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Medio Ambiente

Córdoba supera el nuevo límite europeo de dióxido de nitrógeno, aunque se sitúa entre las ciudades menos contaminadas

Ecologistas en Acción reclama la implantación de una zona de bajas emisiones que sea "realmente eficaz"

Panel de calidad del aire en el centro de Córdoba.

Panel de calidad del aire en el centro de Córdoba. / A.J. González

Diario CÓRDOBA

Diario CÓRDOBA

Córdoba registró durante 2025 una concentración media anual de 22 microgramos por metro cúbico (μg/m³) de dióxido de nitrógeno (NO₂), según los datos provisionales recopilados por Ecologistas en Acción a partir de la estación oficial de control de la calidad del aire ubicada en la avenida Al-Nasir. Esta cifra supera el nuevo valor límite anual, fijado por la Unión Europea en 20 μg/m³, que deberá cumplirse obligatoriamente antes del 1 de enero de 2030, por lo que la organización ecologista reclama que se implante una zona de bajas emisiones "realmente eficaz" y protocolos de actuación frente a episodios de mala calidad del aire.

Aunque la capital cordobesa se encuentra entre las ciudades españolas con niveles más bajos de este contaminante, el dato confirma que también incumple el nuevo estándar europeo y se mantiene muy por encima de los 10 μg/m³ recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para proteger la salud de la población.

Mejora por la renovación del parque automovilístico

La evolución de los niveles de dióxido de nitrógeno en Córdoba muestra una mejora moderada en los últimos años. Tras alcanzar los 25 μg/m³ en 2023, la concentración descendió a 21 μg/m³ en 2024, con un ligero repunte en 2025 hasta los 22. Esta tendencia se enmarca en la reducción progresiva del contaminante observada en buena parte del país, atribuida principalmente a la renovación del parque automovilístico y al menor peso de los vehículos diésel.

En el conjunto de las casi veinte ciudades medias y grandes analizadas —que suman cerca de 12 millones de habitantes—, todas superaron en 2025 el nuevo límite europeo de NO₂. Los valores más elevados se registraron en estaciones situadas en zonas de intenso tráfico de Madrid, Málaga, Granada, Barcelona y Murcia, con concentraciones cercanas a los 30 μg/m³. Frente a estos datos, Córdoba figura junto a Palma, Zaragoza, Burgos, Valladolid y Santa Cruz de Tenerife entre las ciudades con menores registros.

Los puntos con mayor carga de tráfico

No obstante, Ecologistas en Acción advierte de que las diferencias entre ciudades con poblaciones similares pueden deberse, en parte, a la deficiente ubicación de algunas estaciones de medición, que no siempre se sitúan en los puntos con mayor carga de tráfico, tal y como establece la nueva normativa europea. Esta circunstancia podría hacer que los datos no reflejen fielmente la exposición real de una parte importante de la ciudadanía.

La organización ecologista recuerda que el dióxido de nitrógeno es un gas tóxico emitido principalmente por el tráfico motorizado urbano y que su inhalación continuada afecta a los pulmones y reduce la respuesta inmunológica. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, este contaminante fue responsable de 4.100 muertes prematuras en España en 2023.

La zona de bajas emisiones de Córdoba capital

La zona de bajas emisiones (ZBE) tiene el objetivo de reducir la contaminación del aire y avanzar hacia un modelo de movilidad más sostenible y su implantación responde a la normativa estatal derivada de la Ley de Cambio Climático, que obliga a las ciudades de más de 50.000 habitantes a delimitar áreas con restricciones al tráfico más contaminante.

En el caso de Córdoba, la ZBE coincide con el casco histórico, heredando en gran medida el perímetro de las antiguas Áreas de Circulación Restringida (Acire). Abarca el entorno monumental y comercial del centro, donde la presión turística, la estrechez de las calles y la alta densidad urbana hacen especialmente necesario limitar el tráfico rodado. El acceso está controlado mediante cámaras de lectura de matrículas, que permiten verificar si los vehículos cumplen los requisitos para circular por la zona.

La regulación prioriza el paso de vehículos con distintivo ambiental Cero y ECO, así como bicicletas, patinetes y transporte público. Los residentes, los vehículos autorizados y quienes acceden a aparcamientos situados dentro del perímetro también cuentan con excepciones. En cambio, los vehículos más antiguos y contaminantes tienen prohibida la entrada salvo casos justificados, con el objetivo de reducir emisiones de dióxido de nitrógeno y partículas en suspensión.

Más allá de las restricciones, el Ayuntamiento defiende la ZBE como una oportunidad para mejorar la calidad de vida, proteger el patrimonio histórico y fomentar alternativas como el transporte público, los desplazamientos a pie o en bicicleta. No obstante, su aplicación sigue generando debate entre vecinos y comerciantes, que reclaman equilibrio entre sostenibilidad, accesibilidad y actividad económica, así como de la oposición al gobierno municipal del PP o del Movimiento Ciudadano, que ha pedido incluso ampliar el espacio más allá del centro de la ciudad, con efectos directos tanto en la movilidad diaria como en el modelo de ciudad a medio y largo plazo.

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