatipo de recarga, el coche admite básicamente tres modos: lenta, semirápida y rápida. La primera suele realizarse a través de puntos de recarga portátiles para la red doméstica, con lo que se tarda entre 5 y 8 horas en cargar la batería hasta el 80%. La carga semirápida se ofrece a través de puestos de recarga públicos y privados (wallbox), y con una corriente de unos 230V y 32A, permite cargar la batería en un tiempo que varía entre 1 y 3 horas. Mientras que la rápida se reserva casi exclusivamente a electrolineras y estaciones de servicio, y con unos 600V y 400A puede recargar el 80% de la batería en unos 30 minutos.