Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Empezó a fabricar guitarras con 12 años y trabajó para Paco de Lucía: la historia del artesano José Rodríguez Peña

Más de medio siglo desde que empezó sigue siendo uno de los nombres más respetados dentro del mundo de la guitarra artesanal

httpsguitarrasjoserodriguez.es

httpsguitarrasjoserodriguez.es

El talento es una característica casi innata en muchos vecinos de la provincia de Córdoba, una tierra donde el arte se respira sin necesidad de buscarlo. La música, la pintura, la artesanía o la palabra han ido moldeando el carácter de generaciones enteras. Dentro de ese universo creativo, la vida de José Rodríguez Peña aparece como una prueba clara de ese virtuosismo natural.

Nacido en Andújar en 1958, José comenzó a construir guitarras cuando apenas tenía 12 años. Mientras otros niños jugaban o soñaban con oficios lejanos, él ya estaba dando forma, con sus propias manos, a instrumentos que más tarde acabarían en manos de algunas de las figuras más importantes de la música española. Más de medio siglo después sigue siendo uno de los nombres más respetados dentro del mundo de la guitarra artesanal.

Un oficio aprendido a golpe de paciencia

José Rodríguez lleva alrededor de 50 años dedicando su vida a la construcción de guitarras de gran calidad, tanto clásicas como flamencas. A lo largo de ese tiempo ha ido perfeccionando una forma de trabajo en la que nada se deja al azar. Cada instrumento requiere en torno a un mes de elaboración y responde a un encargo concreto. No hay producción en cadena ni prisas: cada guitarra es única desde su origen.

Su sello personal se reconoce en tres elementos clave: el mosaico de la roseta, la etiqueta y la forma de la cabeza del mástil. Especialmente llamativo es el mosaico, compuesto por unas 12.000 pequeñas piezas de madera que se ensamblan con una precisión casi obsesiva. Esa es, en gran parte, la huella que diferencia sus guitarras de las de cualquier otro constructor.

Maderas del mundo para un sonido único

En su taller de la calle San Pablo, en Córdoba, cuelgan guitarras elaboradas con distintas maderas cuidadosamente seleccionadas. Las tapas pueden ser de pino o de abeto alemán, aunque en las más oscuras se emplea cedro rojo procedente de Canadá. Según el tipo de madera, el timbre del instrumento cambia, algo que, como explica el propio artesano, depende mucho del gusto de cada músico.

Para los aros y el fondo siempre utiliza ciprés o palo santo, una madera que puede proceder del Amazonas, la India, Madagascar o Centroamérica. El mástil, una de las partes más importantes del instrumento, se fabrica combinando dos maderas con una curación mínima de 10 años: cedro y ébano. La mezcla de una madera dura y otra más blanda permite que se mantenga recto con el paso del tiempo, algo fundamental en una guitarra de alta calidad.

Técnicas antiguas que siguen vivas

La artesanía de José no se limita a la elección de los materiales: también en la forma de ensamblar y barnizar la guitarra mantiene técnicas tradicionales que hoy están casi en desuso. Utiliza una cola antigua, natural, hecha a partir de restos de huesos y pieles de animales, que cristaliza al enfriarse y no altera el sonido del instrumento.

Para el barnizado recurre a unas escamas producidas por un insecto de la laca, que se disuelven en alcohol y se aplican sobre la madera con una muñequilla. Cuando el alcohol se evapora, queda una fina capa de goma laca que potencia el sonido, aunque también es extremadamente delicada. Solo el proceso de barnizado puede llevar unas 30 horas si la guitarra es de ciprés, y hasta 50 horas si se trata de palo santo, al ser una madera más porosa.

Todo ese tiempo, toda esa precisión y ese cuidado se reflejan en el precio final, que puede oscilar entre los 2.500 y los 20.000 euros.

El luthier de los grandes nombres

A lo largo de su carrera, José Rodríguez Peña ha fabricado guitarras para algunos de los artistas más reconocidos del panorama musical. Entre ellos destacan figuras como Paco de Lucía, a quien llegó a construirle tres guitarras, Vicente Amigo, Paco Serrano, José Antonio Rodríguez, José Tomás y Alejandro Sanz, quien incluso ha dejado constancia pública de la admiración que siente por su trabajo.

Pese a esa lista de nombres tan imponente, José sigue trabajando con la misma discreción y la misma entrega de siempre. Solo acepta encargos y cada instrumento que sale de su taller está numerado, como garantía de su procedencia y de su carácter único.

Tracking Pixel Contents