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Ni ofensa ni insulto, el origen de la expresión “Cordobés y hombre de bien no puede ser” está en la valentía del pueblo cordobés

La explicación más aceptada sobre el origen de esta frase apela al coraje del pueblo cordobés

Sandra Morales

Sandra Morales

La reciente publicación de la divulgadora andaluza Sandra Morales ha vuelto a poner el foco sobre uno de los refranes más polémicos y repetidos que saltan cuando alguien dice que es de Córdoba. En su vídeo Morales recupera una frase que, a simple vista, puede sonar ofensiva: “Cordobés y hombre de bien no puede ser”, pero asegura que en realidad tiene un origen que encierra una historia de resistencia popular y dignidad colectiva.

Se trata de 1 refrán que parece que insulta a los cordobeses, pero todo lo contrario”, explica que su origen está en la Edad Media, en un momento marcado por los grandes abusos de poder de los señores feudales. cuando existía un privilegio conocido como derecho de pernada, que permitía al señor mantener relaciones con la novia “su Primera noche de boda”. De estos abusos dice que “nacían hijos bastardos, pero como tenían 1 misinina de sangre de noble, se consideraban hombres de bien”.

En ese contexto entra en escena Córdoba: “Y aquí es cuando entra Córdoba y dice mi mijita”. Morales vincula esa rebelión con un episodio muy concreto de la historia local: “Concretamente esto ocurrió en Fuente Obejuna en 1 476. El Pueblo, harto de esta locura de derecho, se levantó y tras mucho trágico, consiguió eliminarlo”. A partir de ahí en Córdoba ya no podían darse estos casos, lo que derivaría en la famosa expresión: “Por tanto, sin derecho de pernada, aquí, en Córdoba, no podía haber hombres de bien, así que cordobés y hombre de bien no puede ser”.

Una versión ampliamente aceptada

Esta misma versión es compartida por otros creadores de contenido que han abordado el mismo dicho. El usuario Agustín Medina defiende que se trata de un dicho “muy equívoco”, que “puede parecer ofensivo para los cordobeses y sin embargo es todo lo contrario. Un auténtico elogio”.

En su explicación vuelve a aparecer el supuesto derecho de pernada y la figura de los llamados “hombres de bien”: “De estas relaciones sexuales nacieron muchos hijos bastardos a los que se llamaba hombres de bien”. Según Medina en el siglo XV el pueblo se habría rebelado contra este abuso y al abolirse “en Córdoba ningún hombre, a partir de entonces, podría volver a ser bastardo ni, por lo tanto, hombre de bien”.

Otros puntos de vista

Sin embargo no todas las voces apuntan en la misma dirección ni con el mismo nivel de romanticismo histórico. Un análisis más largo y documentado, publicado en el blog Fraseomanía (especializado en paremias y expresiones populares), matiza y en parte desmonta esta interpretación. Allí se reconoce que, a primera vista, la frase no suena precisamente a halago: “Que a uno le digan eso de ‘cordobés y hombre de bien no puede ser’ no resulta precisamente un halago”, aunque admite que, con el paso del tiempo, muchos lo han resignificado como un cumplido.

El texto contextualiza la figura del derecho de pernada, pero advierte que este nunca fue un derecho regulado en ningún cuerpo legal y recuerda que fue Voltaire quien popularizó la expresión en el siglo XVIII como crítica al Antiguo Régimen. También desmonta la idea de que Enrique II premiara a Córdoba por su lealtad suprimiendo ese supuesto derecho, ya que, en realidad, “intensificó las prerrogativas hacia los nobles” mediante las conocidas mercedes enriqueñas.

Eso sí, reconoce el papel clave de Córdoba en conflictos históricos como el de Fuente Obejuna en 1476 contra Fernán Gómez de Guzmán, un levantamiento que quedó inmortalizado en la literatura de Lope de Vega y que reforzó la imagen de un pueblo que no se dejaba someter.

De hecho el propio autor del blog admite que la explicación positiva del refrán forma parte más de un relato colectivo que de un hecho comprobado: “Todo esto forma parte de un trampantojo colectivo, un chiste pseudohistórico, más que de un hecho real”. Aun así invita a los cordobeses a apropiarse del dicho con ironía y orgullo: cuando alguien lo suelte, responder con un rotundo “¡y bastardo tampoco!”.

El tema también ha sido abordado desde el ámbito periodístico. Un artículo publicado en este mismo diario volvía a preguntarse sin rodeos: ¿es esta expresión una ofensa para los cordobeses? Según este análisis el refrán ha sobrevivido con distintas interpretaciones a lo largo del tiempo. La más extendida vuelve a conectar la frase con el derecho de pernada y con la rebelión de Fuente Obejuna, donde se recuerda que “esos descendientes se les conocía como ‘hombres de bien’”. Al suprimirse esa práctica “en Córdoba dejaron de nacer esos hijos bastardos a los que se llamaba ‘hombres de bien’”.

El mismo texto reconoce, sin embargo, que existen interpretaciones más críticas hacia el carácter del hombre cordobés, incluso vinculadas a la infidelidad y menciona una copla de Miguel Salcedo Hierro en la que se pedía a San Rafael que el marido fuera “cordobés y hombre de bien”.

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