Investigación
La Universidad de Córdoba desarrolla un vendaje antibacteriano con paja de trigo que acelera la curación de heridas
El proyecto, financiado por la Junta de Andalucía, desarrolla un apósito antibacteriano a partir de nanofibras de celulosa y biomasa del hongo ‘reishi’

Grupo de I+D Biopren (Bioproductos e Ingeniería de Procesos) de la UCO. / CÓRDOBA

Un equipo de investigación liderado por la Universidad de Córdoba (UCO) ha desarrollado un nuevo vendaje con propiedades antibacterianas y alta capacidad de absorción elaborado a partir de paja de trigo y biomasa de un hongo asiático, capaz de acelerar la cicatrización de heridas y combatir infecciones cutáneas.
El proyecto ha sido financiado por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía y ha sido desarrollado por el grupo de I+D Biopren (Bioproductos e Ingeniería de Procesos) de la UCO en colaboración con la Universidad Tecnológica de Chalmers (Suecia), explica el Gobierno autonómico en una nota de prensa.
El nuevo material combina nanofibras de celulosa obtenidas de residuos agrícolas, como la paja de trigo, con fracciones del hongo Ganoderma lucidum, conocido como ‘reishi’ o ‘lingzhi’, utilizado tradicionalmente en la medicina asiática.
Un vendaje sostenible y más eficiente
El estudio, titulado Enhancing wound dressing efficiency: Cellulose nanofiber sponges loaded with Ganoderma lucidum mycelium fractions y publicado en la revista científica International Journal of Biological Macromolecules, demuestra que este nuevo material puede mejorar la curación de heridas al mismo tiempo que reduce el impacto ambiental de los apósitos tradicionales.
Actualmente, muchos vendajes avanzados se fabrican con celulosa convencional o materiales plásticos, mientras que este nuevo desarrollo permite revalorizar residuos agrícolas y biomasa fúngica, simplificando además el proceso de producción.

Fachada del Rectorado de la Universidad de Córdoba. / MANUEL Á. LARREA
En lugar de utilizar las esporas o el cuerpo fructífero del hongo —las partes más empleadas en aplicaciones médicas— los investigadores optaron por aprovechar el micelio (la red de raíces del hongo) y los exopolisacáridos, macromoléculas producidas durante su crecimiento.
Según explica Esther Rincón, investigadora de la Universidad de Córdoba y autora principal del estudio, este enfoque permite obtener compuestos bioactivos en fases más tempranas del cultivo del hongo, lo que reduce el tiempo y el coste del proceso.
“Nos preguntamos qué pasaría si utilizábamos el hongo sin purificar. El resultado fue un método que requiere menos tiempo de producción, procesos de filtrado más simples y un aprovechamiento integral del cultivo sin perder eficacia”, señala la investigadora.
Alta porosidad y gran capacidad de absorción
Tras separar las distintas fracciones del hongo mediante técnicas de filtrado, los investigadores elaboraron esponjas enriquecidas con micelio, con exopolisacáridos y con la combinación de ambos compuestos.
Posteriormente, el material fue sometido a un proceso de liofilización, mediante congelación y eliminación del agua, para obtener estructuras altamente porosas.
El resultado es un material con más del 99 % de porosidad capaz de absorber hasta un 9.200 % de su peso en agua, es decir, 92 veces su peso seco. Además, puede retener alrededor de un 400 % del líquido que segregan las heridas, una capacidad que supera significativamente a la de los apósitos convencionales de poliuretano.
Cada uno de los componentes del vendaje aporta propiedades específicas. Según explica el investigador de la UCO Eduardo Espinosa, coautor del estudio, el micelio mejora la resistencia mecánica y la absorción, mientras que los exopolisacáridos aportan estabilidad y degradación controlada. La combinación de ambos compuestos genera una estructura más homogénea y resistente.
Compatible con los tejidos humanos
Además de sus propiedades físicas, el equipo analizó el comportamiento del material en pruebas biológicas realizadas en laboratorio.
En los ensayos antibacterianos, el vendaje mostró eficacia frente a Staphylococcus aureus, una de las bacterias más comunes en infecciones de heridas. También se realizaron pruebas de hemocompatibilidad, que demostraron una alta viabilidad celular, lo que indica que el material es compatible con los tejidos humanos.
Próximos pasos: bioimpresión y nuevas aplicaciones
Los investigadores trabajan ahora en nuevas formas de fabricación mediante técnicas de bioimpresión 3D y en explorar otras aplicaciones biomédicas del material, como la liberación controlada de medicamentos o el tratamiento de distintos tipos de heridas.
Este trabajo se enmarca dentro del proyecto HIDROM3D, centrado en el desarrollo de hidrogeles funcionales de base biológica para bioimpresión 3D y su transferencia al sector biomédico.
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