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Ventana a la naturaleza

Abejas melíferas y abejas silvestres

La actual disminución de las poblaciones de abejas silvestres en los países norteamericanos es preocupante y los patógenos de la abeja melífera se han mencionado como un factor que podría estar implicado en estas disminuciones de población

Los abejorros comunes son menos abundantes en lugares con colmenares.

Los abejorros comunes son menos abundantes en lugares con colmenares. / Rafael Arenas

Rafael Arenas González

Rafael Arenas González

Biólogo

En el siglo XXI se le ha dado una gran importancia a las abejas melíferas para la polinización de las plantas silvestres e incluso cultivos. Este mensaje ha calado en la sociedad y parece que son los únicos insectos que realizan esta importante función. Cada vez hay más pruebas de que las abejas gestionadas e introducidas tienen efectos negativos en las abejas silvestres. El incremento de las poblaciones y producciones de miel a nivel mundial está llamando de manera especial la atención de los investigadores.

Una revisión realizada en el año 2022 cita los siguientes efectos: la interferencia y la competencia por los recursos entre las abejas melíferas y las abejas nativas; los efectos de las abejas criadas o introducidas en una disminución de polinización de la vegetación silvestre, y la transmisión de patógenos. Los registros de efectos negativos habían aumentado del 53% al 66% en los artículos que informaron de estos en una revisión previa del año 2017.

Tres estudios han indicado una reducción del crecimiento poblacional o del éxito reproductor de los abejorros en presencia de abejas melíferas. Otro estudio experimental en Reino Unido encontró una reducción en la reproducción del abejorro común vinculada a la proximidad con colmenas.

El éxito reproductor de los abejorros se reduce en presencia de abejas melíferas, según tres estudios

La disminución de las poblaciones de abejas silvestres en países norteamericanos es preocupante y los patógenos de la abeja melífera se han mencionado como un factor que podría estar implicado en estas disminuciones. Se han detectado patógenos de abejas melíferas en más de 50 especies de cinco familias de abejas silvestres en estos países.

La mayoría de los patógenos son virus, pero también hay hongos, bacterias y protozoos

Los datos sobre la prevalencia y la filogenia de patógenos indican claramente la propagación de las abejas melíferas hacia las abejas silvestres, así como eventos menos frecuentes de propagación inversa. La mayoría de los patógenos estudiados son virus, pero también se han descubierto bacterias, hongos y protozoos que causan enfermedades en las abejas melíferas y se replican en las abejas silvestres.

Numerosas colmenas de abejas melíferas son llevadas a áreas naturales para aprovechar los recursos florales, actividad promovida y considerada generalmente sostenible. Se caracterizan por ser sumamente generalistas, utilizan una gran variedad plantas para la obtención recursos alimenticios como polen y néctar. La densidad de esta especie puede volverse inusualmente alta incluso en sitios donde es nativa. Utiliza casi los mismos recursos y compite con otras abejas nativas u otros polinizadores como las aves nectaríferas donde existen.

En los lugares con colmenas las abejas silvestres visitan menos flores y anidan menos

La compleja organización social de la abeja melífera le otorga una alta capacidad competitiva frente a las abejas silvestres solitarias porque explota eficientemente los recursos florales. En los sitios con colmenas las abejas silvestres visitan menos flores y anidan menos.

La competencia por recursos alimenticios ha sido considerada el principal mecanismo mediante el cual la abeja melífera puede provocar un impacto sobre otras especies de abejas. Por ejemplo, se ha estimado que el polen total recolectado por un colmenar de 40 colmenas durante tres temporadas de verano equivale al polen requerido por cuatro millones de larvas de la abeja cortadora de hojas de la alfalfa.

También se ha citado la competencia por interferencia que ocurre cuando una abeja tiene un comportamiento agresivo hacia otras especies durante el forrajeo o mediante el pillaje de nidos, aunque la bibliografía científica considera estos hechos como eventos esporádicos. Es probable que los casos de agresividad citados fueran impulsados por una escasez de recursos.

En general, la abeja melífera resulta ser un polinizador menos eficiente para muchas especies de plantas silvestres que otros polinizadores nativos. Aunque la abeja melífera polinice una planta, el éxito reproductivo de la planta puede verse afectado indirectamente al desplazar polinizadores nativos más eficientes.

La abeja melífera puede tener un impacto positivo en ecosistemas naturales

La abeja melífera es una especie sumamente beneficiosa y la evidencia muestra que puede tener impactos positivos en ecosistemas naturales. Sin embargo, el hecho de que los impactos en abejas silvestres sean casi todos negativos exige evaluar cautelosamente la introducción de colmenas en áreas naturales o seminaturales, especialmente ahora que ha sido identificada como un importante transmisor de parásitos y patógenos.

Atendiendo a lo que se conoce, parece adecuado abordar la creación de reservas para abejas silvestres. Los patrones de disminución del forrajeo/número de abejas nativas cerca de colmenares indica que la influencia de un colmenar llega hasta 0,6-1,2 km de distancia. Atendiendo a estas cifras, los límites de las reservas deben tener en torno a ellas ese radio sin colmenas para minimizar la influencia competitiva con la abeja melífera y tener una superficie mínima absoluta funcional de aproximadamente 3 km² (300 ha), un tamaño ecológicamente sólido de superficie de 7–15 km² (700-1.500 ha) y una escala óptima para conservación robusta, igual o superior a 10 km² (1.000 ha o más)

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